sábado, 29 de septiembre de 2018

Acequia del Oro (Acequias de Valencia #8)



El Azud del Oro, contraste de arquitecturas.
Fotografía propia.

Callejero, hace unos días atrás conociste la historia de las acequias históricas de Valencia, de esas acequias que tienen su sillón en el Tribunal de las Aguas. Pero aún existe otra acequia más, que aunque no forme parte del tribunal, también tuvo su importancia en la ciudad de Valencia, se trata de la llamada Acequia del Oro.

Esta acequia es el último canal de riego de la Vega de Valencia, repartiendo sus aguas por la huerta de la orilla derecha, pero sobre todo por los arrozales de la Albufera. La Acequia del Oro sólo tiene derecho a las aguas sobrantes del riego de las otras acequias, por lo que su toma de agua la encontramos a una elevación de 41 cm sobre la acequia de Favara y a 29 cm sobre las de MislataRascaña y Rovella. Actualmente, apenas no recibe aguas de éstas, por lo tanto toma algo más de caudal en la depuradora de Quart-Benàger y la de Pinedo, obteniendo hasta 3 metros cúbicos por segundo, más que suficiente para poder regar los arrozales valencianos. En el año 2006, se agrandó el cajero histórico, utilizando piezas de hormigón prefabricado y permitiendo de esta manera soportar mayores caudales de agua hacia la zona de arrozales. Actualmente, la acequia tiene todo su trazado renovado y pese a que desde 1974 puede tomar aguas directamente del Turia por una concesión que se le otorgó, el 90% de su suministro procede de las depuradoras, convirtiéndose en una acequia totalmente ecológica al reutilizar el agua.

La acequia del Oro entre los arrozales.
También, en 1974 el azud tuvo que ser volado por lo aires, para mantener el pequeño cauce  del río por su centro y alejarlo de los pretiles. 

Momento de la detonación del centro del azud.

Plano de la zona con el azud partido. Casa de las Compuertas en el circulo rojo. (1982)
                         
Vista aérea de la zona en 1982, la Casa de las Compuertas en el circulo amarillo.
Casa de las Compuertas (flecha roja) y el río pasando por medio del azud. (1982)


Su origen lo encontramos en el denominado Azud del Oro, que se ubica bajo el puente, al que le da nombre: Azud del Oro.

A diferencia de las otras acequias que ya comentamos, la datación de ésta no la encontramos en la época islámica, sino ya entrado el siglo XIX. Pues, a petición de los propietarios de las tierras situadas en el término de Alfafar, Sedaví y Benetusser, quienes presentaron un proyecto para construir un nuevo canal de riego, se creó la nueva acequia, cuyo objetivo era recoger las aguas sobrantes de las acequias del margen derecho del Turia y conducirlas hacia los arrozales.

El Azud del Oro, la Casa de las Compuertas a la izquierda. Principios siglo XX.
Dicho proyecto comenzó en el lugar donde hoy en día encontramos el Puente del Azud del Oro, en ese punto se construyó dicho azud para recolectar esas aguas. Para ello expropiaron terrenos con una previa indemnización a los agricultores por la pérdida de sus cosechas, a consecuencia de la excavación del nuevo cajero de acequia, como bien recogen el archivo de la comunidad de regantes:

<< Desde el 27 de julio próximo pasado hasta la fecha se ha practicado lo siguiente: Se abrió el boquete en el sitio llamado la Barqueta y en el Paredón del Río en donde se ha de poner el Torno y ahora provisionalmente para contener abenidas se han puesto tablones habiendo formado para ello la correspondiente obra de manposteria y sillería. Se formó la presa o malecón para introducir las aguas. Y últimamente en el Punto del Camino del Portalet, desde este hacía Valencia hay abierta Sanja de 500 pasos de longitud ensanchándola hasta diez y siete palmos de ancho.>>



Valencia, 19 de septiembre de 1822. Vicente Blanc. Manuel Tamarit. Vte. Quilis..


El 23 de julio del año 1829 a las once y media de la mañana, una vez hubieron terminado de excavar la acequia madre, se abrió el paso al agua procedente del río Turia para poder regar los extensos arrozales de Valencia. Nacía la Acequia del Oro. Existe una anécdota digna de mención y hace referencia al nombre de Oro, por el que se conoce esta acequia. Esta denominación procede de qué recogía las aguas negras de la ciudad, libres de detergentes y químicos, ya que por aquel entonces por el alcantarillado fluían libres de tóxicos, solo materia orgánica y los agricultores consideraban eso de “oro” ya que se trataban de aguas con estiércol incorporado para abonar sus campos.

Así, estuvo funcionando esta acequia, hasta el 22 de julio de 1958. Porque tras la trágica riada de 1957 el Gobierno aprobó el proyecto Solución Sur, cuyo objetivo era desviar el cauce del Turia a su paso por la ciudad de Valencia, con un nuevo lecho fluvial de 13 kilómetros de longitud y 200 metros de anchura, desde Quart de Poblet hasta Pinedo, para soportar una capacidad de 5.000 metros cúbicos por segundo. A consecuencia de esta obra de ingeniería los azudes de Favara, Rascaña, Rovella y por supuesto del Oro dejaron de funcionar, creando para ellos un único azud denominado Azud del Repartiment.

Fue el 18 de enero de 1974 cuando este azud dejó de recoger las aguas sobrantes de las acequias, y desde ese día el Azud del Oro quedó inutilizado y fue poco a poco olvidándose en un lecho de río abandonado por el que apenas fluía agua.

Con el tiempo, el ajardinamiento del cauce viejo del Turia llegó hasta el nivel del Azud del Oro, junto  a la construcción del puente del mismo nombre y el edificio del Ágora, rescatándose y adecentando el entorno del nacimiento de la Acequia del Oro. Aunque, hoy en día la pequeña Casa de Compuertas quede como fuera de lugar en esta gran Valencia tan vanguardista, como es la Ciudad de las Artes y las Ciencias, creando un curioso contraste de construcción, mezclando lo viejo y lo nuevo, una característica que podemos encontrar en nuestra amada ciudad, tan llena de historia y patrimonio.

                                                                                      Vista aérea de la zona en 1982, la Casa de las Compuertas en el circulo amarillo.
                             Los alrededores todo son campos.




Casa de las Compuertas (circulo amarillo) la zona en 2002
 con el Oceanográfico en construcción. 


Casa de las Compuertas, en 2004 con el Oceanográfico en marcha y el cauce desbrozado.
Casa de las Compuertas, en 2006 con la cimentación de la Ágora.
Casa de las Compuertas, en 2008 continúan las obras del puente y del Ágora.
                         
Casa de las Compuertas, en 2010 Puente y Ágora terminado.
Primera integración de la Casa de las Compuertas en 2015.
                           
Golas de la Casa de las Compuertas, utilizadas como albergue de vagabundos. 
Vistas panorámicas de contraste entre los grandes edificios de cemento blanco de Santiago Calatrava con la pequeña Casa de Compuertas del Oro. 



Construcción del Ágora en comparación de la Casa de Compuertas en el circulo amarillo. 
Contraste de arquitecturas.

Nacimiento de la Acequia del Oro marcado con la flecha roja.
                                               
Hoy en día, la antigua Casa de Compuertas, ahora integrada en el entorno del Ágora, fue expropiada a la comunidad de regantes y está a la espera  que se le asigne un uso. Sus antiguos propietarios piden que se utilice como un pequeño museo sobre su propia historia y la comunidad de regantes valencianos.
Interior de la Casa de las Compuertas. 
Exterior de la Casa de las Compuertas.
Fotografía propia.
                           
Detalle de las ventanas. Fotografía propia
                         
Detalle de las Golas.
Fotografía propia
Una de las golas de la Casa de Compuertas.
Fotografía propia.
                                   
Bóveda del revoltón del interior de la gola.
Fotografía propia. 
Restos de una antigua compuerta.
Fotografía propia.

Se aprecia el dominio de la ladrillería del siglo XIX.
Fotografía propia.

Detalle del cartel de hasta donde llegaron las aguas en la riada del 57.
En la fotografía anterior se aprecia a la altura del tejado.
Fotografía propia. 
Detalle del malecón del azud. La gradería esta enterrada.
Fotografía propia.


Articulo dedicado a Pilar  Aznar Minguet. 

                             

martes, 18 de septiembre de 2018

Acequia Mayor de Rovella (Acequias de Valencia #7)



El azud de Rovella.
Fotografía propia. 
El azud de Rovella es el más bajo que podemos encontrar en el Turia. Su ubicación se encuentra entre los puentes de Campanar y el de 9 de Octubre, en el antiguo lecho ajardinado.

Fotografía aérea del Azud de Rovella. 
                             
Se trata de un azud de gran tamaño, compacto y construido con unas grandiosas losas de piedra con argamasa. Se ha datado entre los siglos XVII – XVIII. Al igual que los otros, fue afectado por la riada de 1957, quedando abandonado después.

Las grandes losas de piedra.
Fotografía propia.
Hoy en día y debido a las obras de ajardinamiento del viejo cauce del Turia, lo podemos contemplar fragmentado por la mitad, por un edificio de moderna arquitectura llamado La Casa del Agua, donde hasta hace un tiempo, estuvo allí ubicada una oficina de la policía local.

El azud en la década de los 50

El azud en la actualidad.
Fotografía propia.
                                   
La Casa del Agua.
Fotografía propia.

                                                                              
En uno de los lados del azud, el que corresponde al Paseo de la Pechina, podemos contemplar unas altas paredes de piedra, que eran en su origen el cajero del río, donde quedan los restos de la almenara y la garganta de la acequia tapada con piedras.

Arco por donde salian las aguas a la ciudad, 1915.
                                   
El mismo lugar en la actualidad.

La acequia de Rovella, hoy en día, toma sus aguas en el moderno Azud del Repartiment, donde sus aguas son canalizadas hasta la antigua toma de agua del viejo azud. El recorrido de esta acequia ha ido siendo modificado por las reformas urbanísticas de la ciudad de Valencia. Actualmente, el trazado de la acequia va en paralelo por el paseo de la Pechina, entra por Sanchis Bergón hasta Guillem de Castro, llegando un roll hacía el antiguo matadero de Valencia, en los solares del actual Colegio de Cervantes, junto a la Puerta de la Corona, entrando en la ciudad y siguiendo por esta calle hasta el mercado de Mossén Sorell, a partir de este punto nacían varios rolls que iban regando los huertos de  la  zona. 
Bóveda que cubre el cajero de la acequia de Rovella,
durante unas obras en la calle de Sanchis Bergón
                                       
Una vez desde aquí, la acequia de Rovella se dirigía hasta la calle de San Miguel y el Tros Alt, cruzando por el Huerto de la Puridad – hoy en día la calle del Moro Zeit – siguiendo la curva de  la calle Santa Teresa, el Pie de la cruz, el Molino de Rovella, hasta la calle de San Vicente, para torcer hacia el Convento de San Francisco – actual Ayuntamiento de Valencia – donde se dividía en dos ramales. Uno de ellos atravesaba las tierras del Convento y buscaba las calles de Ribera y Ruzafa, cruzaba la muralla hasta llegar a la huerta de Ruzafa, denominándose Braç  d´En Roca, por la calle de Correos y entraba por Don Juan de Austria. De aquí salía un brazo por la plaza de los Predicadores, hasta desaguar en el Turia, mientras que la acequia madre entraba en la huerta de Ruzafa y el distrito del Ensanche, para continuar su recorrido hasta las tierras de En Corts donde riega las huertas.


Arco de la acequia medieval de Rovella en la plaza del Tossal.
Si volvemos otra vez al paseo de la Pechina, la acequia de Rovella entra para regar el Jardín Botánico de la Universidad de Valencia en la calle Quart. En este punto, la acequia atraviesa la ciudad como si fuera el alcantarillado y vuelve a salir en la denominada acequia del Valladar, alrededor de la huerta del Pou d´Aparisi y continúa regando las huertas de La Punta, En Corts, Nazaret y el ZAL del Puerto de Valencia. 
Cajeros de la acequia distribuidos por el Jardín Botánico.
La acequia a su paso por debajo del Puente Azud del Oro.
Fotografía propia.

                                   
La acequia de Rovella por la poca huerta de Valencia.

                                      

Recorrido de la acequia de Rovella por dentro de la ciudad.
Elaboración propia.
Recorrido de la acequia de Rovella por dentro de la ciudad.
Elaboración propia.
                       
Recorrido de la acequia de Rovella por dentro de la ciudad.
Elaboración propia.


Recorrido de la acequia de Rovella por dentro de la ciudad.
Elaboración propia.



La acequia de Rovella, no solo, servía para regar una parte de la Vega, sino que tenía una función muy importante para la ciudad de Valencia, que era la de servir como alcantarillado. Fue el alcantarillado histórico de la capital del Turia, hasta que se construyó el  nuevo alcantarillado en 1957 a raíz de la Gran Riada sufrida ese año. Sus aguas arrastraban las aguas negras de la ciudad que servían como abono para las huertas y los arrozales de Valencia.

Actualmente, las alcantarillas de Valencia utilizan en algunos trazados la antigua acequia de Rovella, que a su vez causa problemas en la construcción de edificios, sobretodo en la zona de Ruzafa y Monteolivete.

Red de acequias en la ciudad de Valencia. Las flechas azules
señalan la direccion del agua de la acequia de Rovella en el siglo XV,
 sobrepuesto en el plano actual de la ciudad. Plano de Ciclo integral del agua.


Durante la Edad Media, la acequia de Rovella servía de foso de la muralla de la ciudad y llevaban las aguas residuales por el antiguo brazo del río Turia, que discurría por la plaza del Mercado. Se trataba del vall major o gran colector que saneaba la ciudad. 


Brazo del Turia y brazo secundario del Turia.
He resaltado el azul como fluirían cada uno. 
Recreación de la ciudad medieval de Valencia,
donde se ve la acequia de Rovella, junto a la muralla. 

Arco de la acequia medieval de Rovella
adosado al muro de la muralla medieval.
Galeria del Tossal. 
                                   
 El llamado vall vell tenía dos brazos: uno que surgía desde el Tros Alt – Actual plaza del Tossal -  y se dirigía hacia el Mercado, la calle del Trench y el cementerio de San Martín, continuaba por la calle de San Vicente, la calle Barcelona y Barcas, para pasar junto a los muros del Colegio de Santo Tomás. Aquí, se unía al segundo brazo, que iba desde la calle Alta, Santa Cruz, Roteros, Temple, Gobernador Viejo, la plaza de las Comedias, la calle de la Nave y llegaba hasta la calle de las Barcas. Desde allí, atravesaba las murallas de la ciudad, junto al Portal de los Judíos, internándose en las tierras de Ruzafa.

Ejemplo de uno de los reptiles que podríamos encontrarnos.
Fotografía propia.
Mientras, el vall nou tenía dos secciones claramente uniformes que discurrían por fuera de la muralla. Aquí, abandonaban los animales muertos, crecía la vegetación de manera salvaje y habitaban réptiles: salamanquesas, lagartos, serpientes… que convivían entre la inmundicia, por lo que había un grupo de valencianos encargados de limpiar y desbrozar cada cierto tiempo la zona, una faena asignada a la Junta de Murs e Valls. Desde 1588, esta institución se dedicaba a limpiar los fosos y controlar que se limpiara la red de alcantarillado medieval, al mismo tiempo que cuidaban los caminos de la ciudad.


Cada sábado, cuando se terminaban los turnos de riego de la huerta, el sobrante de aguas era utilizado para este menester. La Junta de Murs e Valls abría las compuertas del Vall Vell para que las aguas limpiaran todo el alcantarillado y arrastraran hasta las huertas de Ruzafa todos los residuos.
Aunque la acequia de Rovella era bastante caudalosa, en ocasiones era ayudada por la acequia de Favara, ya que ambas fluían por el interior de la ciudad medieval de Valencia.

Ejemplar de un libro de Murs e Valls de la época.
Fotografía de Isabel Balensiya.


Pero de ambas acequias urbanas, era la de Rovella la que tenía una gran importancia para la ciudad, incluso en tiempo de sequía, pues según dictaban las normas debería disponer de una mola de sang i folch – la mola era la cantidad de agua necesaria para mover una rueda de molino – para de esta forma poder mantener la limpieza de la ciudad y tomar agua en caso de incendios.