domingo, 30 de mayo de 2021

Mi maravedí


La bolsa del peregrino

Hace ya un año, que durante el confinamiento que tuvimos que soportar, escribí una ruta literaria por las cruces de término de Valencia, cuyo guía era un peregrino. Un viajero del tiempo que venía de la Valencia de 1620.

El peregrino barroco recorría los municipios de Valencia usando los extraños “maravedis” que tenía en su faltriquera, refiriéndose a los euros. Sobre todo esas monedas de 50 céntimos para conseguir café.

Callejero son muchas las veces que hemos oído en series ambientadas en la antigua España, o tal vez en novelas de caballería, aventuras o romance. Que los señores amenazan a sus criados con que ese mes no cobrarán un maravedí. O que una cena y cama en una posada eran 3 maravedís. Soldados venidos de las guerras con las bolsas colgando en los cintos con tintineantes maravedís buscando una vida más tranquila. Ladrones que se jugaban la vida para conseguir esas doradas monedas de tan peculiar nombre.

¿Y tú callejero, alguna vez has pensado en tener en tus manos un maravedí también?

Para quién no sepa de que se trata. Un maravedí es una moneda medieval que fue acuñada por primera vez por los almorávides.

Maravedí de Alfonso X. Acuñado en Toledo en 1230. 

Los primeros maravedís “cristianos” fueron acuñados en oro por Alfonso VIII de Castilla en 1172. Durante toda la Edad Media española fue una moneda valiosa en tierras de castellanas. Pero entre guerras, epidemias y demás catástrofes económicas. Se fue poco a poco devaluando hasta llegar a la época de los Reyes Católicos como una siempre moneda de vellón que adaptaron en su sistema monetario en 1475.

Fernando El Católico era II de Aragón y también rey en Valencia, Mallorca, Nápoles, Navarra, Sicilia, Cerdeña, conde de Barcelona y Rey consorte de Castilla. Sería con este monarca cuando el maravedí castellano entrara en tierras valencianas.

Es a partir del maravedí del siglo XV cuando nos interesa saber la historia de esta moneda. Los Reyes Católicos ya no los acuñaban en oro, sino en vellón. Una aleación de cobre con algo de plata.

Surgieron otras monedas como la Blanca, que equivalía a medio maravedí. De ahí la frase “estoy sin blanca” tras la falta de esas monedas en el bolsillo.

Blanca acuñada por los Reyes Católicos. 

Esta moneda estuvo en uso desde dichos monarcas en la Corona de Castilla y en Navarra. Tras la Guerra de Sucesión lo estuvo también en la Corona de Aragón – entrando en Valencia – En cambio en el Reino de Mallorca no hizo su aparición. Estuvo en uso hasta la reforma monetaria a la Peseta por Isabel II en 1854. Cuando se estableció que un maravedí valiera 3 céntimos de real y 17 maravedís medio real.  Para conseguir ese sistema decimal monetario que conocimos como pesetas.

Volviendo a nuestro peregrino barroco. ¿Cuánto equivaldría un maravedí de 1600 a nuestros euros?

En 1600 el rey que gobernaba en España era Felipe II. Quién acuñó escudos de oro con un peso de 3.4 gr por moneda.


Según la documentación 1 Real de Plata equivalían a 34 maravedís.

Mientras que un 1 Escudo de Oro eran 16 Reales de Plata.

1 Escudo de Oro tenía 3.4 gr de Oro. En el momento que estoy escribiendo esto el oro está a 31 euros.


Si hacemos cálculos:

34 maravedís x 16 escudos = 544 maravedís por Escudo de Oro.

1 Escudo de Oro tienen 3.4 gr de oro x 31 €/gr = 105.4 €
105.4 / 544 maravedís = 0.19375 €

Por lo tanto, si nosotros nos desplazáramos a la época de nuestro peregrino aproximadamente 20 céntimos de Euro, serían un maravedí. 

¡Imaginad cuantas cosas podrías comprar en el siglo XVII!

Según la documentación esta sería la lista de la compra de nuestro protagonista:

Docena de huevos……. 63 maravedís
Docena de naranjas…… 54 maravedís
Un pollo ……………… 55 maravedís
Una gallina …………… 127 maravedís
½ kg. de carnero ……… 28 maravedís
Resma de papel ……….. 28 maravedís

 

 Así que a partir de ahora, para mí esto es un maravedí. 


La moneda de euro distinta 
a todas, en forma lobulada.  El actual maravedí.



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