martes, 22 de enero de 2019

EL FINAL DE ROMA



El antes y el después del solar.
Fotografía: Circulo por la Defensa y la Difusión del Patrimonio.
Éste podría ser el título de una novela histórica o de una película antigua pero, muy lejos de la realidad, se trata del destino final del vestigio de Valentia. Estoy hablando de esas ruinas romanas de la calle del Salvador, esas ruinas que conozco yo literalmente toda la vida, desde que comencé a callejear por Valencia de la mano de mi abuelo, cuando apenas empezaba a dar mis primeros pasos y mi cabeza comenzaba a llenarse de la historia de la ciudad.

Antigua imagen de la zona durante el trabajo arqueológico.
Fotografía: El Mundo.
Ahora esas ruinas…”no existen”, o más bien como si nunca hubieran existido, porque se ha decidido cubrirlas de tierra. En plan echemos tierra al asunto y aquí paz y después gloria. Total ojos que no ven…
Pero sí, si los ojos son como los del viejo Tiresias.

La historia de estas ruinas comenzó hace más de 20 años, cuando en la cimentación de la futura residencia oficial del presidente de las Cortes, aparecieron los restos romanos de la muralla de Valentia, las obras se paralizaron y las ruinas quedaron expuestas a la intemperie esperando la llegada de los arqueólogos y deliberar que hacer con las mismas.


Las ruinas se llenaron de hierbajos y basuras
Fotografía: comarcalcv

¡Hasta creció un árbol!
Fotografía: comarcalcv
Ese solar quedó “abandonado” en nuestra ciudad, aunque vallado por motivos de seguridad, pero no de salubridad, pues se convirtió en un nido de ratas y bichos de los cuales los vecinos de la  calle comenzaron a protesta con pancartas en sus balcones. Pero el gobierno de la época no hizo caso durante años y años…

Pancartas en los balcones.
Fotografía: Valenciabonita

Con el tiempo, se escuchó a los vecinos y estudiaron su proyecto arquitectónico, valorado en 350.000 euros, para hacer de las ruinas un lugar turístico y visitable. Pero hubo a quienes no les gustó el proyecto, con la excusa de que no respetaba el entorno urbano de la zona.

Finalmente, han cortado con los trabajos arqueológicos y han decidido poner tierra de por medio, y literalmente, eso sí, previamente protegiendo los restos romanos con un tejido especial. Como lo imagináis, los vecinos están enfadados por la solución tomada, pues seguramente se podría haber optado por una intervención más adecuada.

Las ruinas cubiertas con telas.
Fotografía: Circulo por la Defensa y la Difusión del Patrimonio.

Se acabó la historia que durante mucho tiempo ha causado tanta polémica. Callejeros, si estáis interesados en ella, buscadla en las hemerotecas, en Internet y sabréis más sobre el tema.Yo no pienso decir nombres ni nombrar gobiernos, pues apolítica soy. Cada uno de vosotros pensad lo que queráis y echad las culpas a quien os guste.

Pero, pensad un poco como yo, poned vuestros ojos en visión patrimonial ¡e incluso turística!
La gracia que tenía (o tiene) el lugar, es que si desde esas ruinas acabamos de recorrer el resto de la calle del Salvador, llegamos a la plaza de Decimo Junio Bruto – que por cierto fue el fundador de la Valencia romana allá por el 138 a.C – y en esta plaza tenemos el Centro Arqueológico de l´Almoina, donde existen más restos romanos, mejor conservados que el solar, aunque podrían estar aun mejor cuidados en el museo, todo hay que decirlo…

Pero, hubiera sido un puntazo hacer una ruta, una vía como dirían los valencianos romanos, una especie de hall urbano que nos explicara cómo era la muralla romana y que a unos metros más adelante pudiéramos adentrarnos bajo tierra para descubrir cómo fue esa ciudad.

Pero, alea iacta est, ya veremos como acaba el tema de la ruinas y si nosotros o tal vez nuestros hijos dentro de algún tiempo podrán ver relucir bajo el sol – o mejor aún bajo focos de museo -  esas ruinas ahora ocultas.

¿A caso no os recuerda un poco este tema a algo similar? Sí, callejeros al descubrimiento de esos tramos de muralla que surgieron muy cerca de la calle del Salvador, concretamente frente a la Iglesia de El Temple, y que al igual que con estas ruinas, al no saber qué hacer, decidieron taparlos con tierra…

Fotografía del hallazgo.
La oscura piel de asfalto de nuestra bella Valencia está cada vez más llena de cicatrices, pero quieren hacernos olvidar de donde vienen esas heridas.

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