jueves, 26 de diciembre de 2019

La Estación del Grao, la más antigua de España. (Edificios históricos #2 )


Estación del Grao.
Fotografía propia.


POBLATS MARÍTIMS.
El Grau.

Es Navidad por la tarde, las familias con niños sonrientes van y vienen por las calles, corriendo y jugando animados por el ambiente festivo de la feria cercana. Estamos muy cerca del Puerto de Valencia, tan solo hay que cruzar una amplia avenida para poder llegar a los tinglados y acercarse al muelle, donde las aguas marítimas se ven como una masa oscura y fría, que por momentos brilla con algún reflejo de las luces de la noche. 

Ante tal momento, algo llama mi atención y es un pequeño edificio abandonado, sobre cual nadie parece posar su vista en él. Le jalo la mano a mi acompañante, haciendo que se detenga un momento, me mira raro.

-  ¿Porque paras? 
- Contempla este edificio. 
- ¿Que edificio? - contesta extrañado. 
- Este edificio abandonado y lleno de carteles. Estamos ante la estación de tren más antigua de España.
- Porque tu me lo has dicho... 

Panel cerámico del letrero.Fotografía propia.
Callejeros, esa es la auténtica realidad, que miramos sin ver. ¿Cuantos de vosotros habréis pasado por aquí y no habréis visto esta pequeña estación de tren?

Es cierto, este edificio, se trata de una estación de ferrocarril y como el letrero de azulejos clásicos valencianos indica, pertenece a la línea Valencia - Grao. Una línea que un tiempo después de su inauguración se prolongó hasta Xátiva, llegando finalmente a Madrid.



Permaneciendo en servicio como línea de mercancías hasta el año 2005, cuando finalmente quedó abandonada.

Si nos paramos a analizar la construcción, podemos ver que se trata de un edificio de pequeñas dimensiones, cuya fachada esta cubierta con una marquesina de hierro y cristal acotando la zona de espera de los viajeros, mientras que la fachada principal, es de corte académico, que sirvió como modelo para otras estaciones en la misma línea de ferrocarril.

Detalle de la arquitectura de la fachada.
Fotografía propia.

Fue construida en 1865 por Domingo Cardenal, quien utilizó una austera decoración en la edificación, a base de unos rehundidos en un paramento de ladrillo, junto al basamento de las columnas y piedra de Moncada, otorgando a la estación un aire de lujo y funcionalidad al mismo tiempo. Cómo el mismo arquitecto diría: Toda idea de lujo en ellas debe desterrarse porque el gasto que produce es completamente improductivo. 

En cuanto al interior de la construcción no se conserva nada de su época original. Está vacía y abandonada a la espera de que alguien pose su mirada en ella y decida que hacer con tal joya arquitectónica del patrimonio cultura y ferroviario de Valencia. Un pequeño edificio, una bombonera, con muchas posibilidades si se rehabilitara, ya fuera como oficina de turismo, como punto de información ciudadana o sino y más simple, la fundación de un pequeño, pero funcional, museo ferroviario.

Detalle de una de las puertas de la Estación del Grao.
Fotografía propia.

Un pequeño museo que contara la historia que vivió el edificio, que hablara del tren, de los tranvías que recorrieron en el pasado la Avenida del Puerto, de como vivía la gente humilde del Grao, como los burgueses de la ciudad tomaban El Imperial o la Jardinera para ir hasta el mar a tomar baños de aire y remojarse los pies. Y todo ello en un marco sin igual, como sería esta vieja estación de la avenida Marques de Soto, 11. Si hasta el nombre de la calle, le daría prestigio.



Es Navidad callejeros, son días mágicos, donde soñar no está de más.
Felices fiestas a todos vosotros.


(11.GRA / ehi)



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