domingo, 30 de mayo de 2021

La Virgen de los Estudiantes (La Valencia religiosa#5)

Detalle de la Virgen de los Estudiantes. 
Fotografía: I. Balensiya

La ciudad de Valencia está llena de tradiciones que vienen desde antiguo. Cuanto más paseo por sus calles más me asombro de lo supersticiosos que somos los valencianos. Ya sea pintando nuestras casas de un color en concreto o bien protegiéndonos con multitud de amuletos

La tradición de hoy viene a ser más católica. Se trata de la protección que buscan los jóvenes valencianos por una Virgen que vive en una iglesia oculta entre el antiguo entramado de calles que forma el centro de Valencia. En la Iglesia de San Juan del Hospital. 

Hablo de la Virgen de los Estudiantes, una bella imagen románica de María. Una talla entronizada dónde sirve de trono para el Niño que está sentado sobre la rodilla izquierda de su madre. Una escultura de bulto redondo de madera policromada datada entre los siglos XII y XIII, cuyo autor no ha trascendido hasta nuestros días. Lo más llamativo de esta Imagen no es la humanización de los dos personajes sacros, sino el gran colorido que tiene. Para la Madre el rojo y el azul los colores trinitarios. Mientras que el Niño va de verde como ya explicamos con la Virgen del Milagro. 

Capilla de la Virgen de los Estudiantes
Fotografía: I. Balensiya. 

María lleva en su mano derecha un libro, signo por el cual se le conoce como Virgen de los Estudiantes. Aunque realmente el libro se trata de uno de oraciones o salmos, indicando al devoto que rinda perpetua alabanza a Dios. Aunque en esta Iglesia se le ha dado la titularidad "del Estudiante" Por eso son muchos los estudiantes que dejan la petición de aprobado a la virgen escrita en papelitos en una cesta. 

Cesta con las peticiones de aprobado a la Virgen.
Fotografía: I. Balensiya


Más imágenes en detalle de la Virgen.
Fotografía: I. Balensiya.

La llegada de esta Virgen de los Estudiantes a la Iglesia de San Juan del Hospital. Es un tanto anecdótica. Fue comprada en el año 1967 a un pastor de un pueblo de Rada de Haro, en Cuenca. Dicho hombre la tenía en un corral junto a maderas y leña para utilizarla cuando llegara el crudo invierno. 

Tras una pequeña negociación con el pastor. La pudieron salvar del cobertizo por dos jamones que llevan en el coche y las 1.500 pesetas que tenían en los bolsillos. Lo que actualmente vendría a ser: 272 euros. 

Cuando la trajeron a Valencia le faltaba la mano derecha, la corona, había algún pliegue astillado del manto, y la policromía era prácticamente invisible. Se trabajó en su reintegración durante un año, añadiendo los elementos que faltaban y posteriormente fue restaurada por J. Estece Edo y policromada por A. Barat en 1975.

Ahora bien lo que nos interesa. ¿Cómo conseguir el favor de la Virgen? 
Yo he pasado toda Universidad, y posteriores estudios yendo a visitar a esta Imagen y el ritual para lograr el aprobado es muy sencillo y fácil de hacer. Os lo voy a desvelar lo que yo hago:


1. Arranca un trozo de papel del final del cuaderno
dónde estudies o de tus apuntes. Y con un bolígrafo
en concreto, escribe tu petición y promesa de esta manera:

Mi petición a la Virgen con la promesa floral.
Fotografía: I. Balensiya

2. ¡ESTUDIA! Échale horas las que necesites,
días, semanas... Pero SIEMPRE ten en contacto
ese papelito con tu petición a la virgen
con los apuntes de la asignatura o temario. 

Tiempo de estudio
Fotografía: I. Balensiya

3. Una semana antes del examen 
ves a la capilla de la Virgen de los Estudiantes.
A la derecha en la pared, está la oración a la Virgen en grande.
Léela mentalmente.
A continuación coloca el papelito en la cesta a los pies de la Virgen.   

Coloca tu petición doblada en la cesta.
Fotografía: I. Balensiya

4. Ves al examen y hazlo con el mismo bolígrafo
con el que escribiste a la Virgen la petición. 


5. Al aprobar. Regresa de nuevo a la capilla
y deja tus flores o tu planta a la Virgen.

Diversas ofrendas florales llevadas por los estudiantes
Fotografía: I. Balensiya. 


6. Si suspendes... Solamente fue cosa
de mala suerte o porque no estudiaste lo suficiente.

¡Buena Suerte a todos y mucho ánimo ! 





Mi maravedí


La bolsa del peregrino

Hace ya un año, que durante el confinamiento que tuvimos que soportar, escribí una ruta literaria por las cruces de término de Valencia, cuyo guía era un peregrino. Un viajero del tiempo que venía de la Valencia de 1620.

El peregrino barroco recorría los municipios de Valencia usando los extraños “maravedis” que tenía en su faltriquera, refiriéndose a los euros. Sobre todo esas monedas de 50 céntimos para conseguir café.

Callejero son muchas las veces que hemos oído en series ambientadas en la antigua España, o tal vez en novelas de caballería, aventuras o romance. Que los señores amenazan a sus criados con que ese mes no cobrarán un maravedí. O que una cena y cama en una posada eran 3 maravedís. Soldados venidos de las guerras con las bolsas colgando en los cintos con tintineantes maravedís buscando una vida más tranquila. Ladrones que se jugaban la vida para conseguir esas doradas monedas de tan peculiar nombre.

¿Y tú callejero, alguna vez has pensado en tener en tus manos un maravedí también?

Para quién no sepa de que se trata. Un maravedí es una moneda medieval que fue acuñada por primera vez por los almorávides.

Maravedí de Alfonso X. Acuñado en Toledo en 1230. 

Los primeros maravedís “cristianos” fueron acuñados en oro por Alfonso VIII de Castilla en 1172. Durante toda la Edad Media española fue una moneda valiosa en tierras de castellanas. Pero entre guerras, epidemias y demás catástrofes económicas. Se fue poco a poco devaluando hasta llegar a la época de los Reyes Católicos como una siempre moneda de vellón que adaptaron en su sistema monetario en 1475.

Fernando El Católico era II de Aragón y también rey en Valencia, Mallorca, Nápoles, Navarra, Sicilia, Cerdeña, conde de Barcelona y Rey consorte de Castilla. Sería con este monarca cuando el maravedí castellano entrara en tierras valencianas.

Es a partir del maravedí del siglo XV cuando nos interesa saber la historia de esta moneda. Los Reyes Católicos ya no los acuñaban en oro, sino en vellón. Una aleación de cobre con algo de plata.

Surgieron otras monedas como la Blanca, que equivalía a medio maravedí. De ahí la frase “estoy sin blanca” tras la falta de esas monedas en el bolsillo.

Blanca acuñada por los Reyes Católicos. 

Esta moneda estuvo en uso desde dichos monarcas en la Corona de Castilla y en Navarra. Tras la Guerra de Sucesión lo estuvo también en la Corona de Aragón – entrando en Valencia – En cambio en el Reino de Mallorca no hizo su aparición. Estuvo en uso hasta la reforma monetaria a la Peseta por Isabel II en 1854. Cuando se estableció que un maravedí valiera 3 céntimos de real y 17 maravedís medio real.  Para conseguir ese sistema decimal monetario que conocimos como pesetas.

Volviendo a nuestro peregrino barroco. ¿Cuánto equivaldría un maravedí de 1600 a nuestros euros?

En 1600 el rey que gobernaba en España era Felipe II. Quién acuñó escudos de oro con un peso de 3.4 gr por moneda.

Según la documentación 1 Real de Plata equivalían a 34 maravedís.

Mientras que un 1 Escudo de Oro eran 16 Reales de Plata.

1 Escudo de Oro tenía 3.4 gr de Oro. 

(En el momento que estoy escribiendo esto el oro está a 31 euros.)


Si hacemos cálculos:

34 maravedís x 16 escudos = 544 maravedís por Escudo de Oro.

1 Escudo de Oro tienen 3.4 gr de oro x 31 €/gr = 105.4 €
105.4 / 544 maravedís = 0.19375 €

Por lo tanto, si nosotros nos desplazáramos a la época de nuestro peregrino aproximadamente 20 céntimos de Euro, serían un maravedí. 

¡Imaginad cuantas cosas podrías comprar en el siglo XVII!

Según la documentación esta sería la lista de la compra de nuestro protagonista:

Docena de huevos……. 63 maravedís
Docena de naranjas…… 54 maravedís
Un pollo ……………… 55 maravedís
Una gallina …………… 127 maravedís
½ kg. de carnero ……… 28 maravedís
Resma de papel ……….. 28 maravedís

 Así que a partir de ahora, para mí esto es un maravedí. 


La moneda de euro distinta a todas,
en forma lobulada.  El actual maravedí.



lunes, 10 de mayo de 2021

Cuando la Perla del Turia perdió sus joyas.

Primer plano de la Virgen de los Desamparados.
Fotografía: © Instituto de Conservación
Restauración e Investigación
IVC+R

Hoy hace 80 años de la segunda coronación de la Virgen de los Desamparados, loada por los valencianos como Perla del Turia. Tal día como hoy el arzobispo de Valencia le puso sobre su cabeza la corona que hoy luce y que nosotros conocemos, además de tornársele de las joyas que habían sido arrancadas de sus ropas.

El 16 de febrero de 1936 en las elecciones generales de España, ganó el Frente Popular de Izquierdas Manuel Azaña, sucediendo a la presidencia republicana de Alcalá Zamora. Comenzaron las huelgas, los desordenes públicos, los incendios de las iglesias, conventos y todo se sumergió en un gran caos y el pánico llenaba las calles.

En la ciudad de Valencia los anarquistas y extremistas de izquierdas iniciaron la quema de iglesias y conventos. El 19 de junio ardió la primera: la iglesia de los Santos Juanes. Le prosiguieron en 21 de junio los incendios en la Catedral, la Basílica de la Virgen, San Martín, San Bartolomé, San Agustín y San Valero de Ruzafa.

Horas antes del incendio en la Basílica de la Virgen, algunos sacerdotes pudieron celebrar una misa a puerta cerrada. Entre los presentes se encontraban particulares armados y sacristanes que atrancaron las puertas. Un grupo de extremistas que salían de incendiar la Catedral comenzó a forzar las puertas de la Basílica, y al no poder, tomaron unas vigas de madera y las emplearon como arietes logrando penetrar en el interior.

Incendio dentro de una iglesia

Amontonaron los bancos y prendieron una hoguera que pronto se extendió por todo el interior del templo, cuando las llamas estaban alcanzando el nicho donde está la Virgen de los Desamparados, apareció milagrosamente, una sección de la Guardia Civil a caballo, al mando de ellos estaba el capitán Uribarry, que, pese a sus ideas anarquistas, despejó el templo de incendiarios, facilitando a los bomberos apagar el fuego.

Fue decisiva la actuación del alcalde republicano de Valencia, un abogado llamado José Cano Coloma, que dio órdenes a la fuerza, tanto del orden como a los municipales para que actuasen.

Ello hizo posible que no hubiera más daños dentro de la Basílica de la Virgen y se salvara la histórica y venerada Imagen, cuya cara había sido destrozada por los tres proyectiles que le dispararon y las llamas del fuego. La habían despojado ya de su corona, mandorla, y buena parte de sus joyas.

Estado en que se quedó la Imagen de la Virgen

Apagado el fuego y despejado el humo, pudieron advertir que parte de las joyas de la Virgen están esparcidas y desparramadas por el suelo. Los sacristanes y algunos guardias civiles recogieron una por una las alhajas que se habían salvado de las manos de los saqueadores y las metieron en cajas de puros del estanco de la plaza y las precintaron.

Por si acaso regresaban de nuevo los revolucionarios a proseguir profanando el templo, durante todo el día la Guardia Civil permaneció dentro de la Basílica, reforzada en el exterior por una sección de caballería, que no dejaba acercarse a nadie al recinto.

El alcalde Cano Colomer republicano, ideó como salvar la Virgen, consciente del valor histórico y sentimental que tenía para los vecinos de Valencia. Decidió llamar al presidente de la Cofradía, el señor Carrau, para buscar una solución y al final optó por esconderla en el propio Ayuntamiento, a fin de salvarla de manos maliciosas y la destrucción.

Esa misma noche, un camión municipal y escoltada por la Guardia Civil, la imagen fue llevada hasta el Ayuntamiento, dónde fue ocultada dentro de un armario tabicándolo. El alcalde quiso hacer las cosas bien y llamo a un joven notario, Enrique Taulet y Rodriguez para que levantara acta del depósito de la Virgen en el Ayuntamiento y de las pocas joyas que se habían salvado, descritas en el acta notarial, así como el lugar donde fueron guardadas. Un acta que hoy en día es conservada en el archivo histórico del Colegio de Notarios de Valencia.

 

Acta notarial 

La Virgen escondida en el Ayuntamiento y la Basílica convertida en un cine republicano, pero no quedaría ahí el tema, pues había rumores de que estaba escondida en el Ayuntamiento, y este era irrumpido frecuentemente por grupos de milicianos para hacerse con a la talla sagrada. Los funcionarios que sabía que estaba ahí escondida, siempre lo negaron.

 

Fue el 26 de mayo de 1937, a las 3 de la madrugada, cuando un proyectil de un bombardeo aéreo, impactó sobre la escalera principal del ayuntamiento. La honda expansiva hizo agrietar los tabiques del armazón donde estaba ocultada la imagen y se desplomo el ventanal que había en dicha pared. Con rapidez localizaron un albañil y un carpintero para que repararan los desperfectos, restableciendo así el estado original del tabique.


Comparativa del destrozo de la bomba con el estado actual. 

Eran muchos los funcionarios que sabían que la Virgen estaba allí oculta, pero guardaron fidedignamente el secreto. Hubo revolucionarios que había oído rumores de que estaba oculta en el Ayuntamiento, y para evitar que la destruyeran, un funcionario tuvo que darles algunas de las joyas de la Virgen de los Desamparados para mantenerlos alejados.

Durante la Guerra Civil, se dice, que nunca faltó un ramo de flores junto al lugar dónde se hallaba escondida, y que con frecuencia cambiaban las funcionarias. En la actualidad en ese lugar hay una pequeña capilla dedicada a la Virgen y continúan las ofrendas florales.  

El 29 de marzo de 1939 las tropas nacionales entraron victoriosas en la ciudad de Valencia, concluyendo de esta manera la Guerra Civil, sería dos días después cuando en la plaza de Emilio Castelar – actual plaza del Ayuntamiento – se haría una primera misa publica después de los tres años de suspensión y prohibición del culto católico.

Durante esa misa corrió el rumor de que la Imagen de la Virgen de los Desamparados se había salvado de la destrucción, un hecho que le dieron un carácter milagroso. El 2 de abril, Domingo de Ramos, fueron celebradas misas en distintos lugares de la ciudad y a las doce del mediodía hubo una misa de campaña en la plaza de la virgen, junto al profanado templo mariano.

El 15 de abril de 1939, un periódico valenciano publicaría:

«Las pistolas apuntaron a la dulce, indefensa imagen y la profanaron. Quedó esta entre lenguas de fuego. Por rejas y balcones surgían las llamas… un balazo hirió la cara de la Virgen y otro martirizo el cráneo»

La Imagen fue sacada en andas, sin nimbo, ni corona, tocada con una delicada corona de flores camino a su Basílica el 11 de mayo de 1941 cuando fue coronada por segunda vez.


Virgen antes de su coronación y restaurada. 

Fueron varios los artesanos que intervinieron para la confección de la nueva corona. La Basílica ese día estrenaría una lámpara de araña hecha de cristal y bronce, con cincuenta y cuatro luces, realizada en la fábrica Mariner que el Circulo Frutero de Valencia entregó de ofrenda.

Fue el arzobispo Prudencio Melo quien bendijo y ciñó la corona en la cabeza de la Virgen, un instante de gran emoción para toda la ciudad de Valencia, una espesa lluvia de pétalos de flores caía de los balcones valencianos y estampidos de traca celebraban el regreso de la patrona a su altar.

Esa tarde hubo una larga procesión días después, el alcalde de Valencia rindió homenaje a todos y cada uno de los valencianos que salvaron y custodiaron la Imagen durante la Guerra Civil.

 

 

José Cano Coloma, alcalde de Valencia

He aquí la versión oficial de sobre la desaparición de la Virgen de los Desamparados, según el alcalde de Valencia del año 1936.

«El día 21 de Mayo de 1936, a las diez de la mañana, me llamaron al Ayuntamiento para decirme que se rumoreaba que querían quemarla – a la Virgen de los Desamparados - En aquel tiempo, mediante Radio Valencia, nos poníamos en contacto con la población, siempre que fuese necesario. Rápidamente emití un discurso llamando a la cordura y pidiendo a los ciudadanos que nos ayudaran, que se acordaran todos que nosotros vivíamos en la ribera del mar Mediterráneo, que era el mar de la Civilización y que ésa sería una vergüenza que pesaría toda la vida sobre Valencia… Eso eran las once, pero a las doce y media me dicen: “Señor alcalde, que ya están allí”. Yo estaba despachando mis asuntos municipales, pero enseguida me trasladé a la plaza de la Mare de Déu. Salía hubo de la basílica de la Virgen, no muy intenso, pero ya se estaban quemando sillas: los bomberos estaban allí, ¡Pero no tenían agua! Y estaban, como quien dice, esperando a que bajase el arcángel San Gabriel para dar las órdenes: estaban también la Guardia Civil, al mando de un sargento, que tendría sus cincuenta o sesenta años, y una colección de números tan veteranos como su sargento…

Y llego y les digo a mis bomberos: ¡agua y adentro! Les aconsejé que en primer lugar desalojaran la basílica con el agua – la técnica ésta la había leído en no sé qué novela -, la Guardia Civil acordonó el recinto para alejar a la gente… La Virgen no llegó a quemarse, un mucho menos. A la Virgen lo que le pasó fue que las llamas le agrietaron la mejilla izquierda, que es de porcelana. Total, salvamos a la Virgen, apagamos el fuego y dejamos un piquete para cuidar aquello.

A las diez de la noche volvimos a la plaza de la Virgen con un camión, que había estado todo el día repartiendo patatas al Ayuntamiento. No estaba seguro de lo que había que hacer, por eso acudí a casa de don José María Carrau, hermano mayor de la Archicofradía de la Virgen y ex decano del Colegio de Abogados, para que me aconsejara. Don José María y su hijo me acompañaron. No sabían porqué motivo los llevaba conmigo. Subimos al Salón de los Cristales: estaba a oscuras. Encendieron las luces y don José María cayó de rodillas, y como no sabía dónde mandar a la Virgen, le dije: “Pues si usted no sabe dónde, me la quedaré yo” Esa misma noche, con la colaboración de todos, organizamos una procesión particular para trasladarla al Archivo. El archivero, una bellísima persona, me comunicó que allí no podía entrar, porque la puerta estaba sellada, pero yo, como alcalde, y, por consiguiente, también clavero, rompí el sello y guardamos a la Virgen en el fondo, debajo del busto del rey don Jaime: mirando a la Virgen, a su izquierda, esta el arca que contiene el Consolat del Mar y encima de la Virgen, por si faltaba algo, la Senyera.

Al día siguiente no abrió el Archivo. Por la noche, llamé al sobrestante de Vías y Obras y le encargué levantar un tabique que emparedase la a la Virgen. Y allí estuvo la Maredeueta toda la guerra.  

De la entrega de la Imagen y joyas de la Virgen levantó la correspondiente acta el joven notario Enrique Taulet Rodriguez Lueso.»

José Cano Coloma, Alcalde de Valencia de Izquierda Republicana.  

domingo, 9 de mayo de 2021

Los pendientes de la Virgen.

                             



A la muerte de doña Josefa Dominga Català y Valeriola, III Duquesa de Almodovár dejó escrito en su testamento que sus aderezos y joyas varias de gran valor fueran repartidas por las imágenes de las vírgenes de de Valencia. Siendo los grandes pendientes de platino y diamantes donados a la más importante de todas las vírgenes, Nuestra Señora de los Desamparados. 

La imagen de la Virgen fue saqueada y se le sustrajeron sus joyas, con el tiempo estas fueron devueltas a la Santa Patrona, pero en la contienda se perdió uno de los pendientes de platino y diamantes que lucía. Es por eso que decidieron solventar el problema creando una réplica del mismo con materiales más económico como plata y cristales. Siendo este pendiente plagiado el que se esconde entre la Virgen y la cabeza del Niño.

Callejero si tuvieras la oportunidad de acercarte lo suficiente a la sagrada imagen, comprobarás que en la luz de la Basílica uno de los pendientes tiene un fulgor especial que otro no tiene. Ahora sabes el por qué de ello.