viernes, 11 de enero de 2019

Los "Baobabs" de Valencia (árboles extraordinarios de Valencia)


EL Ficus Banyan: una maravilla de la Naturaleza.
Fotografía propia.

Callejero, ¿sabes que es un baobab? Quizás sea una palabra que te transporte a tu infancia o a tu adolescencia, cuando leíste el quinto capítulo de El Principito de Antonie de Saínt-Exupéry.

Baobabs del Principito
<< … había pues, semillas terribles en el planeta del principito. Eran las semillas de los baobabs. El suelo del planeta estaba infestado. Y si un baobab, no se arranca a tiempo, ya no es posible desembarazarse de él. Invade todo el planeta. Lo perfora con sus raíces. Y si el planeta es demasiado pequeño y  los baobabs son demasiado numerosos, lo hacen estallar. >>


En nuestra ciudad tenemos árboles similares a estos que nos relata el cuento. Se trata de los llamados ficus macrophylla, conocidos comúnmente como higuera estranguladora. El origen geográfico de estos árboles lo encontramos en el oeste de Australia, en la bahía de Moreton de la isla de Lord Howe, razón por la que se conoce como higuera Bahía Moretón. Incluso, también se le llama ficus australiano o banyan. 


El gran Ficus Macrophylla del Parterre
Fotografía propia

Este último nombre, Banyan, procede de cuando los ingleses llegaron a la India y observaron que  a la sombra  de estos árboles, descansaban los “banias”, mercaderes hindúes. Y comenzaron a denominarlo como árbol banyan, por ser el lugar de encuentro de tratos comerciales de estos mercaderes.

Antiguo grabado donde los representan bajo un ficus.

Es un árbol siempreverde que puede alcanzar hasta los 60 metros de altura -  10 metros más alto que el Miguelete – cuenta con un tronco macizo, con gruesos y prominentes contrafuertes en la base. Su corteza tiene un color grisáceo y al tacto es rugosa. Puede llegar a florecer y a dar unos pequeños frutos, que van madurando a lo largo de un año, pudiendo ser comestibles.

Ficus de Ripalda en la plaza de Legión Española
Fotografía propia.
Les gusta el clima cálido, y sus hojas se oscurecen cuando llega el invierno. El clima que tenemos en nuestra ciudad, es favorable para su desarrollo, por eso han alcanzado grandes proporciones, siendo considerados como “árboles monumentales”. La única forma para controlar su tamaño, es a través de las podas drásticas  a las que son sometidos, lo que provoca que se dispare su crecimiento, como es el caso del ya comentado Ficus de Ripalda.

El problema de los ficus es el excesivo desarrollo de sus raíces y ramas principales, así como el follaje, que en ocasiones, llega a superar las zonas acotadas para ellos, pues conforme van creciendo, su tronco va engrosando y fusionando las raíces aéreas que cuelgan de las ramas, por las que toman la humedad del ambiente,  y creando esas formas tan dramáticas, que podemos observar en cualquiera de los ejemplares de estos árboles que podemos encontrar por Valencia.

Detalle de como el Ficus a sobrepasado el borde de obra.
Ejemplar en el nº 9 del Paseo de Alameda.
Fotografía propia

En algunas ocasiones, estas raíces pueden colgar de los árboles hasta tocar tierra, donde arraigan, convirtiéndose en una especie de columna vegetal, soportando el gran peso de las ramas, imitando a los grandes pilares de las catedrales, pues su función es evitar que el árbol caiga al suelo, ya que son originarios de bosques lluviosos, donde la tierra en la que crecen es húmeda y poco profunda, manteniéndose así en pie en época de huracanes.

Ejemplo de las raíces aéreas, tocando prácticamente el suelo.
Ejemplar del ficus del nº 9 del Paseo de Alameda.
Fotografía propia.
Su sistema de raíces es impresionante. Son muy agresivas y creen muy superficialmente, porque en cuanto detectan una ligera fuente de humedad,  por pequeña que sea, como puede ser la filtración en una tubería de agua, se dirigen hacia ella, desarrollando milimétricas raíces que se cuelan por la zona de filtración  absorbiendo el agua y, poco a poco, esas raíces van engrosando y abriendo más y más la rendija en la tubería,  creciendo como una cabellera dentro de ella, obstaculizando el paso del agua, hasta acabar reventándola. Esa es la polémica que existe en cuanto al ficus de la gasolinera del Parterre.



El conocido ficus del Parterre junto a la gasolinera.
Fotografía propia

Por lo tanto, no es recomendable que este árbol sea plantado cerca de viviendas, ya que con sus poderosas raíces, puede romper todo tipo de muros, cimientos e instalaciones hidráulicas subterráneas. 
Aunque, si obviamos su problemática, son precisamente sus raíces y sus troncos lo que más nos llama la atención, por esa sensación, de fuerza y de poder de la Naturaleza, que nos transmite. Han llegado a convirtiéndose en monumentos vivos, en un patrimonio natural que debemos, no sólo apreciar, sino también respetar.

Sin duda, son unos árboles poderosos, de grandes dimensiones, de gran altura y frondosidad que han llegado a convertirse, en las ciudades, en “árbol monumental”, con el gran entramado de ramas y fuerte tronco, formando parte de nuestro patrimonio urbano y como tal, hay que  preservarlos, porque no solo son un monumento, sino que nos prevén de oxígeno y son una conexión con la Naturaleza dentro de la ciudad.

Pero si no se cuidan nuestros parques y jardines, estos árboles acabarán cayendo, como es el caso de uno de los ficus del Jardín de Ayora.


Obstaculizando el paso de uno de los caminos del jardín.
Fotografía propia.

Detalle del tronco, junto a la húmeda tierra.
Fotografía propia. 


Las raíces podridas
Fotografía propia.

El Ficus caído, hace 5 años atrás.
Fotografía propia.
                                            
Cualquiera que los vea, puede suponer que llevan cientos de años plantados en nuestras calles, pero  nada más lejos de la realidad, estos árboles fueron plantados a finales del siglo XIX y principios del XX, para ornamentar estas zonas de la ciudad.

Os invito a que vayáis a contemplarlos y a conectaros con su energía, con su fuerza, que por un instante os sacará de la ciudad y os transportará a esas selvas donde nacieron por primera vez.


Pero, por si no vivís en Valencia, os dejo unas fotos detalladas de estas hermosas obras de arte de la Naturaleza.


El Ficus del Parterre.
El más grande y más antiguo de todos, con 167 años. Fue plantado por error confundido con una magnolia, pues el árbol en época joven es muy parecido.
Ubicado en la Plaza de Alfonso el Magnánimo. 

¿Quién en Valencia no lo conoce? Es punto de quedadas y de juegos de niños.
Fotografía propia. 


Las poderosas raíces de este árbol ¿cuántos niños habrán trepado por ellas?
Fotografía propia.
                 


Los Ficus del Palacio de Justicia

Ubicados en el Jardín de la Glorieta
Uno de los ficus que ornamentan la Glorieta.
Fotografía propia. 
El gran banyan que da sombra al parque de juegos de los niños.
Fotografía propia. 
Las poderosas raíces del ficus.
Fotografía propia. 
                                       
La armonía de las ramas, las curvas del tronco juegan con el banco.
Fotografía propia. 
                                     
Raíz aérea que ha tocado ya el suelo, y está siendo ayudada a arraigar.
Fotografía propia. 
                                       
                                     
Los Ficus de la Gran Vía Marques del Turia.

Se trata de un conjunto de cuatro ficus. No tiene pérdida, desde la calle Colón, cruzad por la calle Pizarro hasta el final, donde lo hallareis de frente. 






Panorámica de los ficus del Marqués del Turia.
Fotografía propia. 

Detalle de los troncos de estos árboles.
Fotografía propia.

Detalle de los troncos de estos árboles.
Fotografía propia.

Detalle de los troncos de estos árboles.
Fotografía propia.

Detalle de los troncos de estos árboles.
Fotografía propia.
                                     
Visión de la gran frondosidad del conjunto.
Fotografía propia. 
Unión de las ramas de los arboles, formando un fresco techo vegetal.
Fotografía propia. 

El Ficus de "La Cigüeña".


Visión general del ficus de enfrente de La Cigüeña.
Fotografía propia. 

El grueso tronco del árbol.
Fotografía propia. 

Red de raíces superficiales.
Fotografía propia. 

Detalle de las gruesas ramas, que se unen hasta fusionarse.
Fotografía propia. 

Raíces aéreas.
Fotografía propia. 

Detalle de la unión del tronco con las ramas.
Fotografía propia. 

El Ficus de Pintor Peiró. 

Junto a la entrada a la calle Pintor Peiró, encontramos este gran ficus banyan. 


Panorámica en la que se puede ver la grandiosidad de este ejemplar.
Fotografía propia

Ficus que da sombra al paseo de la Alameda.
Fotografía propia. 

Es impresionante, observad como ha engrosado esta raíz.
Fotografía propia. 

Raíces aéreas colgando de las ramas.
Fotografía propia. 

Hermosa visión del tronco, que parece deshacerse y extenderse por el suelo.
Lástima que hayan basuras afeando la base.
Fotografía propia. 

Las raíces han hecho una especie de murillo en la zona de aparcamiento.
Fotografía propia. 

Visión de las ondulaciones de las raíces fusionadas en los troncos.
Fotografía propia. 



El Ficus de Alameda 9. 

Unos metros más adelante del árbol anterior, encontramos este otro, frente el edificio número 9 del Paseo de la Alameda. 



El ficus banyan, a la altura del número 9,
otorga sombra a la terraza de un restaurante. 
Fotografía propia. 

Detalle de las raíces
Fotografía propia. 

Las raíces aéreas, fusionadas al tronco, se deslizan y adentran en la tierra.
Fotografía propia. 

Raíces aéreas
Fotografía propia. 


Detalle de una de las raíces. Corteza gris y rugosa.
Fotografía propia. 

Recovecos de las raíces
Fotografía propia 

La sensación de derretimiento del tronco que sobrepasa el borde del jardín.
Fotografía propia. 

El Ficus de Ripalda 

El ficus del antiguo jardín de la Condesa de Ripalda. Este fue salvado por un ingenioso jardinero, enamorado del árbol. Se encuentra en la plaza de La Legión Española. Detrás del edificio de La Pagoda.



El frondoso ficus de la Condesa.
Fotografía propia.

Detalle de las raíces.
Fotografía propia.
                           
El Ficus de Serranos

En la entrada al Puente de Serranos, encontramos otro ejemplar de ficus. 


El ficus que da cobijo a los visitantes, durante la feria medieval del 9 de octubre.
Fotografía propia.

El Ficus de la Plaza del Centenar de la Ploma.

Escondido en el corazón del barrio del Carmen, podemos encontrar otro ejemplar de ficus banyan. La particularidad de este árbol es que fue plantado, en el siglo XVIII, por el mismísimo botánico José de Cavanilles, como regalo al dueño del Palacio de Raga. 

Una masa verde que sobresale entre los edificios que lo rodean.  
Fotografía: Asociación de Vecinos del Carmen. 
Detalle del tronco del árbol.
Fotografía: Asociación Vecinos del Carmen. 

El Ficus de la Gran Vía Fernando el Católico.

Al final  de la gran vía, junto al puente de las Glorias Valencianas. 





El Ficus de Fernando el Católico.
Fotografía propia. 


El Ficus de la Beneficencia. 
En el patio interior del museo, encontramos una pareja de grandes ficus, altos. Pero de troncos delgados. 


Ubicado en el interior del edificio. 
El ficus del museo.
Fotografía: Valencia Bonita 
                             
Detalle de los troncos.
Fotografía: Centro Cultural de La Beneficencia.

El conjunto de los ficus.
Fotografía: Centro Cultural La Beneficencia. 


El Ficus de las Cortes Valencianas 
Es de difícil acceso, tan sólo he podido lograr estas imágenes. 



Ubicado dentro del Jardín de las Cortes

Desde el interior de uno de los pasillos de las Cortes

Foto de prensa, de un grupo de políticos posando bajo el Ficus
                                     

Todas las entradas de los árboles extraordinarios de Valencia, se las dedico a mi abuela, quien me inculcó la afición por la jardinería y el gusto por los árboles, contándome las historias y nombres de todos ellos. 

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