martes, 18 de diciembre de 2018

El Casino del Americano (Edificios históricos#2 )


El Casino del Americano en la actualidad.
Fotografía propia.
Callejero, tal vez paseando por el barrio de Benicalap, te hayas fijado que al final de la avenida de Burjassot y la ronda norte, se encuentra un antiguo palacete rodeado de un jardín abandonado, pero aun así queda un resquicio de lo que fue en el pasado. 

El edificio en su época de esplendor. 
Este antiguo palacete, al igual que muchos otros, fue en su día  una  de las fincas de recreo que solían construir los burgueses de Valencia a finales de siglo XIX, en poblaciones cercanas a la capital.

Vista lateral de la finca en 1958
Se construían con el objetivo de proporcionar tranquilidad a los propietarios, alejados del bullicio de la ciudad y así poder disfrutar durante un tiempo de aire puro y estar en contacto con la naturaleza, o dar paseos por la huerta en las horas de la fresca. Este tipo de edificios solían tomar diferentes estilos arquitectónicos, como es el tipo de chalet dentro de la población, la casa urbana con diferentes alturas y rodeada de jardín y como no, el tipo palacete como es en este caso: una gran casa de recreo rodeada de una gran área de jardín y protegida por una cerca y apartada de la ciudad de Valencia. Aunque hoy en día, se ha convertido en un edificio ruinoso y un jardín abandonado. Una verdadera pena, pues es la única villa indiana que existe en nuestra ciudad. Está distribuida en una entrada principal, que daba a un gran vestíbulo con salida al jardín trasero. A la izquierda del recibidor estaban los salones y a la derecha el despacho, la escalera y la cocina. En la segunda planta las habitaciones con baño y finalmente en la tercera planta, que accede al torreón, las habitaciones del servicio.

Según cuenta la historia, ésta mansión de campo fue construida en 1869 a petición de Don Joaquín Mejía, un militar de Granada que había sido destinado a Cuba, donde se había casado con una potentada habanera, Mercedes González- Larrigana, cuya familia hacía negocio con la caña de azúcar. Por circunstancias, el matrimonio se afincó en Valencia, donde el señor Mejía compró una parcela de 30.000 m² de huerta en la zona de Benicalap, donde mandó construir el edificio imitando la arquitectura tradicional cubana, porque deseaba que su esposa se sintiera como en su tierra natal.

La casa que diseñó Manuel Pión y Canelles fue bautizada como Quinta de Nuestra Señora de las Mercedes, en homenaje a la cubana. Pero las gentes del lugar empezaron a referirse al edificio como Casino del Americano. Durante ese tiempo Joaquín Mejía y Manuel Piñón forjaron una gran amistad, hasta el punto de salvar una fábrica de mosaico: La Alcudiana.

Tras la muerte de Doña Mercedes, el indiano decidió vender sus propiedades para regresar a Granada. La fábrica pasó  en su totalidad a Manuel Piñón, mientras que la mansión de campo la vendió a su hijastro, Jacinto Gil de Avalle, fruto del primer matrimonio de su esposa.

Años después, Ángeles Gil Avalle y Grau, nieta de Doña Mercedes, vendió la residencia a un empresario valenciano, Plácido Navarro Pérez, siendo sus familiares los últimos moradores del Casino Americano.

En los años 80 funcionó como colegio privado, posteriormente como discoteca y local de copas llamado Saudi Park. Finalmente quedó abandonado, siendo objeto de diversos expolios de sus elementos decorativos, como los bronces de la escalera o unas figuras de Buda orientadas en los cuatro vientos. 

El edificio fue expropiado por el Ayuntamiento de Valencia en 2011. La crisis económica y la falta de fondos propició el desuso del inmueble, sufriendo ataques vandálicos, saqueos, pintadas, ocupaciones, incluso incendios y fiestas ilegales, hasta el punto que la policía tuvo que intervenir para precintarlo. Por eso, podemos encontrar algunas ventanas y puertas tapiadas, mientras que por algunas aún abiertas entran las inclemencias del tiempo, además de animales como felinos o pájaros, contribuyendo a la degradación de los murales que decoran sus salas.


Fachada trasera del Casino del Americano.
Fotografía propia. 
Detalle de una de las ventanas abiertas.
Fotografía propia. 


Uno de los gatos que pueblan el lugar.
Fotografía de Antonio Marín Segovia
Serie de fotografías del estado del interior del edificio:


Fotografía de Antonio Marín Segovia
Fotografía de Antonio Marín Segovia. 

Estado del techo de una de las salas.
Fotografía de Antonio Marín Segovia. 
Efecto del incendio en una de las zonas.
Fotografía de Antonio Marín Segovia. 

Estado de la cúpula.
Fotografía de Antonio Marín Segovia. 

Retrato de Velázquez en la pechina de la cúpula.
Fotografía de Antonio Marín Segovia. 

Retrato de Colón en la pechina de la cúpula.
Fotografía de Antonio Marín Segovia. 

Su abandono está haciendo que llegue a convertirse en una ruina irreparable, afectando a la verja que ha comenzado a derrumbarse al ceder por la rotura de los ladrillos, causada por las raíces de la hiedra, y por donde es posible colarse al interior del recinto al jardín,  en su día fue espléndido, con un corredor de palmeras, que hace unos años atrás, fueron afectadas por la plaga del picudo rojo, causando su desaparición y cambiando la imagen de este jardín abandonado, llenándose de maleza de todo tipo y convirtiéndose en un lugar peligroso, para quienes se aventuran a adentrarse al edificio pisando entre hierbajos, donde aún podemos encontrar los restos de lo que un día fue una fuente, de la cual queda una alberca y una pérgola de metal oxidada. 


Palacete y pérgola, vista general del jardín.
Fotografía propia.


La antigua pérgola de metal.
Fotografía propia.

Jardín abandonado lleno de hierbas y los estos de la alberca.
Fotografía propia.
                                 
Base de alguna de las esculturas que adornaba el recinto.
Fotografía propia. 
Uno de los torreones que custodian el antiguo muro.
Fotografía propia. 

Puerta de la garita.
Fotografía propia.
                                             
Estado del interior de la bóveda de la garita.
Fotografía propia. 
Detalle del marco de la puerta visto desde el interior.
Fotografía propia. 
Como hemos comentado antes, es propiedad del Ayuntamiento de Valencia y existe un proyecto de ampliación del Parque de Benicalap que incluye su rehabilitación, con la finalidad de convertir el Casino Americano en una Escuela Taller de Jardinería y Oficios Varios, como propusieron los vecinos del barrio, y convertir su terreno en huertas urbanas y hacer un pequeño bosque sostenible.

Sería muy interesante que se hiciera realidad este proyecto, no solo porque propiciaría nuevos empleos a los valencianos, sino que sería una forma de rehabilitar, consolidar y conservar este edificio que forma parte de nuestra historia, sobretodo de los vecinos de Benicalap. Un tesoro de nuestro patrimonio decimonónico artístico. Pero hoy en día no es sino, que otro caso más de nuestra ciudad, donde habría que actuar para mantenerlo adecuadamente y que no se perdiera parte de nuestro legado.

Vista del Casino Americano, detrás el Parque de Benicalap
y la ciudad de Valencia muy próxima. Fotografía de: El Levante EMV. 

  
Ubicación en el Mapa 

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