domingo, 14 de octubre de 2018

El Plan Sur, el nuevo lecho del Turia.

El Plan Sur en octubre de 2018
Fotografía propia. 


<< Oleadas de barro, el mar de la riada, 
el cielo no puede parar de llorar lágrimas.
Resquebrajados, humillados, los edificios
son cautivos cayendo a los pies del tirano. >>

Con estas palabras relataba Ibn Jafaya de Alzira una riada del Turia, en el siglo XII. Fueron muchas las riadas que asolaron Valencia después de la época de este poeta musulmán. Pero, la más famosa y conocida por todos fue la Gran Riada de1957.

Valencia a principios de los años 50.
Solo el antiguo río fluía por la ciudad (Izquierda de la foto.)
La Valencia de los años 50 sólo ocupaba el centro histórico y los ensanches del siglo XIX. Toda la ciudad se encontraba rodeada de huerta y los Poblados Marítimos se comunicaban por un cordón umbilical: la avenida del Puerto, donde se alzaban industrias y algunas casas. Valencia crecía por terreno de secano y no de huerta, creando una ciudad radiocéntrica y bien estructurada en zonas residenciales e industriales. Fue esta Valencia la que fue asolada por la catastrófica riada de 1957, “La más terrible de todas,” según recogen los testimonios de la época. Pero, en aquel entonces las riadas históricas estaban en la mente de los historiadores y no en la de los vecinos, porque si una cosa es cierta, es que Valencia ha sufrido avenidas del Turia desde “ab urbe condita” como dirían los romanos que fundaron la ciudad en una isla fluvial del Turia.

Superficies afectadas durante la riada. Lo morado representa zonas de viviendas.
Lo gris zona de viviendas no afectadas, en el centro se ve la ciudad romana seca. 
Si consultamos el plano, la Valencia romana no se inundó a pesar de que estaba a 100 metros del río. En cambio por el viejo brazo del río que conformaban las calles de Serranos y de las Barcas, el agua llegó a los dos metros de altura. El río fue por donde ha ido históricamente. La Valencia fundacional no fue afectada por las riadas, el problema viene cuando se va ampliando la ciudad y los campos de cultivo. La catástrofe natural no existe. La catástrofe viene por la ocupación humana de las zonas de riesgo de inundación. Hay un refrán valenciano que dice: a vora riu, no faces niu. Pero los valencianos nos hemos acostumbrados a que el Turia, no lleva nunca agua y estamos errando. Pues, la función de los ríos es llevar agua. Actualmente, nos sorprendemos cuando vemos los barrancos con agua, porque en Valencia apenas llueve, pero cuando llueve lo hace con ganas, como bien dice un trabalenguas valenciano: Plou poc, però per poco que plou, plou prou. //Llueve poco, pero para lo poco que llueve, llueve bastante.//

La riada de 1957 fue la consecuencia de la sucesión de dos tormentas, muy importantes, a la que se le unieron las aguas de varios barrancos, convirtiéndose en la más catastrófica que se tenga registrada en la historia de Valencia, cambiando radicalmente la visión que se tenía de las periódicas riadas de Valencia. Los valencianos temían que volviera a poder ocurrir de nuevo y decidieron buscar un remedio a este problema y este llegó por el sur, la llamada Solución Sur, que consistía en la creación de un cauce artificial para desviar el Turia por el sur, a su paso por la ciudad. Una grandiosa obra de ingeniería para evitar el desastre de nuevo, cambiando la imagen de Valencia para siempre.

Fotografía aérea
 con los dos cauces resaltados. 
El consejo de ministros durante una reunión. 
Este proyecto de Defensa de Valencia contra las avenidas del río Turia, llamado coloquialmente como Plan Sur, comenzó a desarrollarse a los pocos días de la riada, aun cuando Valencia seguía sucia de barro. El 22 de junio de 1958, el consejo de ministros presidido por Francisco Franco optó por la Solución Sur, tras contemplar todos los proyectos y hacer diferentes cambios en los planos. Se habían presentado tres posibles soluciones para desviar el cauce del Turia de Valencia: la primera era la Solución Central, agrandar el cauce antiguo del Turia. La segunda, La Solución Norte consistía en usar el Carraixet, una idea ambiental, pero no se atrevieron a unir los caudales de este barranco con el caudal del Turia. La tercera y última idea, la Solución Sur, era la de desviar el cauce por el sur, que ni ahoga a la ciudad, ni afecta a la Albufera. Pero con la terrible consecuencia de perder de 500 a 600 hectáreas de huerta, rompiendo el sistema tradicional de riego y el cauce convirtiéndose en el límite de crecimiento de la ciudad, perdiendo el enlace con la huerta.

Preparaos callejeros, comienza la historia…

En 1940, el alcalde de Valencia había pedido al Ministro de Obras Públicas la reforma e higienización o saneamiento del río Turia a su paso por la ciudad. La petición se reiteraría en 1948… finalmente en 1957, llegaría la tromba de agua que arrasaría Valencia con un caudal de 3.500 m3/s. Para que os hagáis una idea, en una sola noche llegaron a Valencia 670 m3/s más de agua que la que fluye por el caudaloso río Nilo.

El Turia a su paso por el puente de Serranos. Años 30-40
Había que hacer algo al respecto para proteger a Valencia de fuertes avenidas como la ya sufrida. Para ello idearon tres soluciones, ya comentadas, Norte, Sur y Centro. Cada valenciano tenía su favorita, sobretodo la comunidad de regantes que vaticinaron el Apocalipsis huertano. Se acercaba el fin de la huerta de la Vega de Valencia.
Miembros del Tribunal de las Aguas,
 representantes de la Comunidad de Regantes
 de la Vega de Valencia. 

Los acequieros estaban a favor de la Solución Centro, y si se realizaba la Sur, el milenario Tribunal de las Aguas desaparecería por la falta de pleitos, por tocar el sistema tradicional de regadío, formado por azudes y acequias y alterar las dotaciones de agua que tenían desde tiempo inmemorial.
Finalmente, la Solución Sur fue la elegida y 1290 afectados y 4823 adheridos protestaron, pero no se les tuvo en cuenta… y el Plan Sur se ejecutó.




El proyecto se elevó a categoría de ley y fue presentado ante las Cortes, para que fuera aprobado. La aprobación del Proyecto de Defensa de Valencia contra las avenidas del río Turia, se hizo el 30 de diciembre de 1961, por los ingenieros de Caminos, Canales y Puertos: D. Antonio García Labrandero y D. Juan Sancho-Tello Moncada, éste último responsable del diseño de la red de colectores. El precio del proyecto ascendía a 1.532.989.974 pesetas, posteriormente se añadirían 226 millones de pesetas para construir un pantano en Villamarchante, que finalmente no se hizo.
Estaba divido en varias fases.

I.      Encauzamiento.
II.    Restablecimiento de los riegos.
III. Puentes sobre el nuevo cauce y carreteras de enlace.
IV. Colectores.

Las obras debían financiarse entre 1964 – 1971, de la siguiente manera: El Estado 75%, el Ayuntamiento el 20% y la Diputación el 5%. Además, según la ley 81/61 del 23 de diciembre de 1961, promulgaba que los ayuntamientos de la Gran Valencia, podían agravar con recargos y durante 10 años, algunos impuestos locales y recrear tasas. Pero los valencianos sobrevivientes de la Gran Riada no estaban para pagar tasas e impuestos. De todas las medidas aprobadas para financiar las obras, se tomó la de un sello especial de 25 céntimos, el llamado “sello del Plan Sur”.
 
La colección de sellos del "Plan Sur".

Todo eso para costear este cauce artificial de 11.868 metros de longitud, 175 metros de ancho, con una capacidad para 5.000 m3/s. Todo ello dividido en tres secciones: la primera desde Quart de Poblet hasta el Azud de Chirivella, la segunda desde este azud hasta la Pista de Silla y finalmente la tercera desde la Pista de Silla hasta el mar.

Vista general del Plan Sur en los años 60. 
Azud de Chirivella. 
Azud de Chirivella desde el puente ferroviario.
Foto captada  desde el tren de la Línea Buñol
Fotografía propia
Decidieron construirlo con una anchura de 175 metros – 25 más que el cauce antiguo – y con la coronación de 200 metros.

Grúa del puerto descargando las máquinas especiales. 
Para iniciarlo, hicieron traer la maquinaría más avanzada de la época, que llegó a Valencia a través del puerto. Una vez tomadas las medidas topográficas, irremediablemente, se tuvo que proceder a la expropiación de campos y fincas rurales, 400 hectáreas y 836 viviendas fueron afectadas. Teniendo en cuenta que en la huerta de Valencia se daba la media de tres cosechas al año, la tarea de evaluar la expropiación fue bastante delicada. Unos pocos debieron sacrificarse por proteger la ciudad de nuevas riadas. Las fábricas fueron demolidas por voladuras y las barracas incendiadas. El trazado atravesaba importantes núcleos de población como el de Pinedo, cuya iglesia estaba dentro del cauce…y la dinamitaron.

Iglesia en el proceso de destrucción. 

Maquinaria en procesa de sacar tierra.
Una vez concluida las labores de desalojo del terreno, llegó el momento de excavar el nuevo cauce con mototraíllas, sacando 10 millones de m3 de tierra y colocando el kilómetro 0 donde se inicia la desviación del río en Quart de Poblet. La tierra de esos campos ahora socavados fue repartida entre otros agricultores que pudieron convertir en regadío, sus campos de secano. También, fue utilizada para formar los terraplenes laterales, que se convertirían más tarde en los taludes del nuevo rio.
Todo ello se hizo con tres unidades de mototraíllas, dos buldócer y una motoniveladora, para mover de 8.000 a 12.000 m3 de tierra diarios. Se necesitó la totalidad de 6 millones de m3 de tierra para formar los terraplenes a ambos lados del río.

Maquinaria dentro del cauce nuevo
                                    
Una vez acabado de excavar el cauce y formar los terraplenes, viene la segunda parte, la unidad de compactación y después de compactar toda la tierra, la motoniveladora se encargó de nivelar los terrenos. Luego se sacaba una prueba de compactación para ver si el terreno estaba en óptimas condiciones para poner otra capa. En el último tramo encontraron a escaso medio metro la capa freática y hubo que drenar para secar el terreno y seguir con la faena.
Finalmente se había abierto un grandioso lecho fluvial para una capacidad de desagüe de 5000 m3/s, formado por dos tramos de igual anchura y el último superior con una sección de aguas bajas. Medidas que se habían de tomar dado que el río Turia no tiene término medio: o pertinaz sequía o inundación arrolladora.

Secciones de los tres tramos del cauce. 
Preparada la tierra, era momento de enfoscar el larguísimo foso, para ello se erigieron plantas de hormigonado, situadas estratégicamente a lo largo del río, con el fin de atender a la obra con continuidad, reduciendo las distancias que hacían los camiones, consiguiendo mayor rapidez en el trabajo. Se calcula que debieron utilizar unos 1.400.000 m3 de hormigón.

Máquina taludera.
La mayor parte de ese hormigón se usó para los taludes de los primeros tramos del río, una vez construidos y compactados los terraplenes, se construyó un rastrillo de apoyo en la base y una guía en la parte superior para guiar a la máquina taludera, para que alisara las superficies de los terraplenes. A continuación, se recubrieron con dos capas, la primera filtrante y la segunda de hormigón, ambas de 20 centímetros de grosor. Esto se hizo en varias fases, primero se hizo el descendido del material base filtrante, luego se regó y se compactó con la máquina taludera, y después se puso la superficie de hormigón que se volcaba en la tolva de la máquina que iba descendiendo y depositandolo en la superficie y lo nivelaba. Durante una jornada de 10 horas de trabajo, realizaba 40 metros lineales de revestimiento de hormigón. Por último, unos oficiales acababan las cabezas de losa manualmente.

Obreros rematando los finales de los taludes.
Taludes en la actualidad llenos de matojos de graminias.
Fotografía propia. 

Con los taludes fabricados, ahora le tocaba el turno al fondo del cauce.

Camión descargando piedras. 
Inicialmente, se había propuesto un sistema de azudes a lo largo del encauzamiento, para disipar la energía de las riadas, pero la fórmula no dio buen resultado, optándose por revestir de escollera el suelo del encauzamiento, permitiendo reducir la anchura del cauce según los técnicos.
La piedra con la que se cubrió el fondo del cauce, procedía de la cantera de Perenchiza en Torrente a 16 kilómetros del punto de inicio del nuevo cauce. 
Tres toneladas de piedra, que cargadas en camiones y puestos en línea supondrían una fila de 2.000 kilómetros de longitud.

En el último tramo del río, con su anchura de cauce de 200 metros, los taludes en vez de estar cubiertos por losas de hormigón están cubiertos por rocas de diversos tamaños, formando escolleras. Primero, una capa de gravilla gruesa, después escollera pequeña, finalmente la escollera gruesa. Un hecho que previamente verificaron en una maqueta, ya que en este tramo del río los taludes son más inclinados, recubiertos de escollera y más anchura de cauce, para soportar mejor una gran riada.
 
El río con la escollera en el fondo. 
Escollera en la actualidad entre cañizos.
Fotografía propia.

Clip de video que grabé para mostraros como está en la actualidad.



En esas maquetas, también, se determinó el tipo de azud más adecuado para el kilómetro 0, es el llamado Azud del Repartimet, un azud partido en dos, de diversas características, que permite que las riadas pequeñas de menos de 800 m3/s pasen por la izquierda, sin afectar el lado derecho, cuya coronación es superior en dos metros a ésta, impidiendo de esta manera la sedimentación en el fondo. 

Azud del Repartiment en la actualidad.
Fotografía propia. 
La rejilla de entrada.
Por otro lado, la obra del distribuidor consta de tres cámaras; la primera de sedimentación de arenas, para que entre el agua por una rejilla, para eliminar las cañas y materiales flotantes. La segunda cámara de amortiguación de energía, para mantener el agua en reposo y limitar el nivel y la tercera cámara que tiene las cinco tomas para las acequias. Esta cámara está separada del resto de las otras cámaras para evitar que pase la avenida cuando se produzca, cerrando unas compuertas cuando el nivel sea peligroso.

Compuertas durante su construcción. 

Las nuevas tomas de las acequias en la actualidad.
Fotografía propia. 
Obreros construyendo cajeros cubiertos para las acequias.
Las acequias se tuvieron que trasladar al nuevo rio, trasladándose sus tomas por quedar en seco su toma anterior e incluso cambiaron de margen según la situación con el nuevo cauce, quedándose afectadas las acequias de Rovella, Favara, Rascanya, Mislata, Tormos y del OroEra importante reubicarlas antes de la apertura del cauce, para ello hizo falta construir 43 kilómetros de nuevas acequias, era fundamental que volvieran a fluir, por el bien de los campos de cultivo. Se añadió un azarbe intermedio para controlar las aguas, en el segundo tramo del río.

Azarbe, acequia secundaria para ayudar a desaguar un canal principal. 

Para rematar la faena, se tendieron nuevos puentes de carretera y ferrocarril.

Puente de Quart sobre el Plan Sur.
Fotografía propia.
Finalmente, con gran esfuerzo el 22 de diciembre de 1969, se puso en servicio el nuevo cauce. 
Valencia ahora quedaría salvada de inundaciones para siempre.

Proyecto de los carriles a la izquierda, el mismo tramo a la derecha muestra el Jardín del Turia.
Con el viejo cauce del río, se ideó ocuparlo con una autovía de 8 carriles. Un moderno proyecto urbano de accesos a Valencia, que se aprobó en noviembre de 1952, que incluía una vía de tráfico rápido este-oeste para comunicar el puerto con el aeropuerto, zonas industriales y la carretera de Madrid. Se pensó en construir una nueva estación de trenes para viajeros y mercancías en el puerto, dentro del cauce, aproximadamente a la altura de la Ciudad de las Artes y las Ciencias.

Este proyecto se fue alterando y finalmente, no se realizó por la aparición de un movimiento ciudadano y reivindicativo de los años 70 “El llit del Túria és nostre i el volem verd,” naciendo así el actual Jardín del Turia, pero esto es otro capítulo más de la historia.

Jardín del Turia, en primer plano el Puente del Mar. 
Como toda gran historia, está rodeada de rumores y leyendas. Estas son algunas de las que se cuentan acerca de la construcción del Plan Sur.

Se rumorea que dado a los pocos documentos y archivos existentes, el Plan Sur fue hecho de forma improvisada y con interferencias políticas e incluso con errores de cálculo. Este proyecto hizo que  a muchos valencianos les despertara la curiosidad y siguieran las noticias del avance de las obras, otros al contrario, comenzaron a rumorear sobre el proyecto, a la vez que salió la leyenda urbana como la de los Sellos del Plan Sur, que sufragó todo el coste de la construcción de ese nuevo cauce.
Ahora bien ¿Cuánto costó el Plan Sur? Hoy en día aún no se ha podido hacer un balance definitivo, se dice que las cuentas de la riada y del Plan Sur aún están por hacer. Pero, en una memoria de la compañía CYT-MZOV da la cifra redonda de 5.000 millones de pesetas, lo que actualmente equivaldría a 1.170 millones de euros. 


¿Pero todo esto nos ha salido rentable? hagamos un pequeño balance de pros y contras.

Por el lado negativo, la catástrofe de la riada derruyó muchas infraestructuras hidráulicas, ferroviarias y sobretodos caminos, Valencia quedó incomunicada casi un mes. Los puentes fueron arrastrados por la riada, solo aguantaron los puentes históricos, una auténtica lección de ingeniería hidráulica.
La riada fue un golpe de gracia  para El Carmen, donde habitaban 100.000 personas, casi el 30% de la población. Fue difícil de recuperar este barrio formado por antiguas industrias y comercios, la mayoría de alquiler y cuyos dueños no tenían recursos para reinvertir en el arreglo de las casas y acabaron siendo derruidas.

El agua y el barro afectó a los habitantes del barrio de El Carmen, ya que eran negocios llenos de gran de actividad, y que en cuyas trastiendas vivían los comerciantes. El agua, aquel día, lo arrasó todo, no respetó nada. Afectó a muchísima gente, sobre todo a la del campo, que estuvo mucho tiempo sin trabajarse.

También, los icónicos tranvías, que vemos en las fotografías antiguas, quedaron destrozados, pues su flota que se encontraba en Nazaret, tenían ya dificultades económicas y su recuperación no se produjo.
La Solución Sur, otorgó un nuevo diseño a la ciudad, destrozando su urbanismo, destruyendo la huerta y llenando de autovías y cambios ferroviarios la zona sur.

Positivamente, Valencia ganó un jardín.



¿Se acabó la amenaza? ¿Puede volver a ocurrir?

Fotografía de  L.J.Pozuelo
La riada de 1957, dicen los expertos que fue un fenómeno que puede repetirse cada 150 o 175 años. Así que es posible que hasta el 2107 no ocurra nada similar. Lo que sí es cierto, es que ha llevado agua en varias ocasiones de gom a gom, pero con un nivel controlado, como ocurrió en marzo de 2015 o en diciembre de 2016.

Cámara de tráfico que muestra el nivel de las aguas.

Diciembre de 2016 a su paso por Mislata

Probablemente, el cauce nuevo haya perdido su capacidad, disparando la alerta sobre su verdadero potencial para neutralizar una riada como la del 57. Existen tres razones que justificarían las dudas sobre la garantía real que ofrece el Plan Sur.


1. La limpieza. Cuando se inauguró, el cauce era un trazado limpio cubierto de piedras. Actualmente, es mucho el cañaveral y hierbajos que crecen en su interior, sin contar con restos de escombros diversos y basuras, que dificultarían el flujo de aguas hacía el mar. 

Hierba de todo tipo crece en el cauce del río.
Fotografía propia. 
En ocasiones las matas alcanzaban el metro y medio, obstaculizando el paso.
Fotografía propia.

2.  Modificaciones. El proyecto, en su momento, estaba bien organizado dentro del urbanismo. Pero, la ciudad ha sido sometida a más crecimiento urbano y los barrancos de Endolça y Benimamet desaguan dentro del lecho, hecho que aumentaría más el caudal. Por otro lado, se advirtió de no sobrecargarlo de puentes, para que no obstaculizaran el flujo del agua, y se planteó con apenas 10, pero actualmente tiene 15 puentes, más el del Ave.

Uno de los puentes que cruza el río.
Fotografía propia.
3. Capacidad. Se construyó para 5.000 m3/s, porque la cifra oficial de la riada fue de 3.700 m3/s, pero no contaron con el agua de los barrancos. Además, la riada del 57 llegó a Valencia ya desbordada, por lo que es muy difícil saber el caudal de aguas que habría en el punto donde se hizo la desviación. Según la reconstrucción, utilizando las fotos aéreas del vuelo americano y trasladándolo a la cartografía resultante de los datos de pluviometría, se dice que el Turia pudo verter 4.400m3/s de agua y barro a la ciudad.


18 de diciembre de 2016.
 Alcanzó el nivel de aguas histórico este cauce nuevo, 120m3/s
Se aprecia la cantidad de matojos y demás plantas que sobresalen entre el agua embarrada.
Estos tres factores hicieron que surgiera un rumor urbano: el que no estamos seguros y que si llegara una riada como la de 1957, tal vez se tendría que haber diseñado un proyecto para captar de 6.000 a 6.200 m3/s, para así otorgar una mayor seguridad a la ciudad de Valencia.

Pero, esta no es la cuestión que preocupa a los expertos geógrafos y actuales ingenieros, la de si en el lecho del Sur caben o no 5.000 m3/s, sino la de que si el río seguiría por el camino dictado por los ingenieros o buscaría su trazado natural, reventando el muro de 40 centímetros de hormigón o superándolo, arrasando e inundando Valencia a su paso.  

Los puntos suspensivos blancos marcan el trazado del viejo cauce.
Es el punto de desvío a la altura de Quart de Poblet.
Los geógrafos dictaminaron “No es riesgo, sino una obligación del río. Y es lo que hará”  En resumen que el Turia no utilizaría el Plan Sur y se desbordaría en Quart de Poblet.

A veces seco, otras un pequeño riachuelo lo recorre,
todo depende de la lluvia que caiga. 
Si ésto llegara a pasar, que el Turia o parte de él tomara su viejo camino, supondría una gran pérdida económica, y un gran desastre urbanístico. Pues, las instalaciones de la Ciudad de las Artes y las Ciencias y la estación de Metrovalencia de Alameda, ambas en el interior del cauce, serían arrasadas.
Callejeros, imaginad el Oceanográfico arrasado, los delfines, tiburones y demás animales en el mar y la red de metro convertida en un gran desagüe repleto de barro.

Tiburones nadando en un centro comercial
en New Jersey tras unas grandiosas inundaciones. 

Estación de Nou d´Octubre inundada en Mislata. Solo es agua "limpia",
 pero imaginad barro y demás materia arrastrada por la fuerza de la corriente. 





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