viernes, 3 de abril de 2020

Cruz de Godella (Cruces de término#5 )

AVISO: La redacción de estos artículos se realizaron durante la epidemia del COVID-19. Están tipo "novelados" imitando un antiguo cuaderno de un viajero del tiempo. Para entretenimiento de un grupo de amigos de Puzol y dedicados a ellos. 

Año de Nuestro Señor 2020, tercer día del mes de abril.


Mirando el mapa para ver el camino más rápido a Godella se ha puesto a llover. Salgó del jardín de Massarrojos corriendo, intentando huir de la lluvia y acabo refugiándome en un pequeñísimo edificio de color amarillo con adornos blancos. Tiene un letrero blanco que pone “Massarrojos”. Sus ventanas son redondeadas de madera y la puerta para mi sorpresa se encuentra abierta de par en par.

Entro en el edificio exclamando un “Ave María” y para mi sorpresa no hay nadie. Solamente un par de bancos de metal donde sentarse, que parecen haber sido forjados por un herrero pobre, pues están hechos con tiras y tienen agujeros entremedias.

En las paredes hay unos extraños tapices protegidos por cristales, algo sumamente extraño pues no representan piadosas imágenes sagradas o hermosas escenas de cacería como tienen la costumbre de ver mis ojos. Sino más bien un galimatías de líneas de colores con pequeñas inscripciones. ¿Qué sería aquello? Me fijo en otro de los extraños tapices y observo que se componen de muchos números y un calendario. Hay otro más aún y en el veo un mapa parecido al que aparecían en las brújulas mágicas de aquellas personas que me habían ayudado.

Fuera a comenzado a caer el agua a cántaros, así que ya no puedo salir al exterior para continuar mi peregrinaje, ahora tengo entretenimiento para rato. Analizo mi entorno y hallo otra puerta parecida a la que he entrado apenas unos minutos. Esta puerta da a una especie de muelle como de un puerto, pero en vez de agua hay un estrecho río seco de pedruscos como la mitad de mi puño, los del centro están manchados de color negro. Entre las piedras veo unas largas vigas de metal sujetas de tanto en tanto a bloques de piedra grisácea con grandes clavos oxidados. Nunca había visto algo semejante.

De repente el sonido de un silbato alerta mis sentidos, a continuación oigo la voz de una doncella decir unas palabras inteligibles y lo único que entiendo es el nombre de Villanueva de Castellón.

Miro a mi alrededor no hay ni un alma. ¿Estaré cayendo en la locura? Me toco el rostro con las manos en un intento de refrescarlo, pero es en vano. Mis dedos están cubiertos por esos extraños y delgados guantes hoy de color azul, y el cubrebocas blanco me recuerda que estamos en tiempo de epidemia. Miro hacía la izquierda y hasta donde se pierde la vista veo ese extraño río de piedras seco, al igual que a la derecha. ¿dónde estará la dama? Alzo mirado al cielo, y tampoco veo explicación el edificio no tiene un piso superior.

Vuelve a silbar el sonido acompañado de la voz suave de la mujer. Presto atención y lo único que entiendo es que algo llegará de Bétera hacía Villanueva de Castellón, a las 12 horas.

Entro en el edificio pues corre aire fresco y no quiero enfermarme. Ojalá tuviera una taza de ese brebaje que preparó Susana, ese de sabor fuerte y caliente que mata el sueño y calienta el alma. Creo que se llamaba café.

Mis plegarías parecen ser escuchadas, pues en un rincón del edifico veo una columna que desprende luz con un rótulo que dice “Café” es de color negro y tiene unas pequeñas inscripciones con pinturas de tazas de café. Leo los diferentes nombres: leche, capuchino - ¿un monje?- , café con leche, café solo, café descafeinado…

Junto a la columna hay un pequeño cesto donde hay pequeñas tazas de papel con restos de café. Así que esa columna debe de tener en su interior el oscuro líquido. ¿Pero como sacarlo de ahí dentro? Aneló tanto un café, mi mano toca la pintura de la taza de café solo y una voz de mujer me dice, introduzca el dinero indicado en la pantalla. Mientras que un rótulo verde brillante aparece mostrando los números 0 y 50.

Me encojo de hombros y escarbo en mi faldriquera sacando un puñado de monedas. A ver si alguno de esos extraños maravedís puede servir. Uno de ellos brillante como el oro tiene grabado un 50. Me guardo el resto y pienso ahora como cambiar la moneda por la taza del delicioso café. Veo una ranura como la alcancía de la iglesia, junto al grabado de un 50. No hace falta pensar mucho, e introduzco la moneda por el agujero. ¿y mi café?

Las letras verdes cambian y se mueven: Escoja su bebida. “Quiero café” pronuncio en voz alta. No sale la bebida por ningún lado. Repito con más fuerza. “Quiero café, por favor”. No hay nada. ¡Que quiero este café! Exclamo rotundo a la vez que toco la pintura de la taza de café.

La columna hace un extraño siseo, y de repente oigo como el goteo de agua de una fuente. Miro más debajo de las inscripciones y dibujos y observó como una taza de papel se va llenando con aromático café.

¡Que prodigio! Una fuente que a cambio de una moneda te ofrece café. Tomo un sorbo, me vuelvo y observo los tapices de las líneas de colores. Hay una línea amarilla vertical que me llama la atención a su lado aparecen nombres, los leo con calma, mientras saboreo la bebida: Burjassot, Godella, Massarojos, Betera… Villanueva de Castellón.

Un momento, la mujer había dicho que algo venía desde Bétera a Villanueva de Castellón. Vuelvo a leer los nombres, ahora de todas las líneas.¡ Es un mapa de rutas! De caminos que unen pueblos. Observo que el camino que me interesa es el amarillo. Una ruta que empieza desde Bétera y acaba en Villanueva de Castellón, Son como los mapas del Camino de Santiago, pero entre pueblos.

Este edificio debe ser el punto donde se reúnen para comenzar a peregrinar a esos lugares, o donde recoger los viajeros. ¿Pero como se van hasta allí.? Un pitido fuerte me saca de mis pensamientos. Salgo al exterior y bajo la lluvia veo como aparece a lo lejos una luz brillante como una estrella que se acerca a la carrera. Me quedo mirando como se hace más grande y ante mí aparece una cabeza de un solo ojo negro, y rayas blancas y rojas portando una potente luz. ¡Un demonio feroz! Corro para meterme a salvo dentro de la casa, el monstruo se detiene delante de mí. Es largo cual gusano, pero no es de carne y hueso sino de metal y vidrio. Sus entrañas se abren y aparecen unas personas que se acercan a una columna de metal que tocan con una pequeña estampa de colores. Cruzan por delante de mi el edificio y salen cubiertos por unos extraños artefactos de telas que se abren como flores con un movimiento rápido de la mano.

Mi mente se aclara en un momento. Al ver como se aleja por ese río seco el enorme gusano metálico después de haber cerrado sus entrañas. ¡Es un transporte!

Otro silbato más y la voz de la mujer que anuncia que el “tren” con destino Villanueva de Castellón pasará dentro de media hora.

Vale, entonces tengo que entrar en las entrañas de ese gusano gigante para llegar a Godella, según muestra el tapiz. Supongo que será rápido, pues se movía con mucha prisa, aún así no lo se con certeza, pues hay una villa antes de mi destino.

Junto a la puerta que da acceso al río seco por donde corre el gusano gigante, hay otra columna de los mismos colores que el bicho. Tiene un rótulo brillante tras el cristal con inscripciones. también un dibujo pequeño de ese mapa de líneas de colores. Y varias ranuras de alcancía con símbolos de las extrañas monedas de mi faldriquera.

Supongo que ha de funcionar como la fuente del café. Toco el cristal y leo que seleccione el tipo de “billete” que quiero. ¿Qué es un billete? A mi lado un papel colocado en la pared tiene escrito cosas sobre eso del “billete” hay varios tipos según la ruta para hacer. Lo leo con calma y me informo. Vuelvo a la pantalla y selecciono “comprar” y después toco “sencillo” según el cartel es para hacer un solo viaje. A continuación, cambia las inscripciones y selecciono zona AB. Según el tapiz de las rutas, la villa de Godella es la zona B.

Ahora la fuente extraña me indica que cuesta 1 y 50. Rebusco en mi faldriquera y saco otra moneda dorada con un 50. Reviso una por una y veo otra que pone un 1 junto a un mapa grabado y al otro lado tiene un pájaro. Las introduzco por la ranura de alcancía y hace un extraño gruñido, y el cristal muestra la inscripción de “imprimiendo billete”

Por un agujero inferior cae una pequeña estampa de colores, como la que los viajeros anteriores tocaban la columna con un circulo rojo.

Salgo a mirar esa columna, hay una inscripción que dice que hay que validar el billete. El billete debe ser la estampa que llevo en la mano. No se muy bien que hacer y toco el círculo rojo con la estampa como han hecho esas personas. Suena un pitido.

La voz de la mujer invisible vuelve a oírse y por la izquierda veo como se aproxima la cegadora luz de otro gusano metálico.

“El tren con destino a Villanueva de Castellón está a punto de llegar”

Así que ese gusano se llama tren. Se detiene ante mi y sus entrañas se abren para dejar pasar a un hombre con un cubrebocas que pasa por mi lado rápidamente introduciéndose en el edificio. Me meto dentro de las tripas del gusano llamado tren.

Es fascinante. Todo esta iluminado y tiene asientos de color gris a todo lo largo de su interior, además de barrotes de color verde brillante del suelo al techo, las paredes son blancas. Otro silbato más y las entrañas se cierran, tragándome en el interior. El gusano se mueve y poco a poco va ganando velocidad, el paisaje que puedo ver a través de los vidrios se desdibuja como cuando estas ebrias.

“Próxima estación Rocafort”. ¿Acaso será hembra la extraña criatura? Ha vuelto a sonar la voz de una fémina. Se vuelve a parar. En menos de lo que cuesta un santiamén se pone de nuevo en marcha y la voz dice de nuevo: “Próxima estación Godella”.

Se detiene de nuevo la extraña bestia y sus entrañas se abren ante mí.  

Otro edificio idéntico como el anterior se erige en ese muelle. Salgo y voy corriendo a su interior pues la lluvia sigue cayendo, aunque con menos intensidad. Junto a la puerta la pequeña columna con el circulo rojo, lo toco con la estampa y vuelve a pitar. Me la guardo dentro de mis ropajes. No sé tal vez sirva de utilidad más adelante.

Me siento en una de las bancadas de hierro de la casa, y extraigo el mapa. Estoy en Godella ahora habrá que saber dónde queda la cruz de término. Por una ventana veo una pequeña taberna, tal vez allí sepan como indicarme y de paso poder tomar alguna vianda.

Después de comer un poco de carne, pan y beberme una cerveza. La tabernera me ha indicado como llegar a la cruz de término. Se encuentra junto a la acequia Real de Moncada, enfrente de un antiguo molino. No puedo perderme solamente tengo que seguir la calle mayor, hasta llegar al linde con el campo, allí la encontraré.

Después de unos minutos caminando llego finalmente hasta el lugar. Efectivamente encuentro un viejo molino reconvertido en una taberna, con unas increíbles vistas a la huerta y allí la cruz.

Ilustración: Isabel Balensiya
Tanto camino para solo hallar una columna de piedra sobre un pedestal, con dos escalones. Hay una inscripción que dice 1801. Por lo visto esta no fue derruida y si lo fue no pone indicios de ellos.

Saco otro pliego de papel y hago un rápido esbozo. Lo guardo entre mis pertenencias, cruzo la plaza y me meto en la taberna con “Buenas tardes” amortiguados por mi cubrebocas.


Es hora de descansar. Bastantes emociones hemos tenido hoy. En mi bolsillo palpo la estampa del gusano de metal. Tal vez no haya sido un mal día después de todo en mi peregrinar.







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COMENTARIOS DE LOS AMIGOS DEL GRUPO CLUB DE HISTORIA DE PUÇOL
3 de abril 2020. Capitulo: Godella.

MJ: Que bonito y bien descrito, muchas gracias Isabel.

Rosa Ruiz: Qué bonito Isabel.

Manoli: Qué bonito gracias

Sabin: Veo que somos muchos los que estamos enganchados.

Maria Jesús: Original

Teresa U: Es buenísimo y super creativo el relato...mil felicidades Isabel!!!

Enriqueta: La verdad es que me parece fantástico. De una gran calidad. Y día tras día el relato se supera en interés. Gracias, Isabel.

Chimo Collado: muchas gracias ,esperando a mañana.

Pilar Alberti: Un relato Genial!!! Que Dios te conserve la imaginación Isabel.

Mari Carmen: Gracias Isabel

Isidoro: Gracias

Jose Manuel: Bieeeen por Isabel. Que capacidad y calidad de trabajo.

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