jueves, 20 de febrero de 2020

VALENCIA DF: Distrito Felino.


Placa que indica al callejero, que está ante un territorio felino. 

POBLATS MARITIMS
El Grau.

Valencia DF. ¿Valencia distrito federal? No. Valencia distrito felino. 
Cómo todos sabemos, en el escudo heráldico de nuestra ciudad aparece representado el murciélago, porque según la leyenda medieval es nuestro animal protector. Pero tal vez fue en épocas pasadas...

Es cierto que durante el medievo, los gatos no fueron bien vistos por el pueblo, pues se les asociaba con la brujería, sobretodo a los gatos negros. El miedo de la gente, el poco conocimiento de algunos, hizo que estos adorables seres, que en otros tiempo y lugares fueron considerados dioses, en la España Medieval fueran perseguidos y condenados. Siendo asesinados, erradicandolos de la ciudad por simple superstición, haciendo que nuestra Valencia se llenara de ratas e insectos dañinos para nuestra salud, logrando que cuajara la Peste Negra entre otras grandes epidemias que nos llevó a la muerte. 

Ahora muchos siglos después el pensamiento de la gente ha cambiado, por lo menos de algunos cuantos, que han decidido que los gatos sean ciudadanos gratos, y compartir las calles juntos a estos protectores de la ciudad, que nos cuidan y velan por nuestra salud, y además nos sacan alguna sonrisa al verlos jugar o merodear por los parques. 

En Valencia capital actualmente existen numerosas colonias felinas. Tal vez conozcas la Casa de los Gatos del barrio del Carmen o las de Viveros. Colonias que desde hace un año están siendo señalizadas con unos carteles especiales. Dónde certifica que el Ayuntamiento sabe de su existencia y que son revisadas periódicamente por los voluntarios felinos acreditados que les dan de comer, además que son estilizados tanto machos como hembras para cuidar la cantidad de felinos que callejean por Valencia, además de controlar su salud.  

La primera de las placas que indicaran un "territorio felino" fue colocada en un solar municipal en la Avenida del Puerto. 

Ahora callejero estate atento en tu caminar, tal vez en tu barrio exista un "distrito felino" y lo desconoces.

sábado, 18 de enero de 2020

ALGIRÓS, el fluir de la acequia. (Distritos de Valencia#13)

Vista actual del distrito de Algirós. 
Algirós es el distrito número 13 y lo forman los barrios de La isla Perdida, Ciutat Jardí, Amistad, La Vega Baja y La Carrasca. En cuanto a su ubicación geográfica limita al norte con el pueblo de Alboraya, al este con los Poblados Marítimos, al sur con Caminos al Grao y al este con Benimaclet y el Pla del Real. 

Zona que abarca el distrito de Algirós.
Elaboración: I. Balensiya.

Algirós a diferencia de otros barrios no tiene su origen en un pequeño pueblo, sino en la expansión que hizo la ciudad sobre el terreno de la huerta. Su nombre tiene procedencia árabe, pues viene de la palabra al-zarub cuyo significado es el canal. Con este nombre, los valencianos islámicos, llamaron a al roll de la acequia de Mestalla que venía desde los Jardines del Real hasta llegar al Cabañal, haciendo un largo camino sinuoso entre las plantaciones y los árboles de la huerta.

Camino de Algirós en 1722.

El trazado que hacía el llamado Camino de Algirós.
Imagen: Googlemaps
En el medievo y siguiendo el fluir de la acequia, se formó un camino con el nombre ya cristianizado de Algirós. - Fue recogido en el Llibre del Repartiment, por Jaime I de tres maneras distintas: Algeroç, Algerof y Aliarof -  Este camino iba desde el actual Puente de Calatrava y  recorría la huerta serpenteando hasta llegar al poblado de pescadores de El Cabañal, aproximadamente donde hoy se encuentra la estación del tren, actualmente abandonada. También, existía una alquería musulmana con el nombre de al-qarya Al-Yirus que, con la llegada del cristianismo, pasaría a conocerse como alquería de Girós. Se trataba de un pequeño palacio rural que estaba en la zona de la actual clínica de Quirón. 

Al consultar el plano del padre Tosca, que dibujo en el siglo XVIII, este camino aparece denominado como Camino Nuevo, entendiendo así que fue un trazado más reciente que el Camino del Grao, el cual se llamó posteriormente cómo: Camino Viejo del Grao, Camino hondo del Grao y actualmente calle de las Islas Canarias. 

Fragmento de un plano de 1812. Rotulado a colores los caminos mencionados

El camino de Algirós, no solo se conoció como Camino Nuevo, sino que también fue denominado como Camino del Cabañal, pues como se ha comentado antes, unía la ciudad de Valencia - una vez cruzado el río - con el poblado de El Cabañal.

Visión del Camino de Algirós, aún queda la huerta,
aunque los trenes y las vías empiezan a adueñarse de él.



Resto del Camino de Algirós, olvidado entre el resto de los edficios,
es como un pequeño y estrecho solar lleno de hierbas y basuras. (2010)
Fotografía: Ferry A1


Sin duda, sería un bonito camino que pudieron disfrutar nuestros antepasados recorriendo la huerta, aunque también exponiéndose a los peligros que esto conllevaba una vez llegaba el atardecer, o bien te podían asaltar, o dar un traspiés y acabar dentro de la acequia o de algún socarrón del terreno. Porque la huerta de Algirós estaba apenas poblada, solamente la habitaban unas pequeñas alquerías identificadas por  su palmera, que se alzaba como un estandarte orgulloso.

La huerta valenciana en 1900
Fotografía: Colección de la Biblioteca Valenciana.
Un oasis de tranquilidad huertana, cuya paz fue profana  por las tropas del Mariscal Suchet, que en 1812 invadió la ciudad de Valencia. Cuando por fin la huerta de Algirós pudo liberarse de los franceses, fue ocupada por los pesados caminos de hierro de la línea de ferrocarril de Valencia a Tarragona, apareciendo así al final del camino, la Estación de El Cabañal, además de la construcción en 1912 de la otra estación, la de Aragón en la actual avenida del mismo nombre. 

Otra de las edificaciones importantes que se realizaron fue la del Palacete de Ayora o el primer campo de fútbol en la ciudad de Valencia, que se inauguró el 7 de diciembre de 1919, muy cerca del cuartel militar que hay en la Alameda. Este estadio de fútbol se utilizó hasta el año 1923 cuando se inauguró el campo del Mestalla, recibiendo este nombre por la acequia que pasa a su lado.

Campo de fútbol del Mestalla en 1935. Los alrededores todo campo. 
Ya llegado el año 1928, se harían proyectos de urbanización sobre las tierras de la huerta de Algirós, de esta manera sobre el plano de Valencia aparecería el barrio de La Amistad, un barrio que olía a grasa de tren y a vapor, pues en el residían la multitud de ferroviarios y tranviarios que daban servicio a la zona.

Vista aérea de los edificios más importantes de la zona.
Aún queda algo de campo alrededor.

Con los años se siguió poblando la zona, gracias a la creación del llamado paseo de Valencia al mar, actualmente denominado como avenida de Blasco Ibañez.

A principios de los años 60 se construyó el barrio de La Isla Perdida, llamado así popularmente por ser unos bloques de viviendas colocados en mitad de la huerta.

Vista aérea de la  barriada llamada "Isla Perdida"
                            
Durante la riada de 1957, literalmente fue una isla.
Los últimos vestigios del Camino de Algiròs,
a la altura del cruce de Músico Ginés. Año 1985.
                                   
Ya entre los años 70 y 80 los pocos huecos de huerta de esta zona se fueron rellenado de edificaciones como si de un puzzle se tratara, sin dejar ni un pequeño vestigio de lo que nuestros abuelos conocieron como la huerta regada por una acequia. Y como bien suelen decir: ¡En mis tiempos todo esto eran campos!

Comparativa de como ha cambiado la zona en 40 años.
Fotografía de: Valencia desaparecida. 
                         


En este distrito encontrarás: 

sábado, 11 de enero de 2020

Arquitecto Antoni Gilabert Fornés (Valencianos ilustres#5 )


Calle dedicada a su memoria, desde 1963.
Fotografía I.Balensiya.

POBLATS DEL OEST
Benimàmet. 


Antoni Gilabert Fornés fue un arquitecto  nacido en la ciudad de Pedreguer (Alicante) en 1716 y que falleció en Valencia en 1792. 

Marchó a la ciudad de Valencia a estudiar arquitectura y matemáticas, junto con Tomás Vicente Tosca. Sus primeros trabajos en el mundo de la construcción fueron como aparejador, hasta 1768 cuando  fue el encargado del departamento de arquitectura de la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos, llegando a ser director general en 1784. 

Se convirtió en uno de los arquitectos más famosos de la inspiración clasicista del siglo XVIII (estilo conocido como Neoclasicismo). Aunque también trató el barroco en alguna de sus construcciones. 

Entre sus trabajos se encuentran algunas de las obras más importantes del neoclásico valenciano, destacando:

El proyecto de la fachada de la Aduana de Valencia, actual Palacio de Justicia. (1785 y 1760) 

El actual Palacio de la Justicia.
Fotografía: I. Balensiya
La remodelación de la Capilla de San Vicente, en el Convento de Santo Domingo. También la celda de San Luis Bertrán, en el mismo convento.
El retablo del Monasterio de la Zaidía en Valencia, actualmente desaparecido. 

Única foto del retablo del Monasterio de la Zaidia,
antes que fuera derribado. 
Trabajó entre los años 1763 y 1771 en la iglesia de las Escuelas Pías. 

Fachada de las Escuelas Pías de Valencia.
Hizo los proyectos de las iglesias de l´Alcúdia, Turís y Gestalgar. Junto al de la Capilla de Nuestra Señora de la Virgen de la Soledad de Nules, entre los años 1757 a 1769.

Detalle de la capilla de la Virgen de Nules.
Su última obra fue la iglesia de Santa Ana de Borbotó, cuyo proyecto firmó en 1789.

La iglesia de Borbotó
Pero sobretodo, al arquitecto Gilabert se le conoció por su gran obra de remodelación en la Catedral de Valencia, cuando decidió enyesar toda la plementeria gótica de los techos del templo, para remozarla de un aspecto neoclásico. Porque según el criterio de la época, el gótico era un gusto bárbaro. 

Así que durante el último tercio del siglo XVIII procedió a recubrir no solo las bóvedas, sino también columnas con pilastras y arcos ojivales típicos del gótico, los hizo de medio punto. Finalmente, derribó las capillas laterales góticas y construyó otras nuevas al  gusto academicista. 

"Afortunadamente" gracias a los ataques sufridos en la Guerra Civil en 1936, cuando se repararon los daños causados en la Catedral, decidieron retirar todos los estucos de Gilabert y devolverle el aspecto original de la época medieval hasta cierto punto, pues aún quedan restos de aquellos años neoclásicos. 


Restos de la decoración neoclásicos en el interior de la Catedral
Un ejemplo de las capillas neoclásicas