jueves, 26 de diciembre de 2019

La Estación del Grao, la más antigua de España. (Edificios históricos #2 )


Estación del Grao.
Fotografía propia.


POBLATS MARÍTIMS.
El Grau.

Es Navidad por la tarde, las familias con niños sonrientes van y vienen por las calles, corriendo y jugando animados por el ambiente festivo de la feria cercana. Estamos muy cerca del Puerto de Valencia, tan solo hay que cruzar una amplia avenida para poder llegar a los tinglados y acercarse al muelle, donde las aguas marítimas se ven como una masa oscura y fría, que por momentos brilla con algún reflejo de las luces de la noche. 

Ante tal momento, algo llama mi atención y es un pequeño edificio abandonado, sobre cual nadie parece posar su vista en él. Le jalo la mano a mi acompañante, haciendo que se detenga un momento, me mira raro.

-  ¿Porque paras? 
- Contempla este edificio. 
- ¿Que edificio? - contesta extrañado. 
- Este edificio abandonado y lleno de carteles. Estamos ante la estación de tren más antigua de España.
- Porque tu me lo has dicho... 

Panel cerámico del letrero.Fotografía propia.
Callejeros, esa es la auténtica realidad, que miramos sin ver. ¿Cuantos de vosotros habréis pasado por aquí y no habréis visto esta pequeña estación de tren?

Es cierto, este edificio, se trata de una estación de ferrocarril y como el letrero de azulejos clásicos valencianos indica, pertenece a la línea Valencia - Grao. Una línea que un tiempo después de su inauguración se prolongó hasta Xátiva, llegando finalmente a Madrid.



Permaneciendo en servicio como línea de mercancías hasta el año 2005, cuando finalmente quedó abandonada.

Si nos paramos a analizar la construcción, podemos ver que se trata de un edificio de pequeñas dimensiones, cuya fachada esta cubierta con una marquesina de hierro y cristal acotando la zona de espera de los viajeros, mientras que la fachada principal, es de corte académico, que sirvió como modelo para otras estaciones en la misma línea de ferrocarril.

Detalle de la arquitectura de la fachada.
Fotografía propia.

Fue construida en 1865 por Domingo Cardenal, quien utilizó una austera decoración en la edificación, a base de unos rehundidos en un paramento de ladrillo, junto al basamento de las columnas y piedra de Moncada, otorgando a la estación un aire de lujo y funcionalidad al mismo tiempo. Cómo el mismo arquitecto diría: Toda idea de lujo en ellas debe desterrarse porque el gasto que produce es completamente improductivo. 

En cuanto al interior de la construcción no se conserva nada de su época original. Está vacía y abandonada a la espera de que alguien pose su mirada en ella y decida que hacer con tal joya arquitectónica del patrimonio cultura y ferroviario de Valencia. Un pequeño edificio, una bombonera, con muchas posibilidades si se rehabilitara, ya fuera como oficina de turismo, como punto de información ciudadana o sino y más simple, la fundación de un pequeño, pero funcional, museo ferroviario.

Detalle de una de las puertas de la Estación del Grao.
Fotografía propia.

Un pequeño museo que contara la historia que vivió el edificio, que hablara del tren, de los tranvías que recorrieron en el pasado la Avenida del Puerto, de como vivía la gente humilde del Grao, como los burgueses de la ciudad tomaban El Imperial o la Jardinera para ir hasta el mar a tomar baños de aire y remojarse los pies. Y todo ello en un marco sin igual, como sería esta vieja estación de la avenida Marques de Soto, 11. Si hasta el nombre de la calle, le daría prestigio.



Es Navidad callejeros, son días mágicos, donde soñar no está de más.
Felices fiestas a todos vosotros.


(11.GRA / ehi)



viernes, 20 de diciembre de 2019

Camins al Grau, llegando al mar. (Distritos de Valencia #12)


Vista panorámica de Camins al Grao

Camins al Grau (Caminos al Grao en español). Es la denominación que tiene el distrito número 12 de Valencia.

Está formado por los barrios de Ayora, Albors, La Creu del Grao, Camí Fondo y Penya- Roja. Limitando con Algirós por el norte, al sur con Quatre Carreres, al este con Pla del Real y al oeste con Poblados Marítimos.



                                                             Mapa de la zona que abarca el distrito.
                                                                     Elaboración: I. Balensiya


El distrito de Camins al Grao surgió del plan de elaborar un camino hacía el mar y a los Poblados Marítimos como Vilanova del Grau. Está atravesado por la avenida del Puerto desde el año 1802 y aún queda el trazado del antiguo Camino del Grao, actualmente llamado calle de las Islas Canarias. De lo que no hay rastro es de las vías del tranvía que conectaban el centro de Valencia con el mar.

Tranvía de Valencia al Grao. 
                             
Camino del Grao por donde fue el tranvía. Rotulación: I. Balensiya
                               

Antiguamente, todo este distrito estaba formado por campos regados por la Acequia de Mestalla, pero esa época tranquila de huerta fue cambiando poco a poco por la industrialización del puerto y la creación de fábricas. Un enclave perfecto, pues estaban cerca de los barcos de mercancías y lejos de la ciudad decimonónica. Una de esas fabricas importantes fue Gas Lebón, de la cuál aún queda algún vestigio.

Restos de la fábrica en el llamado Parque Gas Lebón

Hace unas cuantas décadas atrás, era una zona que no estaba muy comunicada con el centro de Valencia, pero ahora todo ha cambiado con la realización de la  Avenida de Francia y la creación de grandes centros comerciales como El Corte InglésAqua Multiespacio y zonas de recreo como la cercana Ciudad de las Artes y las Ciencias dándole una mejor imagen a la zona.


La nueva zona de centros comerciales de Valencia


Es este distrito podemos encontrar:





jueves, 12 de diciembre de 2019

El azul, nuestro color protector. (Valencia Oculta #3 )



Casa antigua decorada de azul, en el barrio de Sant Pau.
Fotografía: Isabel Balensiya

CAMPANAR
Sant Pau.
Valencia tuvo un pasado lejano, dónde sus habitantes vivían con supersticiones y temores. Entre ellos el más popular, el demonio. Temían que el demonio entrara en sus casas, que se apodera de su cuerpo. Es por eso que buscaron una forma de protegerse y fue a través de un color: el azul.
¿Cómo se protegían con el color azul? Callejero, la respuesta es sencilla, la habrás observado por las calles de Valencia o tal vez por los pueblos que rodean a la capital. Solían pintar sus casa de color azul claro, o bien las puertas o los marcos de éstas y los bordes de las ventanas. En ocasiones preferían dibujar una veta de color azul alrededor de la fachada.
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Ojo Turco
amuletos en el Gran Bazar
de Estambul
Se pensaba que estas pinceladas mantendrían sus hogares seguros de la presencia de demonios y malos espíritus. Un creencia popular seguramente procedente de la época islámica, pues para el pueblo musulmán este tono de color otorga protección contra el maligno y simboliza lo mágico.
Son muchos los lugares que no solo son azules, sino que llevan el nombre en sus denominaciones, como es el caso de la Gran Mezquita Azul de Estambul en Turquía, un país que si, tu callejero, lo has visitado alguna vez, te habrás podido sentir vigilado por miles de ojos de cristal azul, que colgando de las puertas de las casas, protegían de estos seres no deseados.
O sino recordad los pueblos de Grecia como Santorini todo pintado de azul.
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Vista de la ciudad griega de Santorini - Grecia
Pero en tiempos antiguos este color no tenía buena fama, era un color asociado a los pueblo bárbaros, por esa razón ni en griego ni en latín antiguo existía un vocablo para decirlo. La palabra que usamos azul o blau procede del árabe de o pueblos germánicos.





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"Inmaculada Concepción"
José Vergara Gimeno (1726-1799)
Museo de Bellas Artes de Valencia.
¿Pero, porqué este color protector aún existe en la cultura popular en las casas, si proviene del Islam o pueblos de Oriente o paganos? Es porque con la llegada del Cristianismo se convirtió en el color titular de la Virgen María, siendo considerado como el color del cielo, de  la pureza y la inmaterialidad de lo espiritual. Ante esta descripción, callejero, te vendrá a la mente las imágenes de la Inmaculada Concepción,  una imagen mariana, donde se representa a Nuestra Señora pisando una serpiente símbolo del demonio, destruyéndolo y vestida con un manto azul celeste.
Ahora que ya sabes que el azul es un color protector ante el Mal, comprenderás porque algunas casas de pueblos están pitadas así. Tal vez tus abuelos la tenían de este color, o tal vez tu decidas decorarla de esta manera.

lunes, 2 de diciembre de 2019

Horchatería "Daniel" (comercios emblemáticos # 6)


Productos de la Horchatería Daniel
Fotografía de la propia horchatería. 

ENSANCHE
Pla del Remei

Callejero, ya falta poco para acabar otro año más, se acercan tiempos de celebración, de reunirse con los amigos y la familia. Es tiempo de comidas, cenas y meriendas, por eso te propongo hacer una de esas quedadas familiares en un lugar especial. ¿Que tál si esta Navidad lo celebramos a la valenciana?
Podríamos tomar un poco de horchata y fartons mientras nos ponemos al día con aquellos familiares que no vemos durante meses y recordamos, con cariño, a los que ya no están.

Puerta de entrada.
Fotografía: Anzros
Os propongo ir a un local que este año ha celebrado su 70º aniversario, otro de los comercios emblemáticos que podemos encontrar en las calles de Valencia. Se trata de la Horchatería Daniel, que aún mantiene la tradición artesana de elaborar la célebre bebida de horchata que tantos paladares ha conquistado, desde que la probara, allá por en el siglo XIII, el rey Jaime I el Conquistador. Según se cuenta, el monarca al probar tan dulce y fresco caldo, durante el descanso de una cabalgada por las tierras valencianas, exclamó: Això es or, chata. ( Esto es oro muchacha) de ahí que el peculiar nombre de esta bebida que, desde 1949, está sirviendo la familia de Daniel Tortajada.

Mural en la horchatería, donde aparece Jaime I.
Fotografía Anzros.

Los inicios de este producto por parte de la familia fueron en 1949 cuando Daniel, el conserje del Ateneo Mercantil de Alboraya, decidió poner a la venta la horchata que elaboraba en su casa. 
Dado el éxito que alcanzó con su horchata, Daniel junto a su esposa Concha y demás miembros de su familia, inauguró una originaria horchatería en los bajos de su propia casa, donde estuvieron sirviendo la blanca bebida a todo aquel que quisiera acercarse hasta la calle del Milagro de Alboraya. 

El hombre fue un emprendedor y pensó en acompañar la bebida con algún bollo para hacer más deliciosa la degustación de la horchata. Asi fue buscando un horno donde pudieran elaborarle un bollo especial: alargado para poderlo introducir dentro del vaso y algo seco para que absorbiera la horchata, finalmente lo encontró en la ciudad de Valencia en el Horno de los Morenos. 

Tras realizar pruebas con el bollo, y al ver como este tenía la capacidad de absorber prácticamente  la totalidad de la horchata los denominó Fartons (glotones) y prefirió servirlos calientes, creando así un choque de temperatura en el paladar de los clientes. Todo un éxito. 

La Horchatería Daniel en Alboraya.
Fotografía: Anzros
Llegando a finales de la década de los 70, cambiaron el establecimiento por el que podemos encontrar, actualmente, en la Avenida de la Horchata. Esta vez con su propio obrador para preparar los tan famosos fartons, junto a otras delicias que han ido creando, y que como curiosidad, les han ido poniendo el nombre de los miembros de la familia. 

Productos que nos ofrece la horchatería para acompañar a la bebida.


Daniel, horchatero. Por García Pereda.
Fotografía: Anzros.
En 1982, se fundó el Gremio de Horchateros Artesanos de Alboraya, del cual Daniel es presidente, consiguiendo el reconocimiento con la denominación de origen de "chufa y horchata valenciana". En ese año, también se estipuló el reglamento técnico y sanitario de la elaboración de la horchata. De esta forma, la elaboración de esta bebida no se perderá. 

En 1986, se consiguió oficialmente la denominación de origen de la horchata, para gran orgullo y satisfacción para la localidad de Alboraya. Así mismo, también se creó la receta de un helado de horchata que gustó muchísimo a los clientes. 

Campos de chufa en Alboraya
El tiempo va pasando y la fama de la horchatería Daniel va aumentado, haciendo que muchos famosos se sentaran a sus mesas como: Rafael Alberti, Antonio Ferrandis, Joaquín Sabina, el artista Ripollés, Ana Duato, Viggo Mortensen, el actor que interpretó a Aragorn en El Señor de los Anillos, Santiago Cañizares, Baltasar Garzón, Chiquito de la Calzada, Concha Piquer, incluso el sultán Ben Turky, entre otros famosos. 
Vista del interior del local.
Fotografía: Anzros

El año 1989 fue  muy especial para la familia de Daniel, pues consiguió la cifra récord de 130.000 litros de horchata servida ese verano.

Botella de Cristal
Fotografía Anzros.
Entrado ya el siglo XXI la Horchatería Daniel esta regentada por la tercera generación, formada por Daniel y Carmen Tortajada y el marido de ésta, Toni Peinado, a quienes podemos encontrar en el local y que están continuamente mejorando y desarrollando el oficio de horchateros e innovando nuevos dulces, recetas… para mantener viva la tradición que empezó hace 70 años en su familia.

Una tradición que quieren mantener viva como el primer día, es por eso que ahora han vuelto a la presentación original de beber la horchata en botellas de cristal, eliminando el consumo de plástico.

Cabe decir que, en 2013, la familia horchatera decidió abrir su primera horchatería fuera de su Alboraya natal, en la ciudad de Valencia y lo hizo en un lugar increíble: el Mercado de Colón, un edificio tradicional, que ahora muestra todos los locales más selectos, donde no podía faltar la Horchatería Daniel ofreciendo sus más innovadores productos, como el Tiramisú de horchata o el Turrón de Chufa.


Corona de Chufa, una gran delicia.

Finalmente hace un año abrieron un local pequeño, de servicio rápido para llevar, en la calle San Vicente.

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El pequeño local "listo para llevar" de la calle San Vicente
Fotografía: valenciaplaza.
Así que callejero, amante de Valencia y de sus tradiciones, bien si haces una escapada de fin de semana a Alboraya a su horchatería central, como si te tomas un descanso después de ir de compras por el Mercado de Colón o te paras cinco minutos en la calle San Vicente, para tomar un refrigerio rápido, no te olvides que estás degustando la bebida que con cariño y mucha dedicación prepara esta familia de horchateros para ti. 


viernes, 6 de septiembre de 2019

El Pino de "Can Calet" (Árboles extraordinarios # 8)

El pino de Can Calet
Fotografía de M.A. Porta

CAMPANAR.
Campanar.

Estimados callejeros llega septiembre y de nuevo retomamos nuestro recorrer por las calles de Valencia, con gran pesar, pues hoy hace una semana la ciudad sufre la pérdida de una de sus joyas patrimoniales naturales. Se trata del pino llamado de Can Calet que crecía en el distrito de Campanar, en el barrio del mismo nombre. 

Se trataba de un pino carrasco de 180 años que con sus 25 metros de altura desafiaba al tiempo, siendo el último superviviente del antiguo pinar de Campanar, un frondoso bosque que abarcaba las tierras desde Godella hasta Campanar, continuaba por el barrio de l´ Olivereta hasta adentrarse hasta Arrancapins.
Este pinar pertenecía a una propiedad agrícola llamada Can Calet. Una gran masa de árboles que ya recogen las crónicas en el siglo XV y en la Guerra de la Independencia.

Aquellos ejemplares de carrasco se extrajeron los aleros del palacio de Benicarló, actualmente conocido como Les Corts Valencianes como bien se podía leer en uno de ellos: “Soc del pinar de Campanar”. 

El alero del tejado del Palacio de Benicarló,
Plaza de San Lorenzo, 4 - Valencia



Ahora el último superviviente a desaparecido del catálogo natural de Valencia, debido a que tenía una rama con una importante fisura, y corría el riesgo de que esta fuera a caer sobre los vecinos. Junto a ello se encontraba también la contaminación de un hongo que se extendía por todas las ramas del pino.

Comparación del pino con el edificio.
Fotografía: M.A. Porta

Hoy el callejero que se acerque a donde crecía este bello árbol, sólo encontrará un tocón en recuerdo de lo que fue, el orgullo de un barrio.  


Lugar de ubicación en el plano. 

                     











sábado, 16 de marzo de 2019

El "Pañuelo de Hierbas": el origen del pañuelo de los falleros. (Curiosidades valencianas)

El tradicional pañuelo de hierbas,
que llevaban antiguamente los hombres.
Fotografía de Isabel Balensiya



Estamos en plenas fallas y seguramente, callejero, llevarás anudado al cuello uno de los tradicionales “pañuelos falleros”. Tal vez, no sepas que ese pañuelo que llevas, es un complemento muy antiguo en tierras valencianas. Pues, deriva de las prendas que llevaban los labradores valencianos de siglos pasados, cuando iban a la huerta, a sus campos, a segar el arroz, a plantarlo… Lo utilizaban para protegerse la cabeza del sol, para secarse el sudor, pero sobre todo, para protegerse del humo cuando quemaban la paja del arroz, conociéndose así como pañuelo de hierbas.

Desde hace unos años hasta ahora, las tradiciones se han ido perdiendo y podemos encontrarnos con el antiguo pañuelo de hierbas, en puestos ambulantes, con coloridos diseños bordados con la imitación de escudo fallero o incluso, de peinetas, de vírgenes o Migueletes… Pero, si prestáis un poco más de atención, incluso lo podréis encontrar con forma de bufanda, y también pulseras, mochilas, sombreros, diversos complementos para el pelo… todo con el diseño de los cuadros azules y blancos del antiguo labrador valenciano.

Valenciano, recuerda que cuando lleves ese pañuelo de hierbas, estás llevando contigo una pequeña parte de nuestro legado cultural. Ya no serás un trabajador de la huerta, pero si un trabajador valenciano que disfrutará de estas  fiestas de  fallas.

Así que, ten mucho cuidado con los quemazos, y protégete del humo con uno de estos pañuelos. Mantén vivas las tradiciones, transmitiéndolas  o dándolas a conocer a los visitantes, olvídate de los colores vivos y escoge siempre los cuadros azules.
                                                             

sábado, 2 de febrero de 2019

IMBOLC:de la fiesta de la luz a la Candelaria. (La Valencia pagana #3)



Vela y agapantos tipicos de Imbolc
Callejero hace poco atrás que hemos dejado los días de frío, para vivir unos pocos e intensos días de calor. Esto se debe a la fecha que estamos apunto de llegar el 2 de febrero, y como se suele decir  en Valencia: « Si la Candelària plora, l´hiver ja és fora; si la Candelària riu, ni hivern ni estiu.»

Este año la Candelaria a llorado antes de llegar, pero también esta haciendo solecito, así que se avecina una primavera fresquita. Sí callejero, la primavera ya esta aquí - por lo menos la agrícola - que llega el 2 de febrero como dictaminaban en la antigüedad. 

La Candelaria marca en el calendario el ecuador del invierno, han pasado tantos días de invierno, como días que faltan por pasar. Es una fecha especial desde la antigüedad, cargada de significado espiritual y religioso. Porque la Candelaria forma parte del periplo vital de Cristo, con la Navidad, de echo marca el ocaso del ciclo navideño, razón por la que muchas iglesias mantienen montado el belén hasta ese día. 

Un profeta llamado Simeón reconoció al Niño Jesús como la luz del mundo, y las primeras celebraciones de la Candelaria evocaba la Presentación de Jesús en el Templo y la Purificación de la Virgen María, consagrando a bebés y bendiciendo a parturientas.

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Presentación en el Templo (1455)
Rogier van der Weyden. Pinacoteca de München 

El hecho de la purificación nos viene explicado en las Sagradas Escrituras, donde encontramos apuntes sobre ello: « Cuando se cumplieron los días de su purificación - de María - según la Ley de Moises lo llevaron - a Jesús - para presentarlo al Señor.» Lucas, 2:22.

Mientras que en el capitulo 12 del Levítico establece que la parturienta tenía que estar 40 días en proceso de purificación tras dar a luz. Una vez superado, era menester presentar a la criatura en el templo. La tradición cristiana occidental estableció la fecha del nacimiento de Jesús con el 25 de diciembre - el Sol Invictus pagano - y sumándole 40 días situaba los acontecimientos del 2 de febrero. 

Este hecho es la unión que tiene el día de hoy con la Navidad. ¿Pero de dónde procede el nombre? Si volvemos a los textos sagrados de San Lucas, continua narrando que un anciano llamado Simeón, con el don de la profecía en cuanto vio al bebe de María exclamó: « ... han visto mis ojos tu salvación, la que has preparado a la vista de todos los pueblos, la luz para iluminar a los gentiles y gloria para tu pueblo Israel. »

Porque Jesús era la luz del mundo, y fue por eso, que se ha celebrado con el encendido de innumerables candelas en iglesias desde el siglo X. Cabe aquí decir que nuestro insigne rey Jaime I El Conquistador nació tal día como hoy en 1208 y en ese día escogieron su nombre con un ritual de velas, en honor a la fiesta de la Candelaria. 

Desde la época de la Reconquista (1238) en Valencia en la puerta de la Catedral se repartían velas encendidas entre los fieles, quienes realizaban un procesión y acudían a continuación a misa con esos cirios. Algo que aún perdura en nuestras iglesias.


Encendiendo velas en la puerta de la Catedral de Valencia.
Recreación de: I. Balensiya

Ahora que ya está explicado de donde viene la fiesta de la Candelaria, es momento de saber el trasfondo de esta fiesta. Porque toda fiesta religiosa que proviene de antes de la época medieval o de los primeros siglos de esta, es de origen pagano, como ya he relatado en otras ocasiones, se fue adaptando a las costumbres y gustos de los religiosos cristianos. De esta manera la fiesta que nuestro padres y abuelos llaman de la Candelaria, nuestros antepasados celtíberos denominaron Imbolc. 

La festividad de Imbolc era una de las fiestas más importantes del pueblo celtíbero porque simbolizaba el fin de la época oscura, el invierno. Su celebración era al principio del mes de febrero, para comenzar a prepararse para la llegada de la primavera. 

Entre Yule - 21 de diciembre: el solsticio de invierno y la Noche más larga - y Ostara - 21 de marzo: equinoccio de Primavera - hay un día que marca que han pasado tantos días de invierno, como días que quedan y es ahí cuando se celebraba Imbolc. Tambien se solía celebrar durante la luna llena primera de febrero, cuando las flores primaverales empezaban a brotar a través de la nieve. 


Una representación de la diosa Brigit
En sus manos la jarra con la leche.
Era la festividad de la luz, pues los días tendían a ser más largos y había menos oscuridad. además de una fiesta relacionada con los productos lácteos. Ya que el nombre viene de la antigua lengua celta y significa literalmente: ordeño de ovejas de aquí procede la creencia de la asociación de la purificacion con el blanco de la leche. A parte de que las ovejas tenían un alto valor en la economía domestica de estos pueblos, por la lana que daban. 

Aunque también es posible traducirlo como: en el vientre de la madre, pues la semilla que fue plantada en el Solsticio de Invierno, está creciendo dentro del vientre de la diosa. Porque Imbolc era una fiesta consagrada a la diosa Brigit, deidad del fuego, la fuerza y la fertilidad y que posteriormente fue reverenciada como una santa cristiana, Santa Brígida, e Imbolc pasaría a convertirse en la Candelaria la fiesta del fuego rodeada de velas.





Esta llamada diosa Brigit recorría la tierra y recogía la leña que necesitaba para el resto del invierno. Si el invierno aún tenía que durar, sería un día soleado, para que la diosa pudiera salir a por leña, que necesitaba para pasar el resto del invierno. Si era un día malo, es porque Brigit no necesitaba más leña, porque el invierno no duraría mucho. - Algo similar a lo que reza el clásico refrán valenciano de la Candelaria. - 

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Imbolc celebraba la promesa de una primavera que estaba por llegar. Estamos en la época en que las cosas se agitan bajo la superficie de la tierra. Después de un largo invierno, el sol comienza a despertar y aunque aún le queda mucho camino por recorrer, e inicio de la primavera se vislumbra más cercano. Las semillas comienzan a germinar bajo tierra...



En este día se adoraba a la diosa Brigit, íntimamente relacionada con el fuego y era costumbre encender hogueras y luces que sirvieses de ayuda al sol para calentar la tierra tras el frío invierno, además se realizaban las ceremonias matrimoniales. 

Para celebrarlo se hacía diversos rituales entorno a la memoria de la diosa y del fuego. Según cuenta la leyenda, durante la noche de Imbolc - madrugada del 1 al 2 de febrero - los agricultores salían a los campos para venerar a la diosa bailando alrededor de una hoguera mientras pedían fertilidad y abundancia de sus cosechas, arrojando semillas al fuego como símbolo de bendición de las mismas. 


Una de las celebraciones más bonitas y llamativas era la costumbre de poner velas en todas las ventanas de la casa, empezando la tarde la víspera, dejándolas encendidas hasta el amanecer. Porque esta festividad al contrario que otras, no tenía una gran hoguera central y colectiva, sino un pequeño fuego en el interior de los hogares. Una chimenea encendida bastaba para honrar la fiesta. Si por alguna razón o se podía mantener la chimenea encendida, en la época medieval comenzaron a dejar una vela encendida en la ventana de las habitaciones toda la noche hasta el amanecer. 

La vela que coloqué en una ventana de mi casa.
Fotografía: I.Balensiya.
En este día también se solían hacer todas la velas que se iban a utilizar durante el año, junto con una limpieza profunda en la casa. Era una fiesta para honrar la poesía y a la mujer soltera que buscaba un buen marido o las casadas que pedían por su fertilidad.

Se decía que esta diosa visitaba las casas más virtuosas y bendecía a todos los que dormían en ella, la gente le dejaba ofrendas en modo de vela o algo de leche. Pero lo que más se buscaba en los primeros siglos de la época medieval era el poder de protección o fertilidad que otorgaba.

Un simple ejemplo de como podía ser una muñeca de la diosa Brigit
Otra de las costumbres del día era hacer una muñeca de juncos conocida como Brideog y se le vestía con prendas de lana o decorada con flores. Se le colocaba en una cama para recibir su don de fertilidad. También se tejía la Cruz de Santa Brígida, una tradición que ha durado hasta nuestros días. Un hecho decisivo para lograr el paso del paganismo al cristianismo de la fiesta, cuando la diosa Brigit se convirtió en Santa Brígida, celebrándola el 2 de febrero. 





Santa Brígida
                                    
Antes de ello se colocaba un ramo de juntos en las puertas de las casas, pero se dice que Santa Brígida tejió una cruz de juncos y la puso sobre la cama de un moribundo y este se recuperó despertándose y pidiendo ser bautizado. Convirtiéndose en un símbolo del hogar para la protección, sobre todo del fuego, colgándose en las cocinas, pues recordemos la diosa era la patrona del fuego. Las cruces se conservan y se queman en el siguiente Imbolc, después de hacer una nueva para sustituirla.
Ejemplo de la Cruz de Santa Brígida
La fiesta de Imbolc no ha sobrevivido en el colectivo de la gente, a diferencia de Samhain, el famoso Halloween, tal vez dado que tienen un sentido más religioso y de recogimiento que de diversión y esparcimiento. 

No importa de donde venga la fiesta, la Rueda del Año ha dado otro giro más y es momento de cambiar, hay que darle la bienvenida y alumbrar el camino a la primavera que está por llegar, para dejar marchar el invierno. 

Enciende tu vela y a tu gusto celebra, la Candelaria o Imbolc. 

¡Mantengamos el fuego toda noche!

oooOOOooo

Algunas ideas para celebrar este día:

- Fábrica tus propias velas.
- Enciende velas para agradecer la luz que vuelve y conecta con la luz de dentro de ti.
- Date tiempo para reflexionar, escribir poesía, dibujar, pintar o crear algo con tus manos.
- Planta algunas semillas. 
- Limpia tu hogar y deshazte de cosas que no quieres en tu vida.
- Buen momento para planificar futuros proyectos.



lunes, 28 de enero de 2019

Vicente Blasco Ibañez (Valencianos ilustres#5)


Vicente Blasco Ibáñez en su despacho, en su casa de la Malvarrrosa (Valencia)


Callejero, tal día como hoy, un 29 de enero en el año 1867, nació uno de los más ilustres valencianos, Vicente Blasco Ibánez, en el número 8 de la calle de la Jabonería Nueva, cerca de la calle Pie de la Cruz, en la trastienda de una tienda de comestibles donde vivían sus padres Gaspar Blasco y Ramona Ibáñez.


Los padres de Blasco Ibañez
Casa natalicia del escritor. 
Lo bautizaron en la iglesia de los Santos Juanes, frente a la Lonja. Posteriormente, cuando tuvo edad comenzó sus estudios en las Escuelas Pías con los Padres Escolapios. Más tarde, ingresó en el Colegio Levantino, ubicado en lo que hoy es la plaza de Mariano Benlliure.
En esta época, fue cuando surgió su pasión por la lectura. Le gustaba consumir sobretodo el género romántico – tan de moda en la época – y entre sus escritores favoritos se encontraba Victor Hugo. El joven Blasco tenía una gran imaginación, que demostró a la hora de escribir sus novelas durante los años siguientes.

Cuando apenas contaba con 16 años, decidió escaparse de casa y marcharse a Madrid, a vivir por su cuenta. Una vez en la capital, trabajó en la casa del escritor Fernández González. La vida en las calles madrileñas le sirvió para iniciarse en el arte de escribir y publicar sus primeros escritos, pero sin mucho éxito.


En 1884, tras no encajar en el ambiente literario de Madrid, bien por su juventud, bien porque no conocía a nadie, cedió a las suplicas de su madre y regresó  a Valencia, donde continuó escribiendo, esta vez en valenciano, llegando a publicar algunos relatos como La Torre de la Boatella, en la revista de Lo Rat Penat que dirigía Constantí Llobart, ganando uno de los accésits de los premios de los Jocs Florals. En su lengua materna, siguió escribiendo En la porta del cel y Lo darrer esforç. Un poco más tarde continuó escribiendo, pero esta vez ya en castellano,  las novelas de: Fantasias, El adiós de Schubert, El Conde García Fernández, Aventurras venecianas, Por la Patria, La muerte de Capeto, Marimori, Un idilio nihilista y Fátima.

En los Juegos Florales, de 1888, se le premió el trabajo Hugo de Moncada. Se licenció en derecho en la Universidad literaria de Valencia, donde cursó los estudios completos, aunque nunca ejerció como abogado. Estudió leyes más por el empeño de sus padres, que por vocación, que querían que hiciera algo serio en su vida, pues lo veían con demasiada imaginación y fantasía.
Sus dos grandes vocaciones en la vida siempre fueron la literatura y la política. Se afilió primero al partido Republicano Federal. Precisamente, a los ideales republicanos dedicó sus primeros artículos de política, en el semanario La bandera federal que fundó él mismo. En 1890, instigó en diversas acciones y manifestaciones contra el Gobierno que presidía Cánovas del Castillo, y siendo perseguido por  la Justicia, se  exilió durante unos meses en París.

Fotografía de su boda
Tras una amnistía general, regresó a Valencia, para casarse con María Blasco Cacho, con quien tubo  tres hijos: Mario, Libertad y Sigfrido. En 1891, fue nombrado presidente regional del Partido Republicano Federal. El presidente nacional del partido Francisco Pi y Margall,  fue invitado por Lo Rat Penat como Mantenedor de los Juegos Florales de Valencia, pero éste no pudo asistir y le sustituyó en la cátedra su representante en Valencia, Vicente Blasco Ibáñez, que vivía en su casa en las orillas de la Malvarrosa.

En esta época, escribió y publicó sus trabajos literarios más políticos: La araña negra, Viva la República y Catecismo del buen republicano. Tras ser derrocado en las elecciones en las que se presentó por el distrito de Sueca, Vicente Blasco Ibáñez fundó el 12 de noviembre de 1893, el diario El Pueblo¸ que puso al servicio de sus dos preferencias vitales, la literatura y la política. Desde sus páginas iba orientado al republicanismo valenciano, impartiendo doctrina e instrucciones.
Instigó su particular guerra contra sus adversarios políticos, al tiempo que escribiría toda su obra literaria en entregas, para luego esos folletines recopilarlos en libros.
Consiguió  así instaurar una corriente de pensamiento dentro del republicanismo, conocido como blasquismo, y sus seguidores  blasquistas, que arraigó sobretodo en la zona de La Ribera.
Este movimiento se convirtió en la base de un partido independiente creado por él mismo. En 1896, a consecuencia de sus acciones políticas se vio obligado a exiliarse a Italia, donde aprovechó para escribir En el país del arte.
Su carrera política perjudicó su vida literaria y personal, aunque él amaba tener esa vida convulsa. Su devaneo político también hizo que no le concedieran el Premio Nobel de Literatura, pues ideales republicanos y antimonárquicos fueron utilizados en su contra por los gobiernos de turno, para que el rey de Suecia nunca le concediera el galardón.

En 1898, fue elegido Diputado a las Cortes por Valencia, escaño para el que fue reelegido también en las legislaturas de 1901, 1903, 1905 y 1907. En su época como diputado escribió: El Juez (1894), Arroz y tartana (1894), Flor de Mayo (1896), Cuento valencianos (1896), La Barraca (1898) – que fue traducida al francés y sirvió para darle a conocer en Europa – Entre naranjos (1900) que la escribió en una casa de campo en Alzira, La Condenada (1900) y Cañas y barro (1902)


Esta fue una larga serie de novelas de temática valenciana, que constituyen un gran testimonio etnológico, ya que describen fielmente las costumbres, tradiciones, usos y normas de la Valencia del siglo XIX.
En 1904, cansado de las lides políticas desarrollas en Valencia, y quemado por su vida agitada, se marchó a Madrid, donde decidió dedicarse solamente a la literatura, olvidándose de la política. Instalado ya en la capital, abandonó los temas costumbristas valencianos, para desarrollar tesis y  temas sociales. En esta época fue cuando escribió La Catedral (1905), La Horda (1906), en ese mismo año el Ayuntamiento lo declaró  Hijo Predilecto de la Ciudad y le hizo un homenaje. Y en Francia, el presidente de la República le nombró Caballero de la Legión de Honor.
En esta época inició el ciclo psicológico con La maja desnuda (1906), Sangre y arena (1908), Los muertos mandan (1909) y Luna Benamor (1909).
En estos años, compaginó su carrera literaria con conferencias, como las de Argentina, Chile y Paraguay.

Durante su viaje por Argentina
En su estancia por aquellas tierras intentó hacer las américas, llevado por su gran imaginación y espíritu aventurero. Creó unas colonias agrícolas, pero el grandioso proyecto fracasó, por la  tierra y el clima, que no acompañaron. Abandonó el proyecto avergonzado por el fracaso, y se mudó a Francia.
Instalado en París, se dedicó  a escribir las  crónicas de la recién estallada Primera Guerra Mundial. Este echo le influenció en sus siguientes obras: la Historia de la guerra europea, Los cuatro jinetes del Apocalipsis (1916), Mare Nostrum (1918) y Los enemigos de la mujer (1919), Los cuatro jinetes del Apocalipsis, fue convertida en guión el cinematográfico de una película. 

En Estados Unidos, fue investido doctor honoris causa por las Universidades de Washington y México. Volvió a Francia, esta vez se instaló en Menton desde donde, en 1921,  viajó a Valencia para recibir  numerosos homenajes. De vuelta en Francia volvió a escribir,  ahora sobre temas españoles, calificados de poca calidad, como El paraíso de las mujeres (1922), La reina Calafia (1923), El Papa del mar (1925), Una nación secuestrada, La tierra de todos, El militarismo mejicanoLos enemigos de la mujer. Blasco publicó gran parte de sus obras en la  Editorial Prometeo.


El escritor recién fallecido en su lecho. 

Finalmente, la víspera de su  61 cumpleaños, el 28 de enero de 1928, falleció en Menton Fontana Rosa, y no fue hasta el 29 de octubre de 1933, cuando sus restos mortales fueron trasladados a Valencia, a bordo del buque insignia de la Armada Española “Jaime I”, siendo recibidos en el Puerto por el pueblo valenciano,  el presidente de la Repúplica, Alcalá Zamora y todo el Gobierno, para ser inhumados en un nicho del cementerio de la ciudad,  en el que  se puede leer:

Quiero reposar en el más modesto cementerio valenciano, junto al Mare Nostrum, que llenó de ideal mi espíritu, quiero que mi cuerpo se confunda con esta tierra de Valencia, que es el amor de todos mis recuerdos.
Lápida de la tumba del escritor en el cementerio general de Valencia.
De este modo, quedo vacío el sarcófago que Mariano Benlliure le talló a su querido amigo, y que después de exponerse durante años en el convento del Carmen, ahora ha sido trasladado  el museo de Bellas Artes San Pío V. Pero, la historia casi novelesca de las tumbas de Vicente Blasco Ibáñez es otro capitulo más en nuestra historia, que muy pronto conocerás... 

El féretro que hizo Benlliure durante su
 estancia en el convento del Carmen.