lunes, 21 de junio de 2021

LITHA: de la fiesta del fuego a la Noche de San Juan. (La Valencia pagana #6)


El fuego, el elemento que tanto atrae a los valencianos. 

La Rueda del Año ha dado otro pequeño giro más y estamos en Litha. Este es el nombre que tiene en el mundo del paganismo, la fiesta que celebra el Solsticio de Verano. Personalmente para mí, dentro de las fiestas paganas, es la que más vibra con el carácter del pueblo valenciano: fuego, fiesta y agua. 

Antes de comenzar con la explicación de esta fiesta, permitirme hacer esta reflexión:

Me gusta celebrar las fiestas paganas, porque me conectan con la energía de la tierra y entender el curso natural de las cosas de mi entorno. A sentirme más viva y aprender más de mí misma, entendiendo como vivían mis antepasados. 

Si al igual que yo, sientes que te atrae el paganismo, no hace falta venerar dioses con nombre surgidos de un catálogo de Ikea, aparte de Odín, Thor o Freya. Por mucho que intentes comprender a esos dioses, por muy atractiva que te resulte la idea, tu callejero, no eres nórdico, eres valenciano de los que beben horchata y queman cosas. - Como nos ven fuera de nuestro territorio.- Por esta razón nos cansamos, a la hora de meternos en el paganismo, porque gastamos nuestra energía mental en entender cosas que están fuera de nuestro entorno, y no encontramos ese “algo” que nos haga vibrar y nos diga que estamos por el buen camino. ¿Por qué venerar a Ull dios de la nieve y el frio?  Si en Valencia nunca nieva – salvo en 1960 - ¿No sería mejor venerar a los dioses del fuego? ¿a los de las cosechas? Eso sí, dioses romanos o celtíberos, pues fueron nuestros antepasados.

Porque la fiesta grande de los valencianos, las fallas. No es mas que la cristianización, de una fiesta pagana muy antigua, la de quemar cosas que ya no nos sirve, despojarnos de ellas para comenzar de nuevo resurgiendo de las cenizas. ¡Eso es Valencia!

 

El fuego de las Fallas que tanto ansiamos.


Porque nosotros los valencianos somos los únicos que somos capaces de quemar un año de trabajo en una noche de fiesta, y que al amanecer del día siguiente comiencen a resurgir ideas para las siguientes fallas. 

Por esta razón es importante aprender a respetar los ciclos naturales, y amoldarnos a los nuestros, a la naturaleza que nos rodea, que nos hace vibrar. De esta forma entre las piedras de la Sierra de la Calderona, bajo el tórrido calor del Tossal de San Miguel, en la brisa que mueve las espigas de arroz de la Albufera, o el rumor del agua de las acequias y en el perfume embriagador del azahar de nuestros campos, podremos encontrar a nuestros dioses y entender la sabiduría de nuestros ancestros.

El sol del Solsticio de Verano en los montes de la Calderona.
Fotografía propia.

Al igual que muchas culturas que surgieron más allá de la época romana, Valencia veneraba al sol. Los pueblos paganos lo honraban como un dios, porque como sabemos bien: sin sol no hay vida. Y es precisamente hoy cuando llega a su punto más alto. Gozaremos de su calor y de su luz, pero sin ser egoístas, pues si acaparamos su energía, tendremos sed, quemaduras en la piel e incluso enfermedades. Por eso hay que respetar su presencia. 

Litha celebra el Solsticio de Verano, normalmente es el 21 de junio, pero después de la adaptación pagana y la reforma del calendario cristiano ha pasado a celebrarse el 24 bajo el nombre de San Juan, o como solemos conocerlo La nit de Sant Joan.

La razón de que esta fiesta se celebre por la noche, es porque para los pueblos paganos el día comenzaba con la puesta de sol y una vez se hacía de noche comenzaba el día y la cena era la primera a nuestra manera de verlo, la comida de esa nueva jornada. Por lo tanto, eran donde hacían los banquetes para santificar la fiesta.

La palabra solsticio viene del latín Solstitium. Sol (Sol) y Stitum (detención) y marca el día en que el poder del sol comienza a decrecer, los días se harán más cortos hasta el 22 de diciembre, el solsticio de invierno, cuando el sol volverá a renacer en el firmamento.

 Por otro lado, la palabra Litha en antiguo significa “fuego”, pues es eso precisamente lo que es el dios Sol, una gran bola de fuego en el céfiro, cuyo momento de más poder es hoy, 21 de junio, cuando más alto esta en el cielo, y cuantas más horas de luz tendremos.

A partir de mañana irá perdiendo energía poco a poco. Por eso, hoy que va a subir a lo más alto del cielo, los humanos le ayudamos encendiendo miles de hogueras para darle fuerza y poder. Un empujoncito de energía que le ayude a subir a lo más alto, y cuando esté allí arriba nosotros lo celebraremos con alegría, bailando alrededor del fuego, de esas hogueras que nos protegen de los malos espíritus, pues la luz ahuyenta a las fuerzas del mal, que tanto adoran la oscuridad. 


Los antiguos sacerdotes celtas e iberos y posteriormente la sabia gente del campo, sabía usar el poder mágico que ofrece el astro rey, la luz. De esta forma tomaban contacto con la naturaleza, se comunicaban con los espíritus de los bosques, y pedían a los dioses la abundancia de las cosechas que están por recoger. Al igual que no hay luz sin oscuridad, no hay calor sin frescor, ni fuego sin agua. Por eso que el agua toma gran importancia en estas fechas. La gente peregrinaba hasta fuentes, manantiales o ciertos puntos especiales de ríos, para poder estar en contacto con el agua para bañarse en esas aguas que ese día, se decía tenían propiedades mágicas.

 

Valencia tiene lugares acuáticos únicos. 

Sería a finales de la época pagana y comienzos de la cristiana cuando los rituales se unirían y solo por este día la iglesia miraría hacía otro lado y no juzgaría las almas de las personas, que en el día de hoy se entregaban a la verbena alrededor del fuego forjando unas costumbres paganas entremezcladas con las divinas, para hacer una noche mágica. 

Estas son las cosas que se hacían y se hacen desde la antigüedad. ¿Y tú callejero que ritos haces? 

 El proyecto de tu vida. 

El día del Solsticio de Verano es una ocasión perfecta para comenzar proyectos nuevos, o para tomar ese pequeño impulso que te queda para hacerlos realidad. Ese trabajo ideal, una nueva casa... Pero no solo aprovecha el día, también es una noche mágica para crear el mayor proyecto de tu vida, tu hijo/a. Engendrar hijos esta noche, decían que les daba una suerte y protección únicas. 


Los amuletos.

Se elaboraban y pintaban soles de terracota para decorar el hogar y para tener un sol eterno que iluminara tu casa.  También las joyas o amuletos de ojo de tigre, citrino o cornalina se colocaban al sol, para que se llenaran de su energía. 

El sol de terracota que pinté y colgué
en el exterior de mi casa. Tiene ya un tiempo
y ha perdido parte de la pintura dorada. 

Ritual de la hiedra

Robaban una hoja de hiedra, de su vecino de o algún jardín - eso era importante que no fuera suya -  y tomaban un trozo de papel blanco, se escribía un deseo y a media noche se encendía una vela blanca. Colocaban la hoja de hiedra y el papel bajo la almohada, y al amanecer antes de salir el sol, y sin que nadie lo viera ni hablara, tenía que quemar la hoja y el deseo y enterrarlos con los restos de la vela. Así el deseo se cumpliría.

La hiedra que obtuve hace unos días con raíces
para poder plantar la sobrante.


Las siete hierbas

Salir al campo a recoger - actualmente con responsabilidad - unas hierbas y flores en concreto para elaborar un elixir de protección anual. La llamada "Agua de San Juan"

Hacerlo es muy sencillo, una vez se han recogido las plantas y flores que se necesitan se introducen en un recipiente, normalmente en un barreño y se dejan bajo la luz de la luna durante toda la noche. Al día siguiente (22 o 24 de junio) te has de lavar con esa agua.

La receta es tan sencilla como escoger y recolectar siete hierbas medicinales y aromáticas. Luego colocar unas ramitas de zarza encima para que el diablo no pudiera tocar el agua.  Antes de que se ponga el sol poner las hierbas en un recipiente y cubrirlas de agua y dejarlas así toda la noche para que San Juan las bendiga. A la mañana siguiente hay que lavarse con esa agua y te quitarían los malos espíritus, envidias… previene enfermedades cutáneas y rejuvenece la piel. Después, esas hierbas se secan al sol y se guardarán como protección para todo el año. También se puede conservar parte de esa agua.  

La forma en que guardo los restos de mi agua
para utilizarla durante el año. 

La tradición de las hierbas de San Juan es anterior de la época romana. Una tradición pagana que se intentó cristianizar con la figura de San Juan. Antiguamente se pensaba que estas plantas nos ayudaban a protegernos de todos los males. Este ritual apunta que el agua de las hierbas purificaba nuestra piel contra las enfermedades, además no solo teníamos las propiedades medicinales de las plantas sino también el agua bendecida por San Juan. 


Recreación de como debía ser la pócima. 

La lista de las siete hierbas puede variar dependiendo las zonas geográficas, ya sea por su crecimiento autóctono, o por nuestro propio juicio que escojamos por su color u olor. Yo suelo buscar plantas que representen el verano de Valencia y que podamos encontrar en sus huertas, campos o montes: Hierba de San Juan, Malva, Romero, Rosas, Menta, Limonero, Higuera y por último, para tapar el barreño de agua zarza mora. 

Las hogueras y las olas del mar.

Playa de Valencia con una hoguera para San Juan. 

Se encendían hogueras en la playa, para darle potencia al sol. Luego tenías que saltar ellas y posteriormente sobre las olas del mar, una serie de números. En algunos lugares son 7 y en otros 9. Pero tanto el año pasado como este, hay muchos lugares que no se pueden hacer por el tema de la epidemia, esta prohibido acercarse a las playas. Puedes darte una ducha fría en casa o jugar en la piscina, también te invito a que recrees una pequeña y simbólica playa en tu casa, o tal vez en el jardín de tu hogar o terraza puedas hacer una barbacoa con tu familia y un grupo de amigos. Escribe tus deseos en un papelito y quémalo en las velas o en las brasas de la barbacoa.

Representación casera de la playa, junto a un ramo de hierba de San Juan
Fotografía propia. 


Lo importante es que enciendas el fuego, le aportes energía al sol y como valenciano que eres. ¡Quema cosas! Siempre con responsabilidad. 


Las sardinas 


Todas las fiestas se celebran comiendo, y el plato estrella de esta son las sardinas. Curioso que este animalito plateado sea el escogido como protagonista de la mesa, pero aún más es la forma que hay que degustarlo. Con las manos, siempre.

Para comer pescado hay que mancharse las manos, sobre todo si se trata de sardinas. No se sabe porque, pero las sardinas tienen una magia propia. Nos atraen y sacan nuestro lado más primitivo haciendo que las devoremos entre ascuas de hoguera y humo, riéndonos entre nuestros familiares y amigos. Acompañadas de vino barato y el aceitillo escurriendo hasta los codos. Porque lo dicho, comer sardinas con cubierto es una blasfemia gastronómica del Mediterráneo. La regla no escrita o la leyenda urbana, dice que cuando uno quiera comer sardinas torradas tiene que escoger bien a sus compañeros, porque se trata de un acto íntimo, dónde los demás comensales, verán tu lado más primitivo y sucio.

Por eso la noche de San Juan es noche de sardinas, noche de bullicio, de juerga pagana aunque la iglesia nos acuse de blasfemos. Nuestras manos apestarán a grasa de sardiana durante unos días y la ropa deberá pasar varias veces por la lavadora y se nos quitaran las ganas de sardinas hasta el siguiente san Juan por eso hay que disfrutar la noche.

Cuando los maderos de las hogueras se han consumido y solo quedan las brasas es el momento del ritual de la sardina donde se asan, los hay quienes hacen carne, pero la ley es que, por san juan, la sardina pringue el pan

Modo correcto de comerse de la sardina 

Tres opciones básicas: asarlas directamente sobre brasas, en cuyo caso les vendrá muy bien tener cerca un cubo con agua fría, para no quemarse los dedos al darles la vuelta, improvisar una parrilla o ya puestos envolver cada sardina en una hoja de higuera y hacerlas a la brasa sin perder ninguna gota de grasita. Las sardinas deben ser de un tamaño respetable, ni muy pequeñas ni muy grandes, tienen que ser acompañadas por un trozo de pan por sardina como soporte, ya que la grasita empapará la rebanada de pan. Aunque acabaremos ensuciándonos hasta los codos, no importa esa noche, es el ritual. 


La noche ya ha llegado a su fin. El sol surge de nuevo por el horizonte a partir de ahora, cada vez ira a menos, tu también estas cansado y es momento de llegar a casa. Donde te recomiendo que primero te des una ducha para quitarte el olor de sardinas y la arena. Después lávate la cara y las manos con el agua de San Juan preparada desde la víspera y desayuna Cocas de San Juan.

Coca de San Juan tradicional de Valencia

De esta manera nuestros cuerpos estarán protegidos durante un año más contra las fuerzas del mal y otras cosas. 

 ¡Feliz Solsticio de Verano!

1 comentario:

  1. Isabel me encantan tus comentarios y tu manera tan sencilla de contarlos FELIZ SOLSTICIO

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