domingo, 19 de septiembre de 2021

MABON: de la segunda cosecha a San Miguel y las manzanas. (La Valencia pagana # 8)

Ha llegado ya el equinoccio de Otoño.
Fotografía: I. Balensiya

La rueda ha dado el último giro. Estamos a 21 de septiembre, ha llegado por fin Mabon, el equinoccio de otoño.

Es la fiesta de la segunda cosecha, pues, aunque se empezó a recoger en agosto, es ahora cuando se terminan de recoger los frutos maduros y los cereales, hasta el 31 de octubre, porque los frutos que queden ese día sin recolectar pertenecen a los espíritus.

Los agricultores agradecen, una vez más, a los dioses por la buena cosecha y hacen ofrendas para la que está por llegar. Esta vez la fiesta ya no tiene carácter religioso, sino popular, pues las gentes celebran que acabaron las duras jornadas del campo. Esto es el origen de muchas fiestas populares de nuestros pueblos que se celebren en septiembre.

El nombre de la fiesta de Mabon es moderno. Se puso siglos después, cuando se hizo una reinterpretación de los restos hallados del Calendario de Coligny y se recompuso esta fiesta en el llamado calendario pagano.

Se utilizó el nombre de Madron, deidad celta del otoño. En el calendario celta los meses no comienzan como los nuestros, sino que se mueven con la luna, empezando en la primera luna llena. Se sabe que la parte de finales de agosto a principios de septiembre se llamaba Edrinios “Tiempo de Sentencias” y la parte de septiembre a octubre Cantlos “Tiempo de Cantos” Esto era así porque al recoger la cosecha muchos cantaban ya para hacer el trabajo más llevadero, o bien marcar con el ritmo de la canción, el movimiento repetitivo de la siega para ir todos a una.

Hombre segando el campo.

Explicado el origen del supuesto nombre de esta fiesta, es momento de hablar de esta época. Para los celtas los lugares liminales tenían mucha magia. Estos sitios eran esos puntos en los que acaba algo y comienza algo más: El amanecer, el anochecer, la orilla de arena y el mar un lugar donde dos mundos se conectan. Lo mismo ocurre con los equinoccios pues está en mitad de dos estaciones.

Septiembre era conocido por algunos pueblos paganos de la antigüedad como Haligmonath “mes sagrado” pues obtenían gracias a los dioses y de su trabajo la comida para todo el año. Septiembre es un mes mágico. Éste marca el equilibrio de las sombras y la luz, los dos hemisferios se igualan. Empezamos a estar regidos por Libra, el equilibrio. Las energías de ambos mundos, tangible e intangible, se unen y eso lo podemos sentir nosotros, los mortales. Se trata de ese hormigueo, de esa especie de quemazón que sentimos estos días previos al equinoccio. Una sensación que interpretamos como nervios, pues comenzábamos el colegio, la emoción de un nuevo curso, estrenar materiales y más tarde, la sensación de esos últimos días antes de regresar a la rutina del trabajo. Este hormigueo es similar a cuando traspasas esa cortina de tiras o cuerdas en casa de los abuelos o de tus tíos del pueblo, que sientes como acarician todo tu cuerpo. Pero esta vez no es nailon o cáñamo, sino el velo de la oscuridad que se aproxima y se pone en guardia nuestro yo más salvaje, ese instinto primitivo muy olvidado dentro de ti. La oscuridad ha ganado la batalla y el verano en el que aún seguimos pensando ha llegado a su fin.

Aunque el otoño astronómico y meteorológico llegue hoy, como indica el calendario, tal vez, por la altitud donde vivas o el pueblo donde habites, no sientas que ya es otoño. Callejero, quizás, para ti el otoño comience el 1 de septiembre con “la vuelta al cole” o cuando pruebas las primeras uvas o contemplas las primeras hojas secas en los árboles de tu campo, jardín o parque más cercano. El otoño se siente y se disfruta, pues es un momento mágico. El más especial del año y, sobre todo, el más importante, ya que nos preparamos para ir de funeral, a una muerte energética.

El dios celta del Sol. Hombre de cabellos rubios y dotado
con una lanza. Recuerda a la imagen de San Miguel Arcángel 

El Dios Sol que nació en Yule está en las últimas, poco a poco se va debilitando para morir en Samhain. La oscuridad ha vencido y el Dios maduro se prepara para morir y volver a renacer. Por eso mira hacia atrás, recordando los días de su juventud en verano y durante unos pocos días vuelve hacer calor – el veranillo de San Miguel – se trata de la mejoría que tienen los difuntos antes de morir.

Pero el Dios Sol volverá a la vida, pues es inmortal. Ahora, en este tiempo de luto, tenemos que descansar de la ardua tarea del campo. Al igual que el Dios Sol miramos hacia atrás, reflexionamos sobre los esfuerzos del pasado y juntamos las semillas que contienen la promesa de la nueva vida en primavera. El misterio de la vida en la muerte. En esta época, los celtas escogían a sus nuevos, porque para ellos la muerte no existía, pues creían en la inmortalidad del alma y que ésta se traspasaba de cuerpo en cuerpo. El señor del clan moría simbólicamente y renacía de nuevo tras estar en comunión con la deidad de la soberanía de la tierra, que no era otra que Epona, señora de los caballos. El señor debía unirse, ser uno con la diosa equina y para ello se bañaba con su sangre y comía carne de caballo. Este ritual era un dogma de fe, similar a la transubstanciación del pan y el vino: el cuerpo y la sangre de Cristo.

 La diosa Epona, señora de los caballos.

No solo existían eventos con la figura del caballo como protagonista, sino también rendían culto a Pomona, diosa de las manzanas y el otoño.  Con el equinoccio comenzaba la época oscura y la recogida de las manzanas, el tiempo de los espíritus se acercaba y tendría su momento álgido en la noche de difuntos. El pueblo pagano veneraba al manzano como árbol sagrado y sus manzanas eran símbolo de perfección e inmortalidad, además de un valioso amuleto de protección y alimentos especial para aquellos que nos abandonaron.

La mágica manzana protagonista de tantas historias.
Con una de ellas se podían pedir deseos, de una forma tan sencilla como esta: Con un palillo escribir la petición en la manzana, después empiezas a comerla a mordiscos en dirección horaria. Cada bocado con fuerza que des, le dará mayor poder al deseo, cuando acabes, tu petición estará en camino. Los restos de la manzana tienes que enterrarlos en el campo o parque para la fuerza de la tierra en el ritual.

Si se corta una manzana horizontalmente, hallamos la estrella de cinco puntas, talismán de protección contra las brujas y los rituales. También se ofrendan a los seres queridos que han muerto, pues les alimenta e hidrata para fortalecer sus almas.

Nuestros antepasados paganos para asegurarse de que la relación de amor duraría para siempre, la noche del equinoccio o la de difuntos, tomaban una hermosa manzana, la partían en dos y cada amante comía una parte, convencidos de que sus almas siempre estarían unidas para toda la eternidad. 

El anochecer en el mar de Galicia.
Fotografía: Santiago Soler Seguí.

Esta época del año, también, era conocida como Alban elfel “luz del agua” porque la Rueda del Año sitúa el equinoccio al oeste, donde acaba el día y si en España miramos hacia esta dirección nos encontramos con el agua del océano Atlántico. Para la cultura celta, el agua era un elemento que podía llevarlos a otro mundo. Este momento liminal del anochecer y por añadidura el horizonte por donde moría el sol, hacía que se viera “la luz del agua”. Por eso, los celtas creían que al cruzar el mar hacía donde se ponía el sol y moría su dios, se encontraba el Mundo de los Muertos. De ahí su costumbre de los barcos fúnebres.

Con la llegada del cristianismo todo esto cambió. La iglesia medieval cambió Mabon por el nombre de Michaelmas, la fiesta de San Miguel Arcángel, una figura cristiana muy popular en estas fechas en diversas localidades a la que se le honraba. Este santo no solo fue escogido para ocultar la deidad pagana de Lugh, el guerrero invencible, portador de la lanza de luz y protector del Mal, sino también porque, San Miguel, es un ser psicopompo que ayuda a las almas de los difuntos a llegar al otro mundo.

Mi altar a San Miguel decorado para la ocasión
Fotografía: I. Balensiya 

Ahora bien, la celebración del equinoccio era algo muy sencillo. Solo llevaban ofrendas al altar de Lugh – o San Miguel – se hacían panes con mezcla de cereales y semillas. También se celebraba una fiesta por la vendimia, tradición que aún se conserva en las poblaciones donde es común el cultivo de la vid. 
Es tiempo de cosecha, nos conectamos con la tierra. El equinoccio es el momento de recoger la abundancia de la tierra y resguardarse en la madriguera. Se celebra la tierra y sus dones.

Centro de mesa hecho con ramas y semillas recogidas por el campo.
Fotografía: I. Balensiya. 

Para celebrarlo, podemos ir a un paraje valenciano, como la Sierra de la Calderona, o algún monte próximo disfrutando de los últimos días de buen tiempo. Podemos comer moras salvajes o recoger, siempre con permiso de la Naturaleza, trozos de ramas, cortezas, semillas, piñas, hojas secas… para decorar nuestros hogares con centros o guirnaldas.

Ejemplo de guirnalda que podemos poner en nuestro hogares.
Fotografía: I. Balensiya. 

También, podemos comer hogazas de pan de semillas, uvas, manzanas, peras, nueces, setas. Preparar pasteles o recetas con estos ingredientes. Incluso, podemos hacernos una infusión de salvia para limpiarnos y despojarnos de energías negativas, o hacernos un baño con tomillo para crear una barrera protectora para el cuerpo y vestirnos con los colores de la tierra: marrones, dorado, naranja, rojos oscuros y lucir joyas de ámbar, ojo de tigre…


Alimentos que podemos comer estos días
Fotografía: I. Balensiya. 
Pero, sobre todo, meditar.

Meditar sobre la vida y la muerte. Piensa en tus actos, en como solucionar tus problemas. Reflexiona y escoge las mejores semillas para alimentar tu alma.

Rodéate de velas que te den calor para meditar.
Fotografía: I. Balensiya. 

Antiguamente se escogían las semillas para comer y las de guardar para la próxima siembra. Hoy esas semillas son metafóricas. Debes elegir cuales quedarte para alimentar tu alma, tu familia y cuales, para plantar, para crecer en el trabajo o desarrollar es proyecto tan importante que tienes en mente. Pero también, tendrás que saber escogerlas bien, porque hay algunas malas, de las cuales nunca crece nada o son malas hierbas que debes eliminar de tu vida y tu camino. Haz como los árboles, desecha cosas, haz limpieza en tu hogar, en tu cuerpo ¡incluso en tus contactos de las redes sociales! Tira las hojas secas, déjalas que se las lleve el viento muy lejos de ti.

Prepárate para descansar, guarda tu energía vital, porque hay menos luz solar. El verano ha sido un no parar, como un coche por una autopista a 120 km/h y ahora tenemos que ir reduciendo la velocidad para entrar en el área de servicio a descansar y repostar. Ves frenando, porque la Rueda del Año, se para aquí.

 

Es momento de detenerse. 
¡Feliz Equinoccio de Otoño! 

 

miércoles, 1 de septiembre de 2021

Valentia, el plano de la ciudad romana. (El plano de Valencia#1)

 

La ciudad con un puerto fluvial y el circo romano. En el centro el forum. 

En el año 138 a.C, siendo cónsul romano Décimo Junio Bruto repartió unas tierras a los valientes soldados que se habían licenciado de las guerras lusitanas. Ese primer asentamiento se saben algunas cosas de él, dado a que los arqueólogos valencianos han hallado restos de un antiguo campamento.

Valentia fue rápidamente prosperando y acuñó hasta su propia moneda. Pero tuvo la desgracia de ser destruida en el año 75 a.C debido a la guerra entre Sertorio y Pompeyo. Una contienda bastante sangrienta por los restos que se han ido descubriendo en las excavaciones arqueológicas por el corazón de la ciudad.

Nuestra recién nacida ciudad, quedó abandonada durante cincuenta años. Con el tiempo y ya entrados en el siglo I d.C. Valentia se había recuperado y volvió a prosperar con nuevos habitantes romanos, edificación de lugares como el foro o el circo. Junto al importante puerto fluvial.

En el siglo III, al igual que el resto del Imperio Romano, Valentia sufrió una crisis que la llevó a la decadencia, empequeñeciéndose poco a poco, pues los habitantes abandonaban la urbe y se iban concentrando en su centro los que quedaban, a fin de poder protegerse. Esa fue la Valencia protocristiana, la que vivió, muy a su pesar, San Vicente acabando torturado en sus calles en el año 304.

No sería hasta el siglo IV, con las primeras invasiones de los pueblos germánicos y con el vacío de la administración imperial. La iglesia asumió el poder de la ciudad y los edificios paganos empezaron a reutilizarse como templos cristianos.

Con la llegada del obispo Justiniano, Valentia experimentó una recuperación. La invasión bizantina del sudeste de España en 554, tuvo un valor estratégico dónde se ubicaron militares visigodos fortificando el antiguo circo romano.

Con la marcha de los bizantinos, Valentia se sumió en una etapa oscura, de la que apenas existe documentación.

martes, 10 de agosto de 2021

LA OSA MAYOR EN VALENCIA Y LA TEORIA DE GILABERT

                   


Estamos a 10 de agosto, la mañana ha sido calurosa y ahora el frescor de la noche invita a salir al exterior. Es una noche perfecta, pues es la de San Lorenzo. Momento en que nuestros ojos se elevan al firmamento para buscar una de esas estrellas fugaces - lágrimas - para pedir un deseo. 

Callejero no se hasta que punto sabes de astronomía, pero seguro que sabes reconocer la constelación de la Osa Mayor en el cielo. Pero lo que tal vez no sepas es que sobre la tierra que estas pisando se encuentra reflejada. Es que sobre el plano de la ciudad de Valencia está representa esta constelación. 

La colocación de las estrellas sobre la ciudad.
Elaboración propia 


Tal vez sea una simple coincidencia que con un poco de imaginación alguna mente esotérica de algún astrólogo lo haya descubierto y difundido por las calles. Pero lo cierto es que está ahí, tan solo hay que unir de cierta manera, algunos de los edificios  más representativos de Valencia, para poder dibujarla sobre el mapa. ¿ Curioso no?


Constelación de la Osa Mayor. 


Plano de Valencia con los edificios marcados. 

Los edificios que conforman el plano de la constelación son los siguientes: Escuelas Pías, Lonja de la Seda, San Nicolás, Palacio de la Generalitat, Miguelete, Palacio Arzobispal, San Juan del Hospital, Convento de Santo Domingo, Torres de Serranos y Torres de Quart. 

Este hecho tan curioso hizo que se despertara mi imaginación y creara esta historia, este cuento de verano que os dejo a continuación. Disfrutadlo. 



LA TEORIA DE GILABERT Y LAS ESTRELLAS 


Un día durante un largo paseo por la ciudad me enteré que en sus calles aparece la Osa Mayor, marcada por unos edificios. Es por eso que intenté como historiadora del Arte que soy, buscar una relación que podría tener estos edificios entre si. Ya fuera el estilo arquitectónico, alguna marca de cantero representativa o el año de construcción. 

Así que me fui a visitarlo uno por uno por orden cronológico, apuntando en el cuaderno que siempre llevo encima, algunos datos interesante, en un intento de desentrañar el secreto. 

Iglesia de San Juan del Hospital
Construcción: 1255 - 1316
Arquitecto: Desconocido.



El Miguelete
Construcción: 1381-1429
Arquitectos: Andrés Juliá, Pere Balaguer.

                           
Torres de Serranos 
Construcción: 1392- 1398
Arquitecto: Pere Balaguer


Torres de Quart
Construcción: 1441 – 1460
Arquitectos: Pere Bonfill, Francesc Baldomar, Pere Compte.


 
Palacio de la Generalitat
         Construcción: 1421- 1656
      Arquitecto: Pere Compte

Convento de Santo Domingo
Construcción: 1439 - 1755
Arquitectos: Francesc Baldomar, Pere Compte, Antonio Gilabert
                           
Palacio Arzobispal
Construcción: 1463
Arquitecto: Francesc Baldomar 

Iglesia de San Nicolás de Bari
Construcción: 1476
Arquitectos: Pere Compte

La Lonja de la Seda
Construcción: 1498 - 1548
Arquitecto: Pere Compte

Escuelas Pías de Valencia
Construcción: 1767-1771
Arquitecto: Antonio Gilabert

Después de visitarlos todos y hojear las páginas del cuaderno. Di con la clave. ¡Eran los arquitectos! Estos diez edificios ya fueran construidos en tu totalidad o parcialmente tienen en común la mano de obra de estos hombres: Andrés Julia, Pere Bonfill, Francesc Baldomar, Pere Compte, Pere Balaguer y, por supuesto Antonio Gilabert.

El primero de todos es San Juan del Hospital, la iglesia más antigua de Valencia. Cuando te adentras en ella puedes ser cómo se ha detenido el tiempo, como si viajaras a la Edad Media. Un edificio de origen románico y como tal de autor desconocido. Así que, aunque es una de las estrellas, no podemos hacer nada más con ella.

El siguiente arquitecto, es Andrés Julia. A quien tal vez se le ocurrió algo para honrar a la Virgen de la Estrella, patrona de su Tortosa natal, por eso decidió dibujar una gran constelación sobre la ciudad en la que él ahora vivía. Se decantaría por la Osa Mayor, la reina de estas figuras estelares.De este hombre lo único que se sabe es que era de Tortosa, comenzó la construcción del Miguelete y murió en 1381. Finalmente, después de 33 años de parón de obras, la torre la acabó Pere Balaguer. Quién en homenaje a una posible amistad con Julià decidió difundir el secreto entre los mejores arquitectos de la ciudad.

¿Llegaron a conocerse ambos hombres? Pere Balaguer nació en 1335 y murió en 1424. Viviendo unos longevos 89 años en plena época medieval. Diez años antes, cuando contaba con 79 años decidió concluir las obras de la torre campanario de la Catedral de Valencia.

Con estos datos podemos suponer que ambos arquitectos podían bien haber coincidido algún día y tener conversaciones. Andrés Julià desde 1356 a 1369 había sido Maestro de Obras en la Sala Capitular de la Catedral, dónde hoy en día se conserva el Santo Grial. Suponiendo que en aquella época tuviera 30 años para tener tal puesto de responsabilidad, podríamos calcular hipotéticamente que el arquitecto tortosí nació aproximadamente en el año 1326.

Con este cálculo, podríamos decir que tenía 55 años cuando murió en 1381. Año en que Pere Balaguer contaría con una edad de 46 años. Así pues, con menos de una década de diferencia sería muy probable que ambos tuvieran conversaciones sobre la construcción de la torre y otros temas profanos como el de la representación de las estrellas sobre la ciudad de Valencia.

De esta manera marcamos el Miguelete con otra estrella.

El siguiente monumento se trata de las Torres de Quart. Fueron terminadas por Pere Bonfill en 1493. Si este fue el cabeza de obras, tendría una respetable edad para el puesto y para la época así que le calcularemos hipotéticamente alrededor de 45 años. Por lo tanto, usando esa fecha, Bonfill nacería en el año 1448 aproximadamente. Habían pasado 23 años desde que Pere Balaguer había fallecido en 1424. Por lo tanto, Bonfill no pudo haber aprendido el secreto de las estrellas por este arquitecto.

Sería a través de Francesc Baldomar como conocería el secreto. Baldomar sabemos que vivió entre 1395 y 1476. 81 años disfrutados en la época dorada de Valencia. El siglo XV, siglo en el cual en Valencia se edificarían importantes edificios y este sería uno de los arquitectos estrella.

En 1437, con 42 años, trabajó en el Convento de Santo Domingo. Edificaría junto a Bonfill las Torres de Quart, comenzando en 1441 con 46 años y terminándolas en 1476, cuando contaba con 81 y la muerte le sobrevino.

A los 68 años, en 1463 haría el Palacio Arzobispal de Valencia, y en 1470 con 75 años trabajaría como maestro en la construcción de la Lonja de la Seda. Cuando Pere Balaguer murió en 1424, Baldomar contaba con 52 años, por lo tanto, es probable que ambos arquitectos se hubieran encontrado y comentado el tema de las estrellas. Por otro lado, cuando Bonfill naciera – hipotéticamente en 1448 – Baldomar tendría 53 y cuando murió con 81 años, Bonfill contaría con 28. Tal vez el joven arquitecto hablara con el veterano en búsqueda de consejo y fuera Baldomar quién le revelaría la posición de los astros. De esta manera marcamos con una estrella las Torres de Quart.

En este punto recapitulemos. Julia y Balaguer se conocieron. Balaguer y Bonfill no llegaron a ser coetáneos, pero sí lo fueron Bonfill y Baldomar, quien lo fue a su vez de Balaguer. Así cerramos un eslabón de arquitectos para abrir otro.

El siguiente arquitecto es el famoso Pere Compte. Quien nació en 1430 y murió en el año 1506. Recorrió la ciudad durante 76 años. ¿Quién le contaría el tema de la constelación en el plano de Valencia?

Tal vez fuera el propio Bonfill 18 años menor que Compte. Cuando el arquitecto de las Torres de Quart falleciera en “1493” con los supuestos 45 años. Compte tenía 63 y por lo tanto es probable que hubieran coincidido por la ciudad y parado hablar sobre temas constructivos, profanos y divinos.

De esta manera estos cinco arquitectos estaban conectados entre ellos y sus obras, pero faltaba un sexto, que a simple vista desbarataba todo el plan, Antonio Gilabert nacido en 1716. Eran 210 años que lo separaban de la muerte de Pere Compte en 1506.

¿Quién fue este hombre ? Antonio Gilabert fue un arquitecto del siglo XVIII que hizo diversas obras por toda la ciudad de Valencia. El cual entre los años 1767 y 1771 construyendo las Escuelas Pías de Valencia. Siendo este edificio la última estrella de nuestro plano. Antonio Gilabert fue alumno de Tomás Vicente Tosca y Mascó, conocido como "El Padre Tosca". Un religioso matemático, físico, cartógrafo, teólogo, filosofo, ingeniero... y ¡astrónomo!

Me imagino al joven Gilabert aburrido en la clases de Tosca, mientras escucha a su maestro hablar de ese plano que había trazado con tanta perfección en 1704 y tanta fama había conseguido o tal vez sobre la posición de las estrellas en el firmamento. 

Antonio se sabía de memoria la historia de la construcción de esos antiguos edificios de la ciudad, que durante las clases le habían estado explicando con todo lujo de detalles. Después de la materia de arquitectura, tendría astronomía y más tarde cartografía. La jornada se le hacía pesada, por eso sentado en los último bandos del aula intentaba distraerse de alguna manera, garabateando con la pluma las constelaciones que había aprendido. El pliego de papel se había llenado de tinta y al darle la vuelta encontró una copia del plano de la ciudad que su maestro, con tanto espero había dibujado. Unas gotas de tintan habían traspasado el papel marcando algunos de los edificios, los puntos que representan las estrellas en la Osa Mayor.

Fue pensando en la historia de esos edificios que eran marcados con los puntos negros, en sus arquitectos, en su construcción y con cuidado los iba uniendo con una raya fina. Eran arquitectos estelares. Faltaba uno de los puntos que caía en un solar de la ciudad. Solar que años más tarde el mismo buscaría para construir una escuela. 

Una quimera se formó en su mente. Sonrió doblando el pliego de papel, cuando fuera a la taberna les contaría la historia del plano y la constelación de la Osa Mayor a sus amigos.

 


Y así surgió lo que yo he llamado en este cuento la "Teoria de Gilabert". 
Lo inventara él, u otra persona. Sueño o verdad, lo cierto es que se halla en la ciudad.

                                                      ¡Feliz Verano a todos!


martes, 3 de agosto de 2021

¡Oh Sultana mía ! (Esencias de Valencia#7 )

 


 

Caía la noche, el rey desde la terraza del alcázar contempló la ciudad, los arrabales, los jardines vecinos. El cielo del color de la dulce sangre del fruto del naranjo era atravesado por bandadas de pájaros.

Habían aparecido sobre el firmamento las primeras estrellas, hermosas brillaban como diamantes. Los rayos del sol mortecino teñían de azafrán el río que serpenteaba entre las maravillosas huertas.

En el azul de su mirada mostraba satisfacción de ver cumplidos, al fin, sus sueños. Con los ojos húmedos por la emoción grito: «¡Valencia eres mía!»

Su robusto cuerpo de guerrero se estremeció, y sintió que sus piernas firmes como columnas de mármol de derrumbaban al escuchar su propio grito. Fue entonces, en aquel momento, cuando supo que acababa de tomar posesión del paraíso.

De Valencia, un paraíso ganado con esfuerzo.

Quizás yo nunca sentiré, lo mismo que el Jaime I, pero si que puedo decir: «¡Valencia, soy tuya!» Porque ¡Oh, Sultana mía! Vos me vais engendrar en vuestras entrañas. Yo nací y crecí en vuestras calles.

Cuando recorro vuestra piel de asfalto, piedra y jardines, voy murmurando los nombres de vuestras calles, como si fueran una oración que me produce un éxtasis místico y entonces me siento mía.

Conozco todos vuestros secretos, vuestra la historia. Valencia, la clara. Sois la ciudad más hermosa de España, femenina y nupcial. Dos veces desposada con el Cid de Castilla y con Jaime de Aragón.

Ciudad de Luz, capital de la alegría, sede del buen vivir, dónde la fiesta no estorba al trabajo y el trabajo es fiesta: la noche de San José, donde la mágica claridad ilumina la multitud silenciosa. El fuego prende devorando todo un año de trabajo. Es el maravilloso ritual de las fallas.

El Día de María, Virgen de los Desamparados, patrona de los buenos valencianos, cuando Valencia hueles a jardín, la vieja imagen avanza sobre una fervorosa marea humana, amparando a todos bajo su manto.

Valencia, sois tierra de fronteras, confín del gótico y el árabe, donde los linajes aragonés y castellanos se encuentran, se entrecruzan y se confunden las sangres y hablas mezclándose con los viejos valencianos y recuerdos del esplendor musulmán.

Alegre polvorín para quienes saben copiar con trazos de fuego, en el alto de los cielos, los jardines de palmeras de la tierra.

Universitarios protegidos por la sombra de Lluis Vives. Cuna de artistas que guardan en la sangre el ancestral secreto de las formas, los colores y las melodías, encrucijada comercial en la anida la antigua sabiduría mediterránea, compartiéndola en la fortaleza financiera de la Lonja.

Valencia ¡Oh, Sultana mía! Sois ciudad de brazos abiertos, ciudad de puertas abiertas que miran hacía las altas tierras de donde descienden las aguas de tu amado Turia, tu esposo. Fecundando tus campos.

Valencia todo a vuestro alrededor es hermoso, incluso vuestra bandera, que parece un campo de trigo donde nacen cuatro amapolas bajo el azul de un cielo iluminado por el sol.

Porque una cosa es cierta, solo en Valencia, reluce tanto el cielo y es tan azul… como los ojos de Don Jaime que os contempló como padre orgulloso y os amó como enamorado.

¡Oh Sultana mia! Este campo del cual he hablado antes, nunca será destruido, porque una oscura bestia, emblema de vampiros, cuida con fiereza de vuestra Real Señera y la sujeta fuertemente entre sus garras para que no se postre en tierra ¡ni ante un rey!

Vuestra Señera tricolor está llena de símbolos: oro, rojo y azul. Lo que es lo mismo: Patria, Libertad y Amor.

Valencia ¿Acaso no sabéis porque es? Oro es Patria, por tu Sala Dorada, donde se reúnen y se reunieron vuestros gobernantes. Rojo es el recuerdo de Ausias March, halconero del rey, poeta valenciano que cantaba a la sangre que derramaron los hombres por vuestra libertad. Azul es el color del cielo que nos prometía el santo medieval, San Vicente Ferrer, que con sus discursos sencillos y domésticos, hacía tronar la palabra encendida y dramática, llevando las calles de relatos apocalípticos junto al Amor al Señor.

Las calles llenas también de torres como la hermosa Santa Catalina, una autentica obra de orfebrería, pero no plata, sino de piedra viva. A sus pies se viene a disfrutar de la horchata, el líquido de oro como lo denominó un sediento Don Jaime.

En su sombra vinieron a reposar las pescaderas de Blasco Ibáñez, como sacada de su libro “Flor de Mayo”. Las mujeres se refrescaban con la legendaria bebida, cansadas del sol tan luminoso de la playa de arenas blandas donde Sorolla plantaba su caballete y pintaba como el dorado sol valenciano se reflejaba en el agua, donde los niños desnudos e inocentes jugaban a saltar las olas. Mientras el pintor plasmaba en sus lienzos el movimiento de las velas hinchadas y los pescadores sacando se sus redes la plata viva del pescado.

Valencia ¡Oh Sultana mia!

Todo en vos era hermoso, hasta que una madrugada, vuestro amado esposo Turia, se enfureció como un arcaico dios de eso que ni el nombre queda, y arrasó destruyéndoos.

Valencianos ¡Contemplad a Valencia!

Sus vestidos de seda roja, amarilla y azul están manchados de barro y desgarrados como su alma, pero aún así y con sufrimiento que causo la riada del 57, nos levantamos solidarios a ayudarte.

Siempre que ha ocurrido una desgracia y hemos caído al suelo. Nosotros los valencianos, hemos sido los primeros en levantarnos. Y seguiremos levantándonos por vos Valencia ¡Sultana nuestra!

Dentro de algunos años, cuando yo sea un puñado de polvo que se confunda con al polvareda de un campo abandonado, y mi garganta calle para siempre como una acequía sin su tradicional murmullo de agua fresca… Seguirán existiendo vuestro hijos, los valencianos. Que os animaran a luchar y a sobrevivir por los siglos de los siglos, con su cotidiano grito de guerra un tanto deportivo.

 

¡Amunt Valencia!
              ¡Amunt! 


lunes, 2 de agosto de 2021

METROVALENCIA: la historia de nuestra red ferroviaria urbana.


Unidad de un MetroValencia

La historia de la red metro de Valencia comienza con el añorado Trenet de València. Era una red de ferrocarril de vía estrecha que conectaba la ciudad de Valencia con algunas localidades de alrededor. En su gran momento de esplendor estuvo formada por seis líneas distintas: El Grao, Rafelbunyol, Bétera, Líria, Nazaret y Villanueva de Castellón. Sumaban un total de 120 km de vías y 69 estaciones. Alguna de estas líneas a días de hoy aún se conservan con el moderno nombre comercial de Metrovalencia.

El antiguo Trenet de Valencia 

El origen comienza en 1877 cuando se promulgó la Ley de Ferrocarriles y Tranvías, que sustituyó a la primera creada en 1855. En dicha ley se establecía la creación de redes de ferrocarril cuyas vías fueron de 1 metro de anchura y menor longitud de las principales. Dando así una línea ferroviaria de bajo coste, los ferrocarriles económicos los llamaban. Además, que no tenían subvención alguna, se construyeron con la ayuda que otrogaba la exención de impuestos. 

Ejemplar de la Ley de Ferrocarriles de 1877

Amparándose debajo de la esta ley nacieron la Sociedad Valenciana de Tranvias y la Sociedad de carbones minerales de Dos Aguas y del Ferrocarril del Grao de Valencia a Turis. Ambas asociaciones fueron las que de manera independiente movieron la construcción de los trenes de vía estrecha. 

La Sociedad Valenciana de Tranvías surgió el 16 de enero de 1885 por el famoso arquitecto Juan Navarro Reverter, que tenía permiso para hacer un estudio de un tranvía de vapor desde la ciudad de Valencia hasta la localidad de Líria. Un año más tarde lo cambió por lo llamado "ferrocarril económico".

Las obras comenzaron el 3 de agosto de 1887 y el 18 de julio de 1888 la línea del primitivo metro de Líria estaba acabada. Media 26.800 km, comenzaba en la parada Santa Mónica - mas tarde llamada Pont de Fusta - y terminaba en la de Líria. 

Uno de los antiguos tranvias tirado por caballos en la futura avenida del Puerto

Esta vía de comunicación obtuvo mucho éxito por los valencianos y pronto nacería la siguiente que se llamaría El Grao de Valencia - Bétera y se alargaría hasta la población de Rafelbunyol. Fue construida en tres tiempos. Primero la que conectaba la estación de Empalme (Burjassot) con Bétera con una longitud de 14.600 km y la inauguraron el 21 de noviembre de 1891. La segunda parte del proyecto fue la conexión del El Grao - Pont de Fusta 5.800 km estrenado el 7 de julio de 1892. Por último, la tercera parte Pont de Fusta - Rafelbunyol, 13.300 km. Esta parte del proyecto se fue inaugurando por trocitos. Alboraya, 17 de marzo de 1893, Museros 27 de julio y Rafelbunyol 18 noviembre. Sobre la mesa de proyectos se quedaron las estaciones de Puzol y Sagunto. 

La otra compañía Sociedad de carbones minerales de Dos Aguas y del Ferrocarril del Grao de Valencia a Turís apareció el 8 de julio de 1891. Su presidente fundador fue Juan Isla Doménech cuyo objetivo no era otro que transportar los vinos de “Baronía de Turis” y el carbón de Dos Aguas hasta el puerto de Valencia. Se estrenó el 11 de noviembre de 1893. Momento en que la empresa decidió cambiar de planes y la ruta de Jesús – Torrente da un giro y se dirige hacia Picassent el 27 de enero de 1894. Continuaría un año mas tarde, el 9 de febrero Picassent – Carlet, le siguió Carlet – Alberique el 1 de noviembre. Finalmente, en 1917 se estrenó el último tramo de la línea Alberique – Villanueva de Castellón. Con una longitud de vías de 52, 400 km.

En 1917 surgió la C.T.F.V: Compañía de Tranvias y Ferrocarriles de Valencia llamada vulgarmente por lo valencianos como Cacaus, Tramusos, Faves i Vi ­( Cacahuetes, altramuces, habas y vino en castellano ) Esta empresa fue la unión de la Sociedad Valenciana de Tranvias y Compagnie Génerale des Tramways de Valence Société Lyonnaise dedicada a la explotación de tranvías urbanos en nuestra ciudad, a la cual llamaban “Lionesa”.

La C.T.F.V fue la encargada de gestionar los trenes de vía estrecha de Valencia durante 47, pues fue absorbida como la anterior mencionada Sociedad de carbones minerales de Dos Aguas y del Ferrocarril del Grao de Valencia a Turís. El aporte que hizo a nuestra historia ferroviaria fue la electrificación de la línea de Llíria desde 1916 hasta 1928. El resto de líneas hubo que esperar hasta 1959.

Por los destrozos durante la Gran Riada de 1957 la línea de tranvía que conectaba Jesús – Nazaret tuvo que desaparecer definitivamente. Aún así la C.T.F.V siguió en pérdidas económicas y en 1965 desapareció.

Tranvía ahogado durante la Riada de 1957

Después de esta desapareció en 1965, FEVE: Ferrocarriles Españoles de Vía Estrecha  una organización administrativa de la Explotación de Ferrocarriles del Estado que se haría cargo de gestionar durante 22 años las vías valencianas. Durante esta época la línea de Pont de Fusta fue una de las que más tráfico de viajeros distribuía en toda Europa.

En noviembre de 1986 fue cedida a la Generalitat Valenciana que creó la empresa pública FGV: Ferrocarriles de la Generalitat Valenciana. Bajo la dirección de esta empresa el 8 de octubre de 1988 se inauguró el túnel de las líneas del norte y del sur, comunicando Empalme y Jesús.

Esta nueva red fue adoptando la del Trenet de Valencia usando los mismos tramos y líneas de aquella antigua red ferroviaria, lo único que cambio fue que el tramo de Empalme con El Grao y pasando por Pont de Fusta se hizo en versión tranvía a principios de los años 90.

Automotor Devis serie 50 en Pont de Fusta

Fue el 16 de noviembre de 1998 que la red de Ferrocarriles de la Generalitat Valenciana paso a comercializarse con el nombre que todos conocemos en la actualidad Metrovalencia.

Inauguración del Metro de Valencia, el 8 de octubre de 1988 

La palabra 
Metro que usamos para denominar este transporte viene de “ferrocarril metropolitano” Dando a entender con metrópolis el centro urbano de una ciudad y la periferia formada por pequeñas ciudades dormitorio.

En 1988 Valencia había inaugurado las líneas subterráneas 1 y 2. En ese momento nuestra ciudad se convirtió en la tercera en España de tener un servicio de ferrocarril metropolitano. 

En el momento en que Metrovalencia se hizo cargo de los trenes de vía estrecha de la ciudad, esta contaba con seis líneas y dos zonas: norte y sur.

-      - Red Norte: Estación de Pont de Fusta. Salían los vagones en dirección Líria, Bétera, Rafelbunyol y El Grao.

-       -  Red Sur: Estación de Jesús. Salían los vagones en dirección: Villanueva de Castellón y Nazaret.


Estas líneas se unieron subterráneamente en octubre de 1988, momento en el cual nacería el actual MetroValencia que nosotros utilizamos. 



A días de hoy, nuestro sistema de metro cuenta con las siguientes líneas de ferrocarriles.


Línea 1: Bétera – Villanueva de Castellón.

Metro de Bétera


40 estaciones. 8 subterráneas.

Su origen viene de la antigua de FEVE, Jesús – Villanueva de Castellón y Pont de Fusta – Bétera.

Presta servicios cortos a otras estaciones intermedias como son: Seminario- CEU, Emplame, Torrent, Picassent y L´Alcudia.

Las estaciones con mayor cantidad de viajeros durante el año se concentran en Àngel Guimerà, Plaça d´Espanya y Jesús.

Línea 2: Llíria – Torrent Avinguda.

Metro de la línea 2 dirección a Paterna


33 estaciones. 11 subterráneas.
Su origen vienen de la antigua línea del trenet, la cual conectaba las estaciones de Valencia - Pont de Fusta con Liria (Norte) y Valencia - Jesús hasta Torrent (Sur)

Inaugurada en 1988 con un trayecto entre Liria y València Sud, que después quedó suprimido, siendo Liria y Empalme, hasta 2015 cuando la línea 2 fue recuperada con un trazado prácticamente igual que el original. Desde Liria hasta Torrent Avinguda. 

Esta línea presta servicios cortos hasta otras estaciones con una final de trayecto son Paterna y Empalme. 

Las estaciones con mayor número de viajeros son Empalme, Àngel Guimerà, Plaça d´Espanya y Jesús.

Existe un proyecto desde 2020 para desdoblar la vía, en Paterna – Polígono Fuente del Jarro  con la construcción de una segunda estación en la zona industrial.

Línea 3: Rafelbunyol - Aeroport

Un dia normal en la línea de Aeroport

27 estaciones.
Se encuentra inspirada en la línea del trenet que conectaba la estación de Valencia – Pont de Fusta con Rafelbuñol. Es la que más afluencia de pasajeros tiene debido a que conecta con el Aeropuerto de Valencia. Los túneles cambian don de doble ancho desde Alameda hasta Alboraya – Peris Aragó. Desde Alameda las comparte con la 5 y la línea 9, y sus vías discurren en paralelo o sobrepuesta como en Xativa, teniendo una estación en cada sentido. Una configuración que permanece así hasta Avinguda del Cid que vuelve a ser doble hasta el Aeroport.

Línea 4: Mas del Rosari / Fira València - Doctor Lluch y Llom a Llarga Terramelar - Emplame. 

El metro de la línea 4 en la Feria de Valencia

33 estaciones.
Esta línea de metro salió de la conversión de un tranvía moderno, entre la estación de Empalme con la de Pont de Fusta, por la construcción de las líneas 1 y 2, junto al antiguo Trenet.
Ha ido sufriendo diversas modificaciones, desde que se inauguró en 1999 con una vía que conectaba con RTVV. El 23 de septiembre de 2005 se le añadió la de Mas del Rosari en la Coma de Paterna. Finalmente, en diciembre de ese mismo año, fueron abiertas otras estaciones para dar servicio a los barrios de Valterna, Lloma Llarga y Terramelar, en la población de Paterna. 

Línea 5: Maritítim Serrería - Aeroport

En la gran estación de Maritim- Serrería
18 estaciones.

Esta línea es una de las más importantes pues conecta el Puerto de Valencia con el Aeropuerto de Valencia. El primer tramo se estrenó entre la Alameda y Ayora el 30 de abril de 2003. Mientras que el 2 de abril de 2007 empezaría a dar servicio con la estación de Marítim Serrería una estación diseñada para unir el metro con el tranvía.
Finalmente el 18 de abril de 2007, se inaguró entre Mislata - Almassil y el Aeropuerto de Manises, sustituyendo la antigua línea ferroviaria de C - 4 de Cercanías. 

Las estaciones con más viajeros en sus andenes son Aeroport y Angel Guimerà. 

Línea 6: Tossal del Rei - Martítim Serrería

El metro 6 en la parada de Tossal del Rei 

21 estaciones.
Es la línea de metro que une los barrios de Orriols y Torrefiel con la zona martítima de Valencia. Pasa por el mismo trazado que la línea 4 en Primat Reig y Les Arenes.

Línea 7: Martítim Serrería - Torrent Avinguda 

Camino a Torrent 

16 estaciones.
 La antigua vía que unía la estación de Torrent con Maritim- Serrería. Con el tiempo al estrenar la estación de Torrent Avinguda este ramal forma parte de la línea 5. Su historia ferroviaria comienza el 22 de septiembre de 2004 cuando se hacer la penetración en la población de Torrent partiendo de la estación de Torrent, hasta la nueva subterránea de Torrent Avinguda, algo más céntrica conectando el 2 de abril de 2007 con Maritim – Serreria.

Una línea diseñada para unir la 5 y la 7 con el tranvía 8 que va al puerto. 

Línea 8: Martitim Serreria – Marina Reial Joan Carles I

Estación de Marina Reial Joan Carles I 

4 estaciones.
Esta línea es la más corta. Se trata de un tranvía que esta en funcionamiento desde el 2 de abril de 2007. Entrando en servicio en la estación de Marítim Serreria. Una estación diseñada para unir las líneas 5 y 7 con el puerto.

Línea 9: Alboraya Peris Aragó – Ribarroja del Turia

Metro en Alboraya
23 estaciones.

Comenzó a funcionar el 6 de marzo de 2015. El trazado va desde la población de Alboraya, hasta Ribarroja del Turia, manteniendo un trazado común entre las vías 3 y 5, de las cuales se separan en la estación de Rosas en Manises hasta continuar hasta la población interior de Ribarroja del Turia, por el ya desmantelado ferrocarril de Valencia a Liria de la Renfe, al cerrar la denominada via de tren C-4 de Cercanias.

Línea 10: Alacant – Nazaret

Una nueva vía de metro que se inaugurará el próximo año de 2022.

Plano de MetroValencia a días de hoy.